En un pasaje entre módulos de la calles Huancavilca y Chimborazo, en la Bahía