La acumulación de fundas de desechos, escasa iluminación en postes y el uso de aceras para el descanso de personas en condición de calle eran parte del ambiente que se solía presentar en el cruce de las calles Francisco de Paula Lavayen y Calixto Romero, en el centro de Guayaquil.
“El lugar estaba un poco botado, había un cableado pésimo, siempre había cortocircuitos, y cuando llovía, el agua se estancaba aquí”, recordó Luis Castillo, habitante y trabajador de la mencionada calle.
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En días recientes, la Francisco de Paula Lavayen, en el tramo entre la av. Olmedo y la calle Ayacucho, fue reabierta al paso vehicular y peatonal luego de la culminación de trabajos de regeneración urbana. Estuvo cerrada desde agosto de 2023.
Ahora, peatones y automotores pueden circular en sus desplazamientos entre el centro y sur de la urbe. A lo largo de las dos cuadras intervenidas se ubican importantes predios, como el edificio de la Caja del Seguro y el templo masónico de la Gran Logia del Ecuador, además de más de una veintena de locales de comida y diversos servicios.
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Los trabajos de la calle, que ascendieron a $ 708.661, comprenden rehabilitación y construcción del nuevo sistema hidrosanitario, soterramiento del sistema eléctrico y comunicaciones, arreglo de aceras y fachadas, instalación de mobiliario urbano, iluminación, instalación de tachos y siembra de especies.
Entre los moradores, Luis Castillo destacó que los nuevos equipamientos harán que se den mejores condiciones para la canalización de aguas lluvias y el tratamiento de aguas servidas, dependiendo de las condiciones climatológicas.
Por ahora, hay un mejor orden en el manejo de desechos, resaltó este vecino. En días recientes se observó que la esquina usada antes como basurero, en el cruce de Calixto Romero, ya no tenía acumulación de desechos y se mantenía el verdor de un área de jardinería implementada allí.
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En esta arteria vial, que se inicia en la av. Olmedo, además hay expectativa por el cambio de imagen de los espacios, con aceras que llevan adoquines de colores, jardineras, con árboles y espacios de contemplación con bancas de cemento.
Otro morador de la zona, Daniel Vera, auguró que esta obra reavivará el sector y mejorará el trajín comercial, que estuvo afectado por los cierres viales mientras duraban los trabajos.
Antes de los trabajos, él expuso que había complicaciones para transitar de manera peatonal y vehicular por el desgaste de las aceras y de la calzada de la vía.
Para motivar esa reactivación de los locales, él pidió que se faciliten las labores de llegada de transporte y clientes en la vía. Por ahora, en ciertas zonas de la calle se ha restringido el estacionamiento en todo el día. Ante ello, este vecino sugirió analizar una posible flexibilización de los horarios.
“Esperamos que esta mejora atraiga a los clientes y que tengamos facilidades para trabajar, ahora se ve mejor de lo que era antes; antes se veía una calle sucia, dañada, y ahora mucho mejor”, dijo el comerciante.
Vecinos tienen el deseo de que estas mejoras en la imagen del sector permanezcan con constantes mantenimientos, que se promuevan campañas de higiene entre los visitantes y haya rondas continuas de instituciones municipales de control, como agentes metropolitanos, hasta horarios extendidos de la noche.
En horario nocturno, por otra parte, los vecinos resaltaron que hay una mejor iluminación de espacios lo cual genera mayor confianza para la llegada de clientes y que los mismos moradores salgan a conversar en las bancas instaladas en aceras.
En total, según la Alcaldía, con esta obra se beneficia directamente a unos 320 moradores que habitan en la zona y de forma indirecta a 10.000 ciudadanos.
Según el cabildo, esta obra en la vía genera reactivación económica, mayor orden y sentido de pertenencia entre los vecinos. (I)