Como un alivio para sus tareas cotidianas consideraron los padres de hijos con discapacidad y los adultos en esa misma condición la recepción de sillas de ruedas para baño.

Entre esas personas estaba Amada Córdova Flores, moradora de Voluntad de Dios, en Monte Sinaí, quien estaba contenta por la facilidad que representa ese elemento en la movilidad para tareas de higiene de su hijo David, de 11 años, que tiene parálisis cerebral infantil (PCI).

Ella lo asiste en todas sus actividades en el populoso sector del noroeste. Justamente, esa silla podrá colocarla en la ducha para su baño, e incluso tiene un compartimiento para que no se levante de la silla en caso de requerir realizar sus necesidades fisiológicas.

“Con la situación de ahora, no teníamos; a veces no hay ni para los pañales ni la comida”, contó la madre soltera, que se dedica a los quehaceres domésticos y al cuidado del niño que depende de ella.

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Otra madre de familia, Matilde Carranza, contó que antes debía colocar a su hija sobre el mesón y con una boya, para que no se resbalara mientras la iba aseando por zonas del cuerpo. “Era la única parte (de la cocina) que no se escabullía”, comentó la madre, que recibió el implemento de ayuda junto con el coche que traslada a su hija Ana, de 10, que padece microcefalia, síndrome de convulsiones refractarias y PCI.

Ximena Gilbert, principal de la Dirección de Inclusión Social, junto con la alcaldesa Cynthia Viteri lideraron la actividad de la entrega de los implementos técnicos en el Centro Municipal Audición y Lenguaje, ubicado en las calles Calicuchima entre Carchi y Tulcán. En esta primera jornada se preveía la entrega de las 100 primeras sillas.

Gilbert contó que las 1.000 sillas de ruedas para baño se entregarán hasta abril próximo y se prevé para el segundo trimestre del año la donación de un segundo lote de otros 1.000 elementos similares.

“No solo permite mejorar la calidad de vida, sino también más seguridad para las personas con discapacidad: pueden bañarse sin necesidad de que la mamá los sostenga, se resbale, dañe la espalda”, contó la funcionaria, quien resaltó que el implemento está hecho con acero inoxidable, cinturón y seguro inoxidables para evitar rodaduras.

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En el caso de los adultos, también les da autonomía sin depender de la ayuda de otra persona en sus tareas de higiene.

En este primer grupo de ayudas se invirtieron $ 99.000; cada silla cuesta $ 99.

En anteriores ocasiones, la Dirección de Inclusión Social ha entregado pañales, sillas de ruedas posturales, tabletas, cojines y colchones antiescaras.

Quienes deseen postularse para acceder a las sillas de ruedas para baño u otro tipo de ayudas pueden acceder a la ventanilla universal del Municipio con la solicitud del caso, la cual es remitida a Inclusión Social, o dirigir su requerimiento de apoyo al correo inclusionsocialgye@gmail.com. (I)