Las veredas de las calles Pedro Moncayo, desde Alcedo hasta Clemente Ballén, permanecieron despejadas la mañana de ayer, situación que contrasta con el panorama del fin de semana anterior cuando aún los informales ocupaban estos espacios públicos para ofrecer diversa mercadería en esa zona del centro de la urbe.

Desde el miércoles pasado los controles en ese sitio se incrementaron tanto para quienes bloquean el espacio público con sus artículos como para los dueños de locales que permitirían que estos trabajen afuera de los negocios, por lo que se clausuraron 51 negocios. El director de Justicia y Vigilancia del Municipio de Guayaquil, Xavier Narváez, indicó en una entrevista con este Diario que si otros propietarios no evitan la presencia de vendedores informales frente a sus establecimientos, también serán clausurados.

El funcionario comentó que no se puede colocar a una persona que vigile cada esquina de ese sector, por lo que se pide la colaboración de la ciudadanía y que como agrupación de comerciantes se organicen para mejorar esa zona.

Luego de reuniones con representantes del Municipio, 30 propietarios de los locales volvieron a abrir sin pagar ningún monto. Uno de estos fue el de Mariela, que vende ropa de mujeres y de niños. Ella comentó que en estos días la situación se ha desarrollado con tranquilidad, sí han incrementado más las ventas y que han visto la presencia de metropolitanos por la zona para mantener el orden.

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“La verdad es conveniente tener despejada la vía pública, pero no nos parece que nosotros tengamos que encargarnos al 100 % de que nadie se coloque en los exteriores porque uno está atendiendo, trabajando y en un descuido puede pasar. Tampoco queremos pelearnos con los trabajadores informales porque al fin de cuentas ellos también necesitan parar la olla como nosotros, pero bueno, verán en dónde hacerlo porque aquí ya está prohibido”, comentó la mujer.

Ella agregó que ese día la clausuraron porque había algunos informales afuera de su negocio. “El Municipio quería hacer entender que aquí también estamos involucrados los formales, nos clausuraron, perdí un día de trabajo y uno con tantas deudas. Lo bueno es que al día siguiente ya pudimos abrir y ahora estoy pendiente por si se quieren acercar. Yo no quiero pelearme con nadie, pero ellos deben entender que nos perjudican”, lamentó la comerciante del centro.

Juan Carlos, otro comerciante, explicó que a él le ha beneficiado que no haya vendedor informal fuera de su negocio, porque él vende réplicas de camisetas de clubes deportivos y en ocasiones esa misma mercadería la comerciaban a menor precio los ambulantes o personas que ponían “un tendido” en el piso.

“Me parece excelente que el Municipio haya controlado por fin este espacio, pero debe mantener la presencia de los metropolitanos porque ellos no pueden afrontar solos la situación. “Usted sabe que muchos de esos comerciantes informales no tienen buena procedencia, son gente de peligro algunos, por eso es necesario que siga la vigilancia de la policía, los metropolitanos”, sugirió el comerciante de 65 años.

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Otros comerciantes evitaron dar sus nombres, comentaron que se sienten atemorizados y también molestos porque no saben cómo podrán controlar a los informales ya que muchos son “alzados” y no respetan las reglas.

En algunas intersecciones de la calle Pedro Moncayo, algunos comerciantes informales llegaron con sacos o maletas, sin embargo, ninguno se atrevió a colocarse en la acera por temor a reclamos.

En ese sector también hay vendedores formales de zapatos, repuestos de electrodomésticos, talleres de soldadura, sastrerías, locales de comida, venta de caramelos, entre otros.

A más de los comerciantes de la calle Pedro Moncayo, en los alrededores del Mercado Central también están alerta ante la presencia de comerciantes informales. Keyla López, vendedora de interiores en la calle 10 de Agosto, comentó que ellos podrán alertar si ven que llegan los informales pero estar “cuidando el espacio público” muchas veces genera conflicto con otras personas. “A nosotros no nos quieren hacer caso, debe venir un uniformado para que ellos vean que la cosa es en serio, a nosotros cuántos años nos han pasado por alto estos comerciantes informales”, lamentó la mujer.

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Así como ella, otros comerciantes de las calles Clemente Ballén, Lorenzo de Garaycoa y 6 de Marzo se mostraron confundidos al saber que les corresponde evitar que se coloquen informales. “Aquí venden gafas en el piso, gorras, zapatos, de todo, cuántos años lo mismo, entonces es medio complicado porque estas personas se creen dueños y no por eso nos van a multar a nosotros”, comentó un comerciante de Clemente Ballén y 6 de Marzo.

Para tener un mejor, Mariela explicó que en esta semana empiezan a dialogar para hacer una asociación formal y coordinar acciones en ese sitio para mantenerlo libre de informalidad e inseguridad. (I)