Vicente Muñoz Alvarado es un arquitecto que desde los 18 años tuvo claro que quería dedicarse al sector inmobiliario en Ecuador. Desde muy joven su pasión por las matemáticas lo llevó a ser uno de los mejores estudiantes en su promoción.
Inició su carrera prestando servicios profesionales y con el tiempo consolidó el sueño de fundar su propia empresa y desarrollar urbanizaciones en Guayaquil.
Publicidad
Hoy, cuenta con 53 años de trayectoria en el mercado y es propietario de la constructora La Cúspide, que está cerca de cumplir treinta años desde su fundación.
Hoteles de Guayaquil apuntan a los ‘pases de día’ y bufés para enganchar visitantes en este feriado
En sus inicios, Muñoz adquiría solares y construía alrededor de diez viviendas para su venta. Con el tiempo, logró cumplir su sueño de desarrollar ciudadelas y actualmente lidera proyectos de urbanizaciones que alcanzan hasta trescientas viviendas.
Publicidad
“Yo creo que cada persona tiene un don y Dios nos puso en esta vida justamente para hacer cosas. Es así que el mío fue la construcción; siempre me gustó y encontré mi realización en esto”, expresó.
Muñoz relató que en sus primeros años, cerca de 2017, adquiría terrenos en el cantón Daule para unificarlos y luego fraccionarlos.
Asimismo, en Guayacanes y Orquídeas construía viviendas pequeñas en solares adquiridos. “Yo compraba cinco solares, hacía diez villas y vendía esas diez casas”, explicó.
En ese entonces, él se encargaba de todo: elaboraba los contratos, gestionaba los créditos para los clientes y realizaba las ventas.
Al ver que el negocio prosperaba, comenzaron a surgir nuevas oportunidades para adquirir terrenos más extensos, lo que le permitió dar el siguiente paso: desarrollar proyectos de al menos veinticinco viviendas.
Uno de sus primeros grandes proyectos se desarrolló en Los Ceibos, donde considera que consolidó sus bases como constructor. En ese sector, junto con su equipo, levantó 160 viviendas; sin embargo, en ese entonces aún trabajaba como contratista.
Nacimiento de La Cúspide
“Mi sueño siempre fue hacer mi propia urbanización, porque los solares antes yo los compraba para vender mis casas y hacía mis viviendas: pequeñas pero dignas”, resaltó el arquitecto.
De ese sueño nació La Cúspide, nombre elegido como referencia a la cima de una montaña, símbolo del objetivo más alto al que Muñoz aspiraba llegar y convertirse en una de las empresas más importantes de Guayaquil.
La Cúspide trabaja bajo el concepto de no solo construir viviendas, sino crear hogares para las familias. “Todos los maestros saben que estamos edificando una vivienda digna para una familia que llega a formar su vida en ese espacio”, señaló.
Bajo esa visión nació Logare, nombre que significa “el hogar”. A partir de entonces, Muñoz impulsó sus propios proyectos, identificando terrenos para el desarrollo de urbanizaciones.
La primera de ellas se construyó en un predio de siete hectáreas donde levantó sus primeras trescientas viviendas. “Me sentí realizado y salí adelante”, destacó.
Su segundo proyecto consistió en una urbanización de 250 casas; mientras que el tercero, aún en marcha, contempla 160 viviendas e incluye además un área comercial.
Legado familiar y visión de futuro
Describió que ha sido un camino extenso en el que, “sin querer”, han terminado acompañándolo sus hijos. Son cinco, y todos han incursionado en el ámbito de la construcción en distintas áreas dentro de su empresa.
“Tengo tres hijos arquitectos: uno se encarga del diseño, otro de la ejecución de obras y el tercero de las ventas.
“Además, hay otro que maneja la publicidad y la mercadotecnia”, señaló. Añadió que su hija impulsa un emprendimiento relacionado con piezas de construcción.
Aunque hoy está orgulloso de lo que ha logrado junto con su familia, no todo fue fácil, indicó.
Recordó que sus padres eran educadores y que su infancia estuvo marcada por limitaciones económicas. Sin embargo, destacó que el esfuerzo, el trabajo y la dedicación han sido claves para alcanzar lo que tiene hoy.
Tras más de cincuenta años de trayectoria, aseguró sentirse pleno y orgulloso de los proyectos que ha desarrollado. “Me llena de orgullo entregar viviendas dignas a mucha gente que lo necesita. Yo he sido un instrumento para dar eso que la gente requiere”, enfatizó.
Su siguiente proyecto se enfoca en el desarrollo de viviendas rurales, al considerar que es una de las principales necesidades actuales, en medio del déficit habitacional que enfrenta el país. (I)