En medio del aula de clases, Édison Leandro León Medina se mantiene de pie y va pronunciando las sílabas de varias palabras que expone en la pizarra su docente Michel Brocel, en un aula de la Unidad Educativa Especializada Monserrat Morales Maruri.

En una pausa a la clase, este joven de 19 años se muestra sonriente y se toma su tiempo para ir contando sus gustos educativos y deseos a futuro para tratar de seguir superando barreras.

Leandro es un estudiante que tiene capacidades especiales. Él expresa que está feliz y contento de haber alcanzado la distinción como abanderado del pabellón de Ecuador, con un promedio de 9,34/10.

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Él es uno de los 3.713 abanderados proclamados en este mes, en que se exalta a la bandera nacional con la tradicional jura del símbolo patrio. Solo en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), como Leandro, se ubican 458 con esta distinción.

“Destaca en su personalidad, no solo como alumno”, remarca Brocel al describir al joven, que registra un grado de discapacidad física y compromiso intelectual.

Leandro León comparte con sus compañeros en el aula de clases. Foto: El Universo

Leandro narra que gusta de hacer sus tareas al llegar a su casa, bajo la supervisión de su madre; luego se distrae observando películas en la televisión o videos de superhéroes y también con sus juguetes. De manera complementaria, también realiza ejercicios de caminata en una máquina para mejorar sus condiciones de movilidad.

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En su casa, Leandro cuenta que procura ayudar a su madre, Kerly, y a su abuela Yolanda en tareas básicas, como en la elaboración de alimentos u ordenar la ropa.

En su aula del plantel se demuestra cada día ese espíritu colaborador. Allí, él comparte las jornadas de estudios del currículum educativo nacional adaptado con otros once jóvenes, entre hombres y mujeres, con capacidades especiales a nivel físico, intelectual, psicosocial e incluso múltiples.

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En el momento de tener una tarea, el joven se mantiene concentrado de inicio a fin. A pesar de su aprendizaje particular, trata de tener sus cuadernos con buena presentación y además compartir trabajos en grupo.

Según la docente, aunque con un proceso más lento, el joven suele comprender los contenidos de las materias, principalmente las que le gustan, como Lengua y Literatura.

Brocel, quien también es psicóloga educativa, describió a Leandro como un estudiante muy alegre y entusiasta, un buen alumno, y siempre colaborador con sus compañeros.

Además, apuntó que el joven demuestra mucha independencia en sus actuaciones. Hasta hace algunos años, él solía caminar con bastón y, en su adaptación en el contexto escolar y de la sociedad, ha mejorado su autoestima y ahora camina por su propia cuenta e incluso se divierte jugando fútbol.

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“Quiero caminar como todos los demás”, remarcó el joven sobre su esfuerzo por mejorar su movilidad.

Más adelante, el joven también aspira a poder tener la oportunidad de continuar estudios en temas de leyes para “sacar de la cárcel” a las buenas personas y así además ayudar en su hogar.

“Para liberar a las personas que son buenas y están en prisión”, explicó el joven, que sueña con trabajar en una oficina con temas relacionados con el plano legal. (I)