Antonio López, de 56 años, se mostraba impaciente: esperaba 20 minutos y no llegaba el bus. Su camisa manga larga, la gorra con capa que le cubría las orejas y el cuello no eran suficientes para protegerse del intenso sol del mediodía en Guayaquil.

Eso a más del humo de los buses en ese paradero, en la vía Perimetral, a la altura de Mall El Fortín, noroeste de Guayaquil.

Él esperaba la línea 123 para dirigirse a su casa en Monte Sinaí. Ese era el cuarto viaje que le tocaba hacer ese día. Contó que tomó dos buses para llegar hasta Fertisa, en el sur, y dos de regreso al noroeste, un total de $ 1,20 gastó.

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Junto a él, decenas de personas también esperaban buses para dirigirse a varios puntos de la ciudad. Y es que el transporte masivo en Guayaquil, conformado por buses urbanos y Metrovía, moviliza diariamente a más de un millón de usuarios, según cifras de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM).

El Sistema de Transporte Urbano (SITU) moviliza a 831.874 pasajeros y la Metrovía, un promedio de 226.651 usuarios, es decir, un total de 1′058.525 ciudadanos que se transportan a diario en el Puerto Principal en el sistema público.

Quienes utilizan estos medios de transporte, como Antonio López, indicaron a este Diario que “les toca” movilizarse por el factor económico, que demoran mucho las unidades, que van apretados, que viven la inseguridad e incluso que hay falta de higiene y desperfectos en las carrocerías.

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Ciudadanos usan hasta tres buses para llegar a sus destinos en Guayaquil, ya que a ciertas cooperativas aún no ingresan las rutas. Foto: Ronald Cedeño  Foto: El Universo

Expertos en transporte público a los que consultó este Diario coinciden en que el servicio masivo tiene muchos problemas e incluso resulta ineficiente.

Ricardo Pozo, experto en movilidad, manifestó que en el caso de la Metrovía hay un problema reiterativo y es que no se cumplen los tiempos adecuados como un sistema Bus de Tránsito Rápido (Rapid Bus Transport System), ya que los otros vehículos invaden el carril exclusivo de la Metrovía.

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La Metrovía de Guayaquil cuenta con 105 articulados y 63 alimentadores operativos en sus tres troncales.

Pozo explicó que la saturación del sistema, este exceso de pasajeros, que se evidencia a diario en las horas pico en Guayaquil, genera malestar entre los usuarios.

Alberto Hidalgo, quien conformó la Mesa de Movilidad de Guayaquil, sostuvo que la Metrovía se creó como un servicio eficiente, cómodo y para que los usuarios se movilicen más rápido, pero eso no se ve.

Añadió que las troncales existentes no abastecen a servir a la demanda de los usuarios.

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“La cobertura es importante y lo veo bastante lento. La ciudad crece y no se abastece, las personas van apretadas, no hay unidades”, expresó.

Por ejemplo, una hora pico en que las troncales, paradas y unidades están rebosando de pasajeros es desde las 17:00 hasta las 19:00. Ana Fajardo, quien trabaja en el Guasmo sur, comentó que pasa viendo a su hija en la Bahía para irse ambas hasta Casas Viejas, en la vía la costa.

“Tomo Metrovía en la terminal del Guasmo a las 17:30 y avanzo hasta el centro... Voy apretada, a veces hasta golpeada porque la gente ingresa con maletas, con cajas hasta con baldes de pescados, es bien desagradable”, relató.

Su hija añadió que hay ocasiones en que van tan apretados que les toca respirar al lado de la mano de otra persona, tener la cara de un desconocido al lado, hasta rozarse con el sudor de la ropa.

En varias paradas de la Metrovía se registra exceso de pasajeros. Foto: José Beltrán/ El Universo Foto: El Universo

Pozo manifestó que esta incomodidad e ineficiencia en el servicio ocasiona que más personas opten por movilizarse en un vehículo privado, ya sea servicio de taxi o particular, que ocasiona que se carguen más las vías y generen tráfico y congestión en la ciudad.

SITU cuenta con 2.464 unidades censadas, distribuidas en 58 operadoras de transporte público o también conocidos como colectivos.

En este tipo de servicio, los usuarios indicaron que la inseguridad y el estado de los buses son lo que genera mayor incomodidad, insatisfacción en los usuarios.

Por ejemplo, Patricia, que sale desde la Ladrillera, en la vía a Daule, y avanza por la autopista Narcisa de Jesús hasta la terminal terrestre, padece todos los días porque en este año le han robado tres veces.

“No da seguridad viajar en bus, de hecho yo voy rezando que no pase nada porque si no se suben ladrones como pasajeros, se suben ladrones como vendedores que te amenazan si es que no compras, te dicen que han salido de la Penitenciaría y esas cosas”, dijo la mujer.

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Paola Carvajal, exministra de Transporte y Obras Públicas, sostuvo que el problema del transporte público en Guayaquil es la falta de herramientas de planificación que permitan adecuar los recorridos a las necesidades actuales.

Ella y los otros dos expertos coinciden en que se necesitan nuevos trazados para que así el ciudadano pueda ahorrar tiempo de viaje, que es la principal variable en el transporte público.

Ella añadió que se presentó un Pimus (Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible) para Guayaquil y que allí se propone en mayor escala un nuevo trazado para las rutas de transporte urbano convencional y adecuación de las rutas troncales del sistema Metrovía que ya no deben ser las mismas propuestas hace 20 años.

“La planificación de un sistema de transporte público debe ser lo que dice su nombre… un sistema que integra componentes de unidades, tecnología, infraestructura y supervisión permanente”, comentó la experta. (I)