La hilera de árboles de más de dos metros, y reverdecidos, cambió la cara de la avenida Kennedy, en el norte de Guayaquil, desde hace varios meses. El área fue una de las afectadas por la plaga de la cochinilla en 2023. A diferencia de cómo luce ahora, en esta zona no existían más que tallos y ramas secas en el parterre central.

Poco a poco, desde ese año, el tratamiento implementado en los árboles surtió efecto y ahora las especies enfermas vuelven a ser esos ‘pulmones’ con los que convivieron habitantes de la Kennedy, Urdesa y estudiantes universitarios que a diario transitan por la vía.

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“Es bueno volver a ver árboles tal como siempre los conocimos en la zona”, dijo Kerly Sarmiento, estudiante de la Universidad de Guayaquil que a diario camina por este sector para ir a clases.

Guayaquil impulsa su arbolado urbano

La zona, sin embargo, no es la única que se reverdeció. Otras áreas en Urdesa y, sobre todo, en el norte de la urbe ampliaron la presencia de especies plantadas. Guayaquil busca no ser ajena a la tendencia de incrementar su arbolado y, por ello, ha tomado la batuta en este aspecto.

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En mayo de 2019, ONU Hábitat recalcó que un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de gases contaminantes por año. En las ciudades con altos niveles de contaminación, según el organismo, los árboles pueden mejorar la calidad del aire, haciendo que las ciudades sean lugares más saludables para vivir.

Un área en el sector de La Ferroviaria también luce reverdecida después de intervención para recuperar especies. Foto: Francisco Verni Peralta

Juan Andrés Romero, director de Infraestructura Civil y Áreas Verdes de Parque EP, indicó que en esa línea se han ejecutado planes de acción enfocados en la repotenciación y renaturalización de espacios.

Uno de los principales problemas detectados fue la afectación por cochinilla, que dejó árboles secos y sin follaje. Por ello, la intervención se enfocó en exterminar la plaga con técnicas como endoterapia, fertilización, poda y control hídrico.

Actualmente, zonas que antes lucían deterioradas muestran una recuperación total, con vegetación verde y frondosa. Una de estas áreas es la que colinda con la avenida Carlos Julio Arosemena; allí las especies se recuperaron y ahora se observa el verdor en el césped y en los árboles altos.

Según las cifras municipales, entre el 80 % y el 85 % del arbolado de la ciudad ha sido recuperado. Los ejemplares que no pudieron salvarse fueron reemplazados. En total, se han sembrado alrededor de 32.000 árboles durante esta administración, en su mayoría especies nativas, como samán, guayacán y caoba.

Más de 31 sectores del norte recibieron mayor atención con el protocolo de acción contra la plaga de la cochinilla. Entre los sectores intervenidos figuran Samanes, Pascuales, Orquídeas, Miraflores, Ceibos, Sauces, Guayacanes.

Mientras que en el sur están La Pradera, Coviem, Esteros, Las Tejas, Guangala, entre otros.

Nuevos espacios verdes y ‘pulmones urbanos’

Además de la recuperación, el plan incluyó la incorporación de nuevos espacios verdes. Sectores como la vía a la costa, la avenida Francisco de Orellana, la vía a Daule y arterias principales, como la 25 de Julio, de las Américas e Isidro Ayora, fueron intervenidos con diseño paisajístico, siembra de árboles y vegetación baja.

Romero recalcó que se han impulsado iniciativas para crear pequeños “pulmones urbanos” en zonas que antes estaban abandonadas, así como proyectos de bosques urbanos desarrollados en conjunto con fundaciones, enfocados en la conservación de especies nativas dentro de la ciudad.

En ese modelo están los bosques urbanos nativos (BUN) que se han implementado en la avenida Antonio Parra Velasco y en la avenida 25 de Julio. Esta semana se inició la construcción de uno adicional en la avenida Francisco de Orellana y se proyectan tres más en Sauces 7, San Felipe y Batallón del Suburbio.

María del Mar Rosero, moradora de Sauces 5, manifestó que la incorporación de espacio verde en una zona que estaba toda ‘cementada’ fue un avance, pero se requiere de más espacios que, incluso, protejan del sol cuando se camina por ciertas vías.

“Creo que se va por buen camino, pero hace falta más. No deberíamos ir a un parque solo para ver arbolitos; deberíamos tenerlos en cada esquina o en espacios cercanos”, expresó.

Según el funcionario de Parque EP, actualmente Guayaquil cuenta con aproximadamente 25 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, una cifra que incluye parques, parterres, bosques urbanos y reservas, como el parque Samanes y Cerro Blanco.

El indicador, citó, ha mejorado en comparación con años anteriores, impulsado por la siembra de árboles y la recuperación de espacios, y la meta es continuar incrementándolo progresivamente.

Un nuevo censo de árboles en Guayaquil

El Municipio trabaja actualmente en un nuevo censo, ya que el registro existente data de 2021 y “no está completo”, aseguró el director de Infraestructura Civil y Áreas Verdes de Parque EP.

Este levantamiento permitirá planificar futuras intervenciones, indicó el funcionario.

En términos generales, el 85 % del arbolado ya se encuentra recuperado, mientras que el 15 % restante presenta afectaciones menores y se mantiene en monitoreo. Asimismo, se han identificado casos puntuales que requieren extracción. (I)