David Maenza vende planes de internet fijo y se traslada en bus a lo largo de Guayaquil. Hay días en los que, dependiendo de la distancia entre sus clientes, toma hasta seis buses. Además, Maenza vive en Durán y se embarca en otros dos buses adicionales, uno de ida y otro de regreso, por $ 0,50 el pasaje.
Él leyó en las noticias sobre el acuerdo alcanzado entre transportistas y la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM), que cambiaría el esquema actual de $ 0,30 por un sistema con valores diferenciados, en el que el pasaje podría alcanzar hasta $ 0,50.
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Esto le preocupa porque, mensualmente, solo en transporte gasta un aproximado de $ 90, y un eventual aumento descuadraría sus finanzas, sobre todo porque su trabajo funciona mediante un sistema de comisiones. “Para uno que anda día a día en la calle no es fácil. A veces el sueldo no alcanza ni para la canasta básica”, dijo.
Tras el acuerdo alcanzado entre la Federación de Transportadores Urbanos del Guayas (Fetug) y la ATM, el documento será enviado al Concejo Cantonal, que deberá decidir si se aprueba o no el nuevo modelo.
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La alcaldesa subrogante de Guayaquil, Tatiana Coronel, puntualizó que el Concejo Cantonal es el único cuerpo con la capacidad y autoridad para aprobar nuevas tarifas y reiteró que, actualmente, no existe un alza del pasaje.
“Siempre vamos a precautelar y priorizar la economía de los ciudadanos y su derecho a la movilización”, dijo a través de su cuenta de X.
Observaciones sobre el servicio de transporte
Maenza también cuestionó las condiciones de muchas unidades que funcionan en la ciudad. A su parecer, el aumento estaría justificado “si se brindara un servicio que lo mereciera”. Sin embargo, señaló que hay días en los que tiene que viajar de pie por largos trayectos, lo que se suma al mal estado de los asientos y la falta de aire acondicionado.
A esta postura se sumó Joselo Peralta, otro pasajero que esperaba en uno de los paraderos ubicados a lo largo de la calle Rumichaca. Peralta añadió otra molestia: contó que muchos conductores no respetan los paraderos y dejan a los usuarios lejos de sus destinos.
“No hay respeto, paran donde a ellos les da la gana. Yo estoy de acuerdo con un aumento siempre y cuando se dé un buen servicio. Hay unos buses viejísimos que ya ni deberían rodar, con cucarachas, y cuando llueve el agua se les mete”, se quejó.
El impacto de un posible aumento
Jorge Alvarado, por su parte, criticó los tiempos de espera en los paraderos, donde ha esperado hasta 40 minutos. Según Alvarado, esto se debe a que muchas unidades son “muy antiguas”, lo que provoca que sus operaciones sean muy limitadas.
Alvarado vive cerca del Mall del Sur y trabaja en la Alborada; a diario toma cuatro buses, dos de ida y dos de regreso, gastando un aproximado de $ 24 al mes, y, de aumentar el pasaje a $ 0,50, su desembolso mensual se elevaría a $ 40. “Imagínese, hay gente que sobrevive con el sueldo básico”, afirmó mientras se preparaba para embarcarse en la línea 85.
Pese a la preocupación de los usuarios, el cambio no sería inmediato ni igual para todos. La tarifa diferenciada dependerá de las condiciones de cada unidad y de las mejoras que se vayan implementando en el servicio.
El presidente del gremio del transporte urbano, Ricardo Onofre, explicó que el primer valor base sería de $ 0,40. Este monto se aplicaría solo si los buses cumplen requisitos técnicos, entre ellos la Revisión Técnica Vehicular (RTV).
Luego, el pasaje subiría a $ 0,45 cuando las unidades cuenten con sistema de pago electrónico, es decir, cobro con tarjeta. El valor más alto, de hasta $ 0,50, se aplicaría únicamente en buses que tengan aire acondicionado instalado de fábrica.
Onofre indicó que el estudio técnico realizado por la ATM establecía una tarifa mayor, pero el sector aceptó un valor más bajo. “Se ha considerado la situación económica del usuario”, manifestó. (I)