Personal del Municipio de Guayaquil acudió a una zona camaronera de la isla Puná para dejar un aviso formal de inspección tras denuncias de presunta violencia contra animales.

El equipo municipal se desplazó a la zona señalada, ubicada a unas 34 millas náuticas de la ciudad.

En redes sociales, en días pasados, se difundieron denuncias y un video que alertaba de la muerte de perros y vinculaban el hecho a personal de la zona.

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En la visita, los servidores informaron que los representantes de los predios deberán presentarse en las oficinas de la Dirección de Protección de los Derechos de los Animales (Pro Animal) para que rindan su versión sobre las denuncias y así continuar con las investigaciones.

Conforme a lo establecido en ordenanzas locales, los notificados deberán comparecer y rendir su versión dentro de un plazo máximo de 48 horas hábiles.

El cabildo detalló que el protocolo regular contempla la verificación en territorio, la notificación formal a los posibles responsables y la recopilación de información técnica que sustente las decisiones administrativas posteriores.

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En el operativo participaron equipos especializados en denuncia y rescate, así como personal de educación, médicos veterinarios y profesionales de apoyo psicosocial.

Con ellos se pudo realizar una evaluación integral en los ámbitos técnico, sanitario y social.

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Asimismo, se sumó la coordinación de direcciones municipales como Justicia y Vigilancia y otras áreas vinculadas al control y al bienestar animal, conforme a sus atribuciones legales. (I)