Muchos la conocen como Jama Beach (playa de Jama). Esto se debe a que se encuentra a solo cuatro kilómetros de ese poblado del Manabí norteño.

Pero esta hermosa playa se llama El Matal. Este balneario es realmente un puerto de pescadores artesanales (el segundo en importancia de Manabí) asentado en una atractiva bahía con aguas tranquilas y claras que provocan que sea un buen lugar para bucear y así descubrir sus encantos subacuáticos. También tiene buenas condiciones para deportes acuáticos como el esquí acuático y el wakeboard.

Una particularidad es que el singular juego de la marea deposita lagunas en la amplia zona de arena, lo cual se convierte en una delicia para las familias con niños pequeños.

Su ambiente la ubica como un destino íntimo y alejado de las conglomeraciones de turistas, por lo cual es buscado por los viajeros que requieren tranquilidad. Los servicios se concentran en cabañas, comedores, hoteles (dos ejemplo son Cabaña Escondida 099-756-0066, y Hotel El Cisne 099-755-1232) y algunas pequeñas tiendas de gente siempre amable. Ellos son descendientes de la cultura Jama-Coaque (500 a. C.–500 d. C.), cuya arqueología se exhibe en el museo local.

Cerca se encuentra el estuario del río Jama, que es un río de flujo lento que serpentea más allá de la cabecera cantonal y atraviesa un paisaje sembrado de camaroneras y sembríos de arroz.

Los viajeros que llegan a El Matal suelen ser vistos recorriendo su malecón, que se extiende por buena parte de esta amplia playa. O quizás prefieran ir a Punta Ballena, muelle natural que de junio a octubre invita a contemplar ballenas jorobadas. También son invitados a conocer la playa Tasaste, ubicada a unos 25 km al noreste, donde se levanta la formación rocosa llamada el Arco del Amor. El romance es parte del paisaje en esta zona.

Fuentes: ec.viajandox.com, ecuador-turistico.com. (I)