El Malecón 2000, ubicado en la avenida 9 de Octubre, registraba esta tarde un tránsito constante de visitantes en el último día del feriado de carnaval. La temperatura alta incidía en la permanencia en las áreas abiertas.
No se observaron concentraciones amplias y el desplazamiento era continuo en las diferentes áreas del establecimiento.
En la sala infantil había mayor presencia de familias, mientras que en las explanadas el flujo era disperso. Varias personas recorrían tramos cortos antes de ubicarse en espacios cubiertos. Otros avanzaban con gorras, botellas de agua o helados en mano para mitigar el calor.
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El feriado se extendió desde el sábado 14 y concluía esa tarde. Algunos visitantes organizaban su regreso a otras provincias durante la noche, ante el reinicio de actividades laborales y académicas previsto para el miércoles.
Familias de diferentes provincias y países
En ese contexto, familias procedentes de Cuenca, Santa Elena, Otavalo coincidieron en el malecón durante las últimas horas del descanso.
A pocos metros de la salida del malecón, Walter y Janina se preparaban para regresar a Cuenca. Caminaban junto con su familia y su perrita, que avanzaba despacio entre el calor de la tarde. Eran ocho en total.
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“Somos de Cuenca y vinimos a pasar el feriado acá”, contó Walter. Explicó que organizaron el viaje con un presupuesto cercano a los $ 400 para cubrir transporte, alimentación y recorridos. El grupo está conformado por tres adultos y cinco adolescentes.
Durante su estadía visitaron el malecón y un centro comercial del norte de la ciudad. Indicaron que aprovecharon para probar gastronomía local y recorrer distintos puntos antes de emprender el retorno. “La vista es muy bonita y los espacios recreativos nos gustaron”, señaló.
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No era la primera vez que llegaban a Guayaquil, aunque comentaron que en otras ocasiones solo habían estado de paso. Esta vez decidieron incluir un recorrido más amplio en el que tuvieron de guía las redes sociales.
Kira, la perrita que ya había acompañado a la familia en viajes anteriores por la Costa, soportaba el calor mientras el grupo organizaba sus últimas fotografías. Esa misma tarde emprendían el regreso para descansar y retomar actividades al día siguiente.
El encuentro familiar de una pareja de Santa Elena
A unos metros del río, una familia procedente de Santa Elena hacía una pausa antes de despedirse de Guayaquil. El viaje tuvo un motivo puntual: visitar a un familiar.
“Vinimos a ver a mi papá y a pasar el feriado con la familia”, explicó. Señaló que en la península, durante Carnaval, el movimiento suele concentrarse en las playas, por lo que decidieron trasladarse esta vez a Guayaquil. “Allá se llena bastante. Acá lo sentimos más tranquilo”, comentó.
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Llegaron el sábado y permanecieron los cuatro días. En ese tiempo recorrieron centros comerciales, utilizaron la Aerovía y caminaron por el Malecón en distintas jornadas. También destinaron un día para compartir en una piscina privada. El presupuesto del viaje fue de aproximadamente $ 200.
Durante el feriado participaron en juegos tradicionales con espuma y agua. “Sí jugamos, lo típico”, dijo entre risas. Para él, el eje del descanso no fue el recorrido turístico, sino el encuentro familiar. “Lo más importante es compartir, porque no siempre nos vemos”.
La noche de este martes tenían previsto regresar a Santa Elena. Antes de salir, pasarían por la casa de su padre para despedirse y luego emprender el retorno, con la rutina laboral esperándolos al día siguiente.
Turistas de Lima descubren Guayaquil
Al salir de la sala de juegos Safari Kids, Rodrigo de la Cruz acomodaba a sus hijos mientras avanzaban hacia La Perla. Habían llegado desde Lima la noche anterior y este martes empezaban a conocer Guayaquil. El malecón fue el primer punto del itinerario.
“Recién llegamos anoche y hoy quisimos venir primero acá”, explicó Rodrigo. La parada en el área infantil fue un espacio para que los niños jugaran antes de continuar el recorrido. La familia permanecerá entre tres y cuatro días en el país, con un presupuesto aproximado de $ 2.000. “Hemos gastado más o menos la mitad”, precisó.
El viaje coincidió con el feriado. " En Huaquillas vimos gente jugando con anilina, pintura y espuma. Nos tomó desprevenidos”, relató. Adriana recordó que observaron a personas corriendo por las calles cubiertas de colores. “Habíamos escuchado que en febrero había carnaval en Ecuador, pero no que justo en estos días”, añadió.
En Guayaquil, el primer recorrido fue por el Malecón. Rodrigo señaló que le llamó la atención el orden del espacio público. “La ciudad es bonita y limpia”, afirmó. Sobre el trato recibido, fue enfático. “La gente es muy linda y cálida con nosotros”, sostuvo. Sus hijos coincidieron y comentaron que se han sentido bien atendidos en los lugares que han visitado.
La gastronomía local fue otro punto que mencionaron. “La comida es muy rica”, dijo Adriana, mientras comentaban que seguirán probando platos locales durante los próximos días. También tenían previsto subir a La Perla para observar la ciudad desde lo alto y continuar con otros recorridos.
Respecto a los juegos tradicionales de carnaval, Rodrigo explicó que prefiere observar antes que participar. “Me gusta ver cómo juegan, pero que me manchen con pintura no”, expresó entre risas. Para la familia, el viaje representa una oportunidad de conocer nuevas costumbres y recorrer distintas ciudades del país.
Una visita breve desde Otavalo
Apoyadas en los barandales que miran hacia la laguna, Kuyani conversaba con su amiga Zharick y la madre de ella, Zeidea. El sol aún se sentía fuerte y ellas hacían una pausa antes de retirarse. La visita fue breve. Kuyani había llegado desde Otavalo y ese mismo martes regresaba.
“Vine a conocer más de la ciudad y a visitar a mi amiga”, contó. Aunque ya había pasado antes por Guayaquil, explicó que en esta ocasión decidió recorrer con más calma. “Antes solo estuve de paso. Ahora quise venir a ver lo más conocido, como el Malecón”.
El viaje fue de un solo día y con un presupuesto reducido de 10 dólares. “Solo traje como 10 dólares, porque vine a pasear y disfrutar un rato”, señaló. Durante la tarde caminó por el Malecón, observó monumentos y se tomó fotografías en distintos puntos.
Sobre las actividades disponibles, dijo que prefirió no participar en juegos o atracciones. “Más que nada estoy observando. No he ido a los barquitos ni a otras cosas”, comentó. Añadió que le interesan las vistas y el entorno. “Me gusta ver los monumentos y los lugares turísticos”.
El contraste climático también fue evidente para ella. En Otavalo el clima es frío, mientras que en Guayaquil la temperatura fue alta. “Allá es frío. Aquí sí se siente bastante el calor”, afirmó.
Respecto a los juegos tradicionales de carnaval, explicó que dependería del momento. “Si estoy con carioca, jugamos. Pero si no tengo nada, prefiero mirar”, dijo. Su visita estuvo centrada en el reencuentro con su amiga, a quien conoció en Colombia hace dos años.
De esta manera, familias terminaron su último paseo en este feriado de carnaval, caminando y conociendo el turístico Malecón 2000, esperando volver a la rutina del resto de la semana. (I)






















