Cynthia Viteri, alcaldesa de Guayaquil, atiende a este Diario en la terraza de su domicilio en una urbanización de la zona de Urdesa. Desde allí se ven varios escenarios de la ciudad. El edificio de la Federación de Fútbol mostrando en su fachada una enorme pancarta con la leyenda “Juntos a Qatar”, parte de las amplias viviendas de Urdesa, un extremo del cerro de Mapasingue con casas populares en la cima y una calle donde en el semáforo la gente hace malabares por unas monedas.

Es la tarde del sábado. Para ese momento la urbe ha reportado seis ataques de sicarios en las últimas horas y la estadística policial refleja que ya van 489 crímenes en la Zona 8, a la que pertenece Guayaquil. La cifra parece imparable, con 298 muertes más que en igual periodo del año pasado.

Es la ciudad donde hasta los contratistas municipales deben pagar ‘vacunas’ (dinero) a las bandas que lideran los barrios para poder entrar a realizar obras municipales. Viteri dice que el Municipio está haciendo más allá de sus competencias en medio de carencias de entidades estatales, que les piden hasta para alimentación.

¿Cómo se siente dirigiendo esta ciudad que vive su peor escenario de inseguridad?

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Como una madre soltera que se tiene que encargar de todo sin el apoyo de nadie. Exactamente así, respecto del Gobierno central. Comprenderá que en la Constitución, en el artículo 261, señala que son responsabilidades exclusivas del Estado la seguridad. Y creo que somos la única ciudad de 221 que le hemos dicho al Gobierno qué necesita para combatir la inseguridad. ¿Necesitan vehículos? Tome 180. ¿Necesita drones? Tome drones. ¿Necesita balizas, GPS, radios? Tome. ¿Necesitan combustible? Tanqueen en el Municipio... Si uno se pone a analizar, prácticamente nos volvimos el Estado central como ciudad, en medio de una nueva pandemia que tiene a la gente encerrada en sus casas, tras las rejas, cuando tras la rejas deben estar los delincuentes.

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Pero los alcaldes también tienen sus responsabilidades con sus ciudades, de lo que ocurre en las ciudades.

De colaborar.

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¿Y cree que desde el Municipio se está haciendo lo suficiente ante este escenario que está afrontando la ciudad?

No solo lo suficiente, más allá de lo suficiente. Yo no recibo un dólar, uno en materia de seguridad del Estado central, ni uno, y aun así tengo que tomar dineros de obra pública y servicios de los guayaquileños. Son los guayaquileños los que le dan a Gobierno lo que el Gobierno no nos da a nosotros. Ellos están destinando para Guayaquil $ 11 millones. ¿Sabe cuánto costó solo la central de llamadas de emergencia? $ 7,5 millones, y las 65 camionetas, dentro de las 180, $ 3,5 millones por dos años de leasing (renta). Con eso ya se les acabaría el dinero. Y ellos necesitan desde chalecos antibalas, toletes, gas, vehículos, dónde comer, dónde dormir, a tal punto ha llegado esta situación terrible para la Policía que los han obligado a ser prácticamente mendigos en toda la ciudad. Hay dos edificios, el que representa al Gobierno y el que representa el Municipio. A dónde cree que van militares, marinos, policías, toda la fuerza pública...

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Si el Municipio está entregando todos estos equipos, ¿por qué el gobernador sale a decir que usted cree que todo pasa por entregar camionetas?

Cuando las cabezas no pueden pensar solo embisten, y lo lamentable es, y no voy a entrar en polémica con el gobernador, lo lamentable es que la autoridad representante del Gobierno no sepa cuántos carros tiene la Policía, no sepa dónde tanquean, quién les da de comer, que no tienen drones, carros ni baños y que el Cuartel Modelo se les está cayendo a pedazos y no pueden dormir allí. Esa es una de las últimas peticiones: $ 320.000 para poder tener el cuartel y las habitaciones decentemente. Un millón de dólares más nos está pidiendo Criminalística para levantar huellas y levantar cadáveres. No tienen para eso y nos piden prácticamente todo a nosotros. Prácticamente el Gobierno central se encuentra en el Municipio de Guayaquil, en todos los sentidos. Guayaquil ha invertido $ 27 millones en materia de seguridad.

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$ 27 millones que equivaldrían al 4 % del presupuesto anual del Municipio...

4 % que no se debería destinar a otra cosa que no sea obra pública.

Aun cuando esta ciudad se encuentra en un escenario terrible día a día.

