La medición de la presión arterial es fundamental, según especialistas y organizaciones internacionales, para detectar y controlar la hipertensión y, en consecuencia, evitar desarrollar enfermedades cardiovasculares, que son la primera causa de muerte en el país. En 2019, el 26,4% de las defunciones fueron por esas patologías; mientras que en la región se registran 1,6 millones de decesos cada año. El 31% son menores de 70 años, lo que se considera una muerte prematura y evitable, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La prevalencia de la hipertensión en la población adulta es en promedio del 30% a nivel regional; mientras que en Ecuador llega al 20%, según los resultados de la encuesta STEPS realizada por el Ministerio de Salud en 2018. Se da más en hombres y en el grupo de 45 a 69 años.

El 45,2% de los encuestados desconocía su diagnóstico; el 12,6% sabía de su patología, pero no tomaba la medicación; el 16,2% toma los fármacos, pero registraba niveles elevados de presión; y el 26% mantenía niveles normales de presión arterial.

Estas cifras preocupan a Sonia Quezada Bolaños, asesora internacional de sistemas de salud de la OPS, entidad que en 2016 lanzó la iniciativa Heart para promover una guía clínica con los profesionales de la salud para fortalecer el manejo de patologías cardiovasculares en las unidades de salud.

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Se los capacita para que “sepan tomar la presión adecuadamente con dispositivos validados, y a seguir un protocolo que incluye las medicinas que se tienen que administrar, recomendaciones en las mejoras del estilo de vida y el seguimiento de esos pacientes”, explica Quezada, en el marco del Día Mundial de la Hipertensión, que se recuerda este lunes 17 de mayo.

Cómo podemos bajar la presión arterial

La iniciativa se ha aplicado en 16 países, incluido Ecuador, país que se unió en 2018 y que, afirma Quezada, es uno de los que más avances ha tenido: aproximadamente 15.000 profesionales han aprobado el curso; en 200 centros de salud ya se aplica el protocolo y otras 170 unidades se prevén sumar durante este año. En los otros 15 países han llegado a 539 unidades de atención primaria.

En los 200 centros de salud del país, los ciudadanos pueden acudir sin cita y sin ningún motivo médico para realizarse un control de su presión. En caso de detectarse la presión alta, refiere, se le dará consulta médica, fármacos y el seguimiento de ese paciente.

En la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón, 25 unidades médicas aplican ese protocolo: 17 del distrito 09D06 Tarqui 2, que abarca Mapasingue oeste y sus alrededores; 3 del distrito 09D09 Tarqui 3-Chongón; y 5 del distrito 09D23 de Samborondón.

La Zona 7 tiene la mayor cantidad de establecimientos con su personal capacitado: 45 centros. De ellos, 7 están en el distrito 07D02 de Machala, 29 en el 11D01 de Loja y 9 en el 19D01 de Yacumbi-Zamora.

A los pacientes se les toma la presión antes de ser vacunados contra el COVID-19, en los puntos de inmunización. Foto: Ronald Cedeño

En la Zona 9, en Quito, se aplica en 30 unidades de dos distritos, el 17D03 y 17D08, de Calacalí y Conocoto; en la Zona 6 son 22 centros del distrito 01D01 de Cuenca; en la Zona 1 son 20 establecimientos del distrito 10D02 en Ibarra (Antonio Ante-Otavalo); en la Zona 2, 15 centros del 17D10 en Tena (Cayambe); en la Zona 3 son 13 unidades en el distrito 18D06, en Riobamba (Cevallos-Tisaleo); en la Zona 4 son 12 puntos de salud en el distrito 13D05 de Portoviejo (Bolívar, Junín, Pichincha); y en la Zona 5 son 18 unidades: 9 en el distrito 24D02 (Libertad-Salinas) y 9 en el 09D17 (Milagro).

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Covid-19: Medicamentos de la hipertensión pueden influir en la rapidez con la que el sistema inmunológico reduce la carga viral

La presión arterial óptima es de 120/80. Una persona se considera hipertenso cuando, luego de varias mediciones, presenta un valor igual o por encima de 140/90, explica Ernesto Peñaherrera, jefe de Cardiología del hospital Luis Vernaza y presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología de Guayas, experto que refiere que al ser una patología silenciosa, por no presentarse síntomas en muchas ocasiones, se necesitan controles periódicos.

Los adultos se deben realizar estas mediciones de forma anual, pero los mayores de 40 años necesitan hacerse estos controles con mayor frecuencia, y quienes ya padecen hipertensión deben hacerlo de forma periódica.

