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Cientos de fieles despidieron la tarde del sábado a los sacerdotes Alfonso Avilés Pérez y Pedro Anzoátegui, quienes se ahogaron tras lanzarse al rescate de dos monaguillos.
El hecho ocurrió el viernes durante un retiro de Cuaresma en la localidad costera de Playas. Los menores fueron salvados y se encuentran fuera de peligro.
Alfonso Avilés Pérez era miembro de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote y párroco de San Alberto Magno en la Diócesis de Daule. Pedro Anzoátegui sirvió en la Diócesis de San Jacinto.
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Según las versiones, los sacerdotes entraron al mar para rescatar a jóvenes que se estaban ahogando. Los dos muchachos pudieron salir con vida, pero los sacerdotes murieron.
Cientos de fieles acudieron a las misas en la parroquia San Alberto Magno, en la zona de La Aurora, en Daule.
Allí hubo pesar por la pérdida del padre y se recordó la gestión que realizó en su tiempo como párroco.
Se conoce que los jóvenes que participaron en el retiro están bien físicamente, fuera de peligro, y fueron llevados a sus casas.
El cardenal Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, encomendó a ambos sacerdotes a Dios y pidió orar por ellos. Cabrera reflexionó sobre el pasaje del buen pastor que da su vida por sus ovejas.
Dijo que el padre Avilés reaccionó de manera espontánea al salvar la vida de alguien. “La muerte del padre Alfonso nos duele, pero su acto fue un acto de amor”, aseveró Cabrera.
Alfonso Avilés Pérez nació en 1966 en Murcia (España). Después de estudiar filosofía y teología, fue ordenado sacerdote en 1990. Antes de llegar a la parroquia San Alberto Magno ejerció como párroco de Santa Teresita en Entre Ríos.
El padre Pedro Anzoátegui nació en 1982. Fue ordenado el 20 de noviembre de 2010 en la Catedral de Guayaquil. Sirvió en la parroquia Santa Cruz de Durán, en San Jacinto, acompañando a fieles y monaguillos. También sirvió en Guayaquil. (I)