El dolor y la incertidumbre acompañan a las familias de las víctimas del accidente de tránsito ocurrido el pasado miércoles en la vía Cuenca–Molleturo, a la altura del kilómetro 57.

En el lugar, un bus de la cooperativa San Luis, que cubría la ruta Cuenca–Guayaquil, cayó a un abismo y posteriormente se incendió.

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El siniestro dejó 14 fallecidos y 29 heridos, quienes fueron trasladados a distintas casas de salud de Cuenca, principalmente al Hospital Regional Vicente Corral Moscoso.

Ayer, en los exteriores de esta casa de salud, familiares y allegados de los heridos permanecieron a la espera de noticias sobre la evolución de sus seres queridos.

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La incertidumbre se mezcló con la preocupación económica, ya que varios han debido adquirir insumos médicos de forma urgente.

“Tuvimos que salir a comprar medicina para el dolor en la madrugada”, relató un familiar de una mujer de 59 años, quien presenta fractura en un brazo y múltiples golpes.

Señaló que, pese a la atención recibida, han tenido que cubrir gastos iniciales de medicamentos mientras esperan nuevas indicaciones.

Añadió que un menor de edad de la familia permanece hospitalizado en otra casa de salud, tras haber sido trasladado de emergencia luego del siniestro. La familia, proveniente de Guayaquil, llegó a Cuenca en horas de la noche.

Otra mujer que permanecía en los exteriores del hospital señaló que sus dos sobrinas, de entre 35 y 40 años, viajaron a Cuenca para una consulta médica. Indicó que ambas son oriundas de Naranjito, en la provincia del Guayas.

Una de ellas ya recibió el alta, mientras que la otra permanece internada con fracturas en la columna y costillas, además de una complicación pulmonar.

“Me mandaron a comprar un drenaje que me costó $ 164”, afirmó, al referirse a los gastos que ha debido asumir.

Búsqueda y reconocimiento de víctimas en el Centro Forense

En tanto, en los exteriores del Centro Forense de la Zona 6, la angustia invadió a las familias que buscaban confirmar la identidad de sus seres queridos.

Luis Luqui relató que la preocupación comenzó cuando su sobrina no llegó a su destino ni respondió llamadas, algo inusual en ella. “Siempre avisaba dónde estaba, pero ese día no contestó. Pasaban las horas y no sabíamos nada”, recordó.

Ante la falta de información, los allegados iniciaron la búsqueda en hospitales sin obtener resultados. Posteriormente acudieron al Centro Forense, donde, según mencionó, el reconocimiento se realizó a través de una pulsera, debido a las condiciones en las que se encontraba el cuerpo.

El familiar explicó que la mujer tenía aproximadamente 38 años y residía en Cuenca desde hace más de un año. Había viajado con la intención de trasladarse a Guayaquil para realizar trámites relacionados con la educación de su hijo.

Entre el dolor y la incredulidad, señaló que la familia aún intenta asimilar lo ocurrido, en medio de una reciente pérdida que ya los había golpeado semanas atrás.

María José Espejo, quien también permanecía en el lugar, indicó que dos de sus familiares —un adulto mayor de 87 años y una mujer de 52— viajaban en la unidad siniestrada.

“Solo sabemos que se embarcaron en el bus de la cooperativa y que iban rumbo al cruce para continuar hacia Naranjal. Desde ahí perdimos el contacto”, relató.

Explicó que, tras conocer del accidente, recorrieron distintos centros de salud de la ciudad, entre ellos el Hospital Vicente Corral Moscoso, el Hospital José Carrasco Arteaga y varias clínicas privadas, sin encontrar información sobre ellos.

“Nos dijeron que averigüemos en los hospitales, pero no aparecen. Ahora estamos esperando confirmación, porque hay una posible coincidencia con uno de ellos”, señaló, mientras aguardaba noticias en el Centro Forense.

Detalló que ambos familiares son oriundos de Naranjal y se encontraban de retorno, luego de que el adulto mayor acudiera a una consulta médica en Cuenca.

La postura de la compañía de transporte

Juan Arpi, presidente de la compañía de transporte ejecutivo San Luis, señaló que la empresa se mantiene a la espera de los resultados del peritaje que realizan las autoridades competentes para determinar las causas del siniestro.

Indicó que, según el testimonio de un pasajero que logró salir ileso, la unidad circulaba a una velocidad moderada.

En cuanto a la unidad, detalló que el bus era modelo 2019 y que había aprobado la revisión técnica vehicular el pasado 7 de abril, pocos días antes del accidente.

Sobre la cobertura a los afectados, el representante de la compañía aseguró que cuentan con seguros tanto para pasajeros como para la tripulación.

Explicó que, conforme a la normativa vigente, primero se activa la cobertura del Seguro Público para Accidentes de Tránsito (SPPAT) y posteriormente el seguro privado contratado por la empresa.

Añadió que la aseguradora ya ha sido notificada y que se coordinan los procesos para cubrir los gastos médicos y otras compensaciones.