El área de espera de emergencia del hospital Abel Gilbert Pontón, en el suburbio de Guayaquil, fue reubicada. Ya la gente no estaba en covachas de plástico y cartones en exteriores, ahora algunas personas esperaban en una sala y otras en unas sillas plásticas en exteriores. Sin embargo, el mismo malestar persiste: no hay medicamentos ni insumos.

Juana llegó al hospital desde las seis de la mañana con su hijo de 3 años a saber sobre su hermano que está internado con heridas de bala en ese hospital. “Él llegó la madrugada del domingo, fue herido en el relajo que hubo en la Penitenciaría. Hemos estado aquí todo el domingo y hoy desde las seis, y solo salen a pedirnos medicinas o insumos, nos pidieron pañales, unas vendas, y no nos dicen qué le están haciendo, si está bien o no. Yo tuve que prestar para comprar porque no no tienen”, lamentó la mujer, residente del Trinipuerto.

En eso coincidió la madre y esposa de otro reo herido en esa revuelta, que también esperaban afuera del hospital. “Primero nos dijeron que tenía herida solo por roce de bala, pero ahora que tiene la bala alojada, ya tienen más de un día y no nos dicen si le harán cirugía para sacar el proyectil, solo nos llamaron a pedir los insumos para colocarle pintas de sangre porque había perdido mucha cuando fue herido, él tiene la bala por el hombro”, dijo la esposa del privado de la libertad.

Y es que ya va más de una semana en que la ministra de Salud, Ximena Garzón, y el vicepresidente Alberto Borrero visitaron este hospital de tercer nivel del Ministerio de Salud para conocer la escasez de insumos y medicina que hay y que perjudica al bolsillo de los familiares, que en su mayoría son de escasos recursos.

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Garzón comentó que iban a elaborar una estrategia hospital por hospital para que estos estén dotados del stock necesario.

Personal de salud del hospital Abel Gilbert comentó que el problema es que la dotación es muy reducida o nula y que por eso se manda a comprar al familiar a las farmacias ubicadas al frente de la casa de salud.

En una de ellas encontramos a María, quien comentó que no había desayunado, no tenía mucho dinero, solo lo necesario para comprar la receta del día y poder entregarle a la enfermera para que le administre a su hermana que llegó el pasado viernes con un shock por coma diabético.

En la lista que ella tenía en la mano se detallaba omeprazol, nistatina en suspensión, dextrosol y una funda de guantes que se le hizo $ 18 en la farmacia frente al hospital.

Ella comentó que antes de ayer también le tocó comprar otros medicamentos que le costaron $ 12.

En exteriores del hospital del Guasmo sur, familiares indicaron que mandaban a comprar sedantes, sin embargo, esto ha disminuido en los últimos días. En hospitales de Quito también se reportaron protestas por parte de personal de salud ante esta escasez de insumos y medicina.

Afuera de los hospitales del MSP se pide un pronunciamiento oficial para saber cómo solucionar este problema que aqueja a la economía de las familias de los pacientes. (I)