En el balde de una camioneta, en un carro mortuorio y hasta dentro de un expreso escolar llegaban los ataúdes de los fallecidos por COVID-19 y otras patologías al ingreso lateral del cementerio Ángel María Canals, en el suburbio de Guayaquil. Allí acudieron tres o cuatro familiares por cada fallecido y con estricto control de bioseguridad ingresaba cada grupo a ese camposanto para poder darle el último adiós a su ser querido.

Este panorama también se repitió en otros cementerios de la urbe en medio del repunte de casos y fallecidos por COVID-19. Este martes 20 de abril Guayaquil alcanzó la cifra más alta de sepultados en 2021 en los cuatro grandes grupos de cementerios. Ese día se enterraron 94 cuerpos, 56 de ellos por encima del promedio y atribuidos al COVID-19.

Según la recopilación que hace el matemático Juan José Illingworth en el portal federalismo.net, una cifra de esa magnitud no se había registrado hace 354 días, pues el 28 de abril de 2020, en la etapa más dura de la pandemia en Guayaquil, se sepultó a 113 personas, 75 por encima del promedio y atribuidas a la pandemia.

La cifra del martes se asemeja también a la del 26 de marzo de 2020, cuando hubo 100 muertos, 82 atribuidos al virus. A partir de esa fecha y hasta el 9 de abril la mortalidad fue de espanto, llegando el 5 de abril a cerca de 500 sepultados.

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El alza en las cifras de entierros en este 2021 empezó en abril, el día 1 hubo 86, 48 señaladas por el coronavirus.

Ayer, en exteriores de hospitales también vehículos de funerarias acudieron a retirar los cuerpos de los fallecidos. Allí familiares se lamentaban por la pérdida. Una de ellas fue Karina, quien esperaba que personal funerario acabara de entregar documentación respectiva para llevarse de la morgue el cadáver de su tía. Al hospital del Guasmo también ingresaron carros mortuorios para retirar a las víctimas de COVID-19.

El médico internista Alberto Campodónico explicó que en este nuevo escenario de la pandemia del COVID-19 hay dos factores importantes del aumento de la mortalidad en UCI. Uno es que se han reportado casos de pacientes jóvenes que empeoran mucho más.

“Estamos viendo que muchos de los pacientes son más jóvenes, desarrollan complicaciones silenciosas ya cuando tienen disnea con una neumonía avanzada y cuando llegan a UCI el pulmón ya está tomado en más del 80%, por lo que muchos fallecen”; lamentó el doctor.

Agregó que el grupo de riesgo, adultos mayores de 65 años, también se complica más rápido o puede adquirir alguna infección colateral. Según el reporte epidemiológico de la Mesa Técnica de Salud del Municipio de Guayaquil, el 60% de personas que mueren por esta enfermedad tiene 65 años en adelante.

El doctor Francisco Plaza, comisionado de la salud del Colegio de Médicos del Guayas, explicó que hay muchos reportes de personas que han muerto por neumonía silenciosa. “La mutación del virus cada vez es más compleja, ahora vemos que la enfermedad se presenta diferente y más crónica, esto es como un enemigo silencioso que va burlando el sistema inmunológico y cuando uno lo siente ya es cuando están comprometidos los pulmones, esa es la estocada final”, comparó el doctor, quien se enfermó de COVID-19 semanas atrás y logró superarlo.

Dijo que por este motivo los cuidados de bioseguridad deben extremarse, ya que nuevos enfermos se empeoran y al no haber UCI fallecen en sus casas o ambulancias, en medio de ese recorrido.

Desinfección en viviendas

Como parte de las medidas de prevención de nuevos enfermos, el Municipio de Guayaquil realiza la desinfección en viviendas donde hayan fallecido personas con sospecha del virus o en casas donde estén algunos familiares infectados. Omar Tovar, jefe de Control de Vectores y Epidemias de la Dirección de Salud, explicó que se realizan entre 15 y 18 desinfecciones intradomiciliarias en diversos sectores de Guayaquil para eliminar rastros del virus. (I)