Por ejemplo, menciona Peñaherrera, la toma de presión se puede hacer desde casa si tienen dispositivos digitales, sobre todo en esta época en que el COVID-19 ha generado confinamiento voluntario, especialmente de pacientes con esta y otras enfermedades crónicas. El especialista sugiere que dos veces al día (en la mañana y noche, sentados, con el brazo apoyado en una mesa), durante una semana, se deben realizar las mediciones en casa y llevar un registro para luego entregarlo a su cardiólogo. Si se mantiene en menos de 135/85, tomando la medicación, estaría bien y los controles deberían repetirse cada seis meses.

Marlene, de 78 años, se hace los controles en casa una vez a la semana con una aparato digital, que no tenía hace 32 años, cuando pese a estar medicada se le subió la presión y tuvo un edema pulmonar. “En ese tiempo pasé por el divorcio y se me subió la presión a más de 260 (...); cuando tengo grandes preocupaciones se me sube, pero ya no tanto”, comenta la guayaquileña.

Hipertensión: recomendaciones, alimentos y menú para controlarla

Un 20% de los pacientes que acuden a la emergencia al hospital Luis Vernaza llega por crisis hipertensivas (elevación de la presión). Y esto se puede dar por varios factores: algunos desconocen que padecen esa patología, otros presentan ansiedad o depresión, y también hay quienes no reciben un tratamiento adecuado.

“A veces el paciente siente que con la pastilla es suficiente, pero a veces las dosis son inadecuadas y no vemos otros factores de riesgo, el riesgo cardiovascular global. Es diferente si el paciente es hipertenso o si es hipertenso diabético, o si tiene enfermedades coronarias, o si es obeso: ahí cambia, hay que ser más agresivos en los controles de presión. A cada paciente hay que individualizarlo”, asegura Peñaherrera.

La presión arterial alta, combinada con el uso de tabaco, obesidad, diabetes o colesterol alto, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, accidentes cerebrovasculares, infartos. (I)

Secuelas del COVID-19

El COVID-19 ha dejado en un grupo de la población secuelas, como taquicardia, arritmias cardiacas y, en algunos casos, se les ha diagnosticado hipertensión, asegura el cardiólogo Marcos Ortega Zambrano, quien afirma que el 50% de los pacientes que llegan a su consulta privada, tras recuperarse del coronavirus, ha desarrollado esas patologías.

“Llegan con taquicardia y otras manifestaciones que deja como secuela el covid en el organismo, ya que causa alteraciones de manera directa por ese proceso inflamatorio en diferentes órganos”, asegura el especialista, quien afirma que aquellos a los que se ha diagnosticado hipertensión, luego de contagiarse de coronavirus, han tenido antecedentes de familiares con esa enfermedad.

Las personas que padecen hipertensión y otras enfermedades crónicas son, coinciden los especialistas, más susceptibles a desarrollar una infección severa por el COVID-19. Por ello, este grupo debe ser controlado por su cardiólogo y mantener los cuidados de bioseguridad para evitar el contagio de este virus, que en el país ya ha causado la muerte de cerca de 20.000 ciudadanos.

Entre las alteraciones que produce el COVID-19 a nivel cardiaco están los infartos, formación de trombos, insuficiencias cardiacas y choque cardiogénico (cuando el corazón no puede bombear sangre suficiente para todo el organismo).

Recomendaciones de los especialistas:

- Reducir el consumo de sal en la preparación de las comidas.

- Consumir frutas y verduras de manera cotidiana, desde los niños.

- Evitar comer alimentos procesados y reducir consumo de azúcares refinados, como dulces y gaseosas.

- No comer frituras.

- Realizar actividad física, de 90 a 150 minutos a la semana. Se recomienda iniciar desde la niñez para crear ese hábito de ejercitarse por su salud.

- Evitar fumar y reducir consumo de bebidas alcohólicas.

- Si ya padece hipertensión, no debe dejar de tomar las medicinas para evitar daños en órganos vitales.

- En caso de tener sobrepeso u obesidad, bajar de peso le ayudará a mantener la presión arterial y a prevenir otros males crónicos.

Cifras:

- La hipertensión afecta a entre el 20 y el 40% de la población adulta de la región.

- 250 millones de personas padecen de presión alta en la región.

- La hipertensión es la principal causa de las enfermedades cardiovasculares, que anualmente causa la muerte de 17 millones de personas a nivel mundial. De ese total, 9,4 millones de decesos son consecuencia directa de la hipertensión.

- El 25,8% de la población del país, de entre 18 y 69 años, presenta tres o más factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles, como hipertensión, hiperglicemia, glucosa alterada y colesterol elevado, según la encuesta STEPS. (I)