Édgar Domínguez no puede trabajar en su local de desayunos manabitas, ya que está ubicado a unos cien metros del edificio Multicomercio, dentro del perímetro que permanece restringido luego de que un incendio consumiera parte de la edificación el pasado 11 de febrero.

Como la mayoría de los afectados, paralizó sus actividades laborales las primeras semanas tras el siniestro que afectó a más de 100 familias que vivían en el Multicomercio y trabajadores de los alrededores.

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30 vehículos ya han sido retirados de los parqueos de Multicomercio

Pero como muchos, Domínguez no se quedó de brazos cruzados. Él trasladó su atención a una esquina de las calles Brasil y Eloy Alfaro, en el centro de la urbe, para continuar trabajando.

Con una carpa, tres mesas y algunas sillas, Domínguez improvisó su propio restaurante para seguir atendiendo a sus clientes mientras espera que las autoridades informen cuándo será seguro ingresar nuevamente al área restringida.

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Junto con dos empleados, trabaja todos los días desde las 06:30 hasta las 19:00, aunque en ocasiones la jornada se reduce y se retira alrededor de las 18:30.

“Yo dije: ‘Me voy a poner una carpita’, he buscado locales, pero cobran demasiado caro y no hay plata para pagar ahorita”, explicó Edgar.

La dinámica de trabajo se ha adaptado a la situación. Los alimentos se preparan en la cocina del restaurante, ya que en esa área no existe riesgo.

A través de una radio, los colaboradores anuncian los pedidos de los clientes, mientras Édgar y su esposa se encargan de preparar los desayunos.

Una vez listos, los trabajadores caminan hasta la cocina, ubicada en la parte trasera del inmueble, y trasladan los platos hasta la carpa instalada en las calles Brasil y Eloy Alfaro, donde atienden a los clientes.

Los afectados del Multicomercio han buscado la manera de salir adelante, luego de la tragedia ocurrida el 11 de febrero. Foto: Carlos Barros

El día del incendio, el hombre perdió varios productos, entre humitas, libras de queso, huevos y otros insumos que utilizaba para preparar sus platos.

Lleva más de 20 años con su local y aseguró que no se dará por vencido para seguir trabajando.

“De un día para otro nos cambió la vida a todos. Se perdió todo el producto porque no nos dejaban ingresar. Perdí más de 400 humitas y, si cada una cuesta un dólar con cincuenta (centavos), son más de $ 400 en pérdidas”, relató.

El comerciante indicó que hasta el momento no se le ha prohibido trabajar en ese espacio público. “Tienen que entender, es la única manera de poder trabajar”, manifestó.

Aunque señaló que mantiene clientes fijos, reconoció que las ventas han disminuido, ya que muchas personas prefieren sentarse a comer dentro del local.

El comerciante espera que pronto se le permita volver a atender en su establecimiento.

Señaló que su mejor temporada es la Semana Santa y que, al ser una fecha próxima, le afectaría continuar en esta situación hasta el feriado.

Por ahora, en el Multicomercio hay ingreso controlado de personas que retiran sus pertenencias de los departamentos y oficinas. Antes, dos grúas colaboraron en el retiro de carros atrapados. El siguiente paso será la demolición de la estructura afectada por el incendio. (I)