En el estadio Al Bayt, en el norte de la ciudad de Doha, Francia y Marruecos se medirán en un encuentro crucial para definir al segundo finalista del Mundial de Fútbol Qatar 2022.

Los Blues y los Leones del Atlas, como se apoda a ambas selecciones, se enfrentarán este miércoles (14:00 de Ecuador) para medirse al rival que salió de la llave entre Argentina y Croacia.

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Con ello, a miles de kilómetros de distancia, en Guayaquil, ciudadanos extranjeros pertenecientes a esos países y que residen en la urbe porteña expresan sus ansias, expectativas y costumbres para seguir el encuentro, este miércoles 14.

En el camino de sus selecciones, ellos han vivido los partidos en sus hogares o en sitios adonde han acudido para reunirse con familiares y amigos. Ellos resaltan la unión que se genera alrededor del deporte en esta época mundialista, tanto con compatriotas como con locales.

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En el caso de Marruecos, buscan seguir marcando hitos en la mejor participación de su historia y del continente africano; mientras que los europeos buscan repetir su campeonato, ya que son los vigentes monarcas tras haber conquistado la copa en Rusia 2018.

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Abdelkarim Samri, originario de Casablanca, la ciudad más grande de Marruecos, se siente feliz y orgulloso de la participación histórica de la selección de su país. Adicionalmente, ese equipo africano no ha perdido ni un partido y en su portería suma apenas un gol en contra. Ha tumbado a importantes selecciones, como Bélgica, España y Portugal, lo cual ha desatado un ambiente de júbilo y esperanza entre sus ciudadanos.

Samri lleva doce años viviendo en el país. Inicialmente se dedicaba a su profesión de arquitecto; luego puso un negocio de venta de shawarmas; pero, en el periodo de pandemia, el negocio cesó sus operaciones. Con la reactivación de actividades, volvió a su profesión como perito avaluador, contó. En estos días comparte sus actividades con el seguimiento de su selección.

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El extranjero, de 47 años, consideró que el equipo nacional se muestra como un grupo bien unido y con objetivos definidos en esta primera edición que se disputa en un país árabe. “Tenían que defender no solo la bandera de Marruecos, sino también a toda la nación árabe y africana, porque tenemos el privilegio de pertenecer a las dos”, comenta el ciudadano.

En este Mundial, Samri menciona que en cada victoria ha seguido los festejos que se dan en su país, ya que hasta ahora esta edición se muestra como la que registra mayor avance, puesto que antes habían alcanzado máximo hasta octavos de final.

“No se imagina la alegría y los festejos después de cada partido: la gente sale a las calles; incluso hasta el rey Mohammed VI salió también a festejar con el pueblo. Realmente es algo muy único que se vive por primera vez en la historia”, resalta Samri.

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Desde su hogar en la urbe, él observó los partidos anteriores con su esposa ecuatoriana y su cuñado, que también apoyan a Marruecos.

“Para las semifinales pienso invitar a unos amigos ecuatorianos que me han apoyado y me felicitaron por cada partido”, dice este marroquí, que gusta del clima cálido de Guayaquil y las costas del país.

En estos encuentros, ellos disfrutan de asado de cordero acompañado de té verde marroquí, además de platos típicos, como tajín y cuscús.

Aunque Guayaquil no es muy conocida en su país, él cuenta que los compatriotas que residen en el país gustan de espacios como los malecones y Las Peñas, así como alimentos tradicionales, como el camarón y el banano. En la sede diplomática de Marruecos, ubicada en Urdesa, también hay expectativas por este encuentro. (I)