Por eso mismo lo invertimos y no solo son $ 27 millones, si uno suma lo que hemos dado por pandemia, por salud y educación, son alrededor de $ 75 millones, que no están con rubro en el presupuesto para eso, que eso nos debió haber dado el Gobierno para suplir esa responsabilidad o suplirlos a ellos mismos. La desidia llega, o el abandono, porque eso es lo que siento, el abandono y que miran al otro lado, llega a tal punto de que hay vías como de la Casuarina, abierta kilómetros tras kilómetros hace meses en una obra que hace el Gobierno y que la dejó paralizada. Las escuelas. ¿Cuántas ha arreglado el Gobierno? Ni una. Nosotros estamos arreglando 30, $ 6,5 millones.

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Usted ha dicho que hay camionetas entregadas que no son usadas porque no hay conductores o están dañadas. Es algo que no es nuevo. En otras administraciones ha habido estas falencias. ¿No es la hora de cambiar la estrategia o plan con el cual el Municipio ayuda en este tema de la inseguridad?

De las 65 camionetas que dimos al inicio solo están rodando 54, pero no por dañadas, sino porque no tienen chofer. De las 65 que puso la Policía solo están rodando 40, porque ellos deben poner mantenimiento y tienen 25 dañadas. De las 50 motos que les dimos solo están rodando 24, porque el resto están dañadas. Y nos dicen arréglenos las motos. Las camionetas tienen GPS y sabemos cuando están parqueadas.

¿Es falta de presupuesto del Gobierno o falta de interés? ¿Por dónde pasa el problema en estos momentos?

Yo siempre me he preguntado ¿qué haría primero alguien que llega al poder? Educación, salud y seguridad, deja que los demás problemas se vayan resolviendo con el tiempo, pero desde que llegas debes darle a la gente lo primordial, como cuando el padre de familia alimenta a sus hijos, no puede esperar el alimento para cuando compre la casa. En salud y seguridad no hay nada. En las escuelas, ¿qué hicimos? Un convenio con el Ministerio de Educación donde todo poníamos nosotros y ellos las bancas. Ya nos fueron a decir que, por favor, tampoco tienen dinero para las bancas. La Casuarina ya nos mandaron a decir que tampoco tienen dinero para continuar.

Y todos estos pedidos –de necesidades– los hacen directamente los ministros, generales de Policía o los mandan a pedir a funcionarios.

Directamente del organismo (saca una carpeta con documentos), aquí está la Policía pidiendo alojamiento y alimento, $ 600.000, pidiendo colchones, literas, baterías sanitarias, y el último pedido, vehículos para proteger a las víctimas y testigos; la Armada pidiendo canecas de pintura; la Fuerza Terrestre pidiendo un motor eléctrico; Criminalística no tiene ni siquiera el vehículo para trasladarse a la escena del crimen.

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¿Y va a responder a estos pedidos pese a que dice que no tiene competencia?

Voy a tratar de responder a la mayoría.

El Gobierno ha hablado de un plan estratégico para Guayaquil.

¿Cuál es? Yo quisiera saber cuál es.

¿Ya se han acercado a presentar este plan? Ustedes están participando.

El plan estratégico debe hacerlo por ley la Policía Nacional. Nosotros lo que decimos es qué necesitan.

La alcaldesa Cynthia Viteri sostiene que hasta los contratistas deben pagar 'vacuna' para entrar a realizar obras en los barrios. José Beltrán Foto: El Universo

Se ha planteado desde la Alcaldía, aunque dice que no es su competencia, dar un paso más frente a este escenario, por ejemplo, Medellín tuvo una etapa dura, su alcalde fue ejemplo...

¿Y el alcalde tenía competencia? Voy a empezar por una cifra: 1.245 asesinatos en los cuatro primeros meses (a nivel nacional), casi 10 asesinatos por día, el doble de las personas que mataron el mismo periodo el año pasado, 30 menores en medio de esto. ¿Yo puedo dirigir la Policía y ordenar operativos? No, me encantaría. ¿Yo puedo decirle al Ejército dónde debería estar, para mí, en toda la ciudad y todos los rincones? No, no me obedecerían, porque no tengo competencia, me encantaría. ¿Yo puedo decirle a la Marina que controlen las aguas para que no entren, como sucedió en la Playita del Guasmo y asesinaron? Tampoco tengo competencia. ¿Qué me siento? Con las manos atadas. Si la responsabilidad fuera nuestra, esta ciudad estuviera cuadriculada como hicimos en la pandemia, por materia de salud, con cada tantas cuadras con vehículos, motos, personal, Ejército, Policía, con órdenes directas para no titubear ante un asesino. Entre gastar una bala y defender la vida de una persona en peligro, no titubear. Tendría un equipo de abogados para que los defiendan cuando han disparado en el ejercicio de funciones, tendría a la gente todos los días en la calle con un reporte diario de la Justicia, por ejemplo, de quiénes dejaron en libertad. Con un plan específico, que tendría que tener estrategias, táctica, recursos, personal, acción, ejecución y valor.

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Hay especialistas que dicen que el problema de ahora tiene relación con lo social. Desde la Alcaldía se podría profundizar en intervenciones sociales en los barrios.

No solo podría, lo hemos hecho más que el país. Quién cree que ha hecho 125.000 atenciones a chicos que consumen drogas. Nosotros. Tenemos un centro de rehabilitación, el único en el país solo para mujeres. Otro mixto y otro construyendo en la isla Trinitaria. Los chicos no solo salen rehabilitados, sino que salen con un trabajo. Son los que venden nuestros terrenos y casas, son los que obtienen becas para seguir estudiando. El combate a la delincuencia tiene origen en la pobreza, la falta de estudio, falta de trabajo, maltrato, violencia y abandono de parte de las autoridades. Tenemos un centro para personas en condición de abandono, kits de alimentos repartidos, 802 partos atendidos, 14.000 niños estudiando en Monte Sinaí durante la pandemia con maestros que van a casas. El trabajo social que ha hecho el Municipio de Guayaquil es el más grande que se puede haber visto en todo el país.

Esos resultados que usted da son en zonas que hoy tienen problemáticas. La ciudad ha estado manejada estos 30 años por el PSC. Esos chicos del 92 tienen 30 años. ¿Se necesita profundizar más en ese Guayaquil interno?

Ese Guayaquil interno, el Guayaquil de la pobreza, de los olvidados, de los ignorados es justamente el Guayaquil de la alcaldía de la gente y es esta la alcaldía de la gente. En la parte social, 14.000 becas entregadas hasta este año en educación superior y tecnología, para el chico que le tiraron la puerta en la cara en la universidad pública. Un gobierno que estuvo diez años dio 28.000 a nivel nacional. ¿Cuántas viviendas hemos hecho, entre soluciones habitacionales, terrenos y viviendas? 14.820. Todos los días levantamos gente de la calle. Ahora hicimos la sede de la comisión de solidaridad, donde atenderemos a gente necesitada. Todo esto es atender la parte social...

En los barrios se han levantado una especie de gobiernos criminales, donde hay líderes de bandas que organizan, bandas que se toman los barrios. ¿Cómo recuperar esa voz, el liderazgo de los líderes barriales?

Nuestros contratistas, en las obras de barrios a los que hace referencia, en toda la mayoría, pagan ‘vacuna’ (dinero) ahora, entre 5.000 y 10.000 dólares mensuales, para que los dejen trabajar en la obra municipal. Y cuando primero le pagan a uno, te sale la otra banda y dicen: ‘Nosotros también’. Y todos los días deben pagar para que los dejen entrar en los sectores y las obras. Ya mataron a un hombre, asaltado a los trabajadores. Y ese tema de las vacunas se traduce en lo que está diciendo, barrios donde hay dos bandas que están en competencia, peleas de territorio, y el que está en medio muere. La ciudad es víctima de experimentos en materia de seguridad. No se puede experimentar en materia de seguridad, porque el resultado es derramamiento de sangre.

En la calle hay gente que cree que es hora de que las primeras autoridades se sienten y dialoguen, la alcaldesa con el presidente...

Ya me he reunido con el presidente en Quito, yo lo fui a buscar, y me he reunido con el gobernador no una, sino varias veces.

¿Cuándo lo fue a buscar?

El año pasado, me senté con él en Carondelet.

Pero en este momento el escenario es otro.

La violencia ha venido, sí, el escenario en este año es peor que el año pasado, yo estoy abierta a cualquier diálogo, pero no puedo esperar a conversar para actuar. Ellos están conversando en mesas técnicas, todo mi personal va, todos los días está Gustavo Zúñiga y les damos lo que nos piden.

¿Cree que ya llegamos a niveles de ciudades como Medellín o de Centroamérica?

Estamos en pleno trayecto, en pleno camino, derechito por él. (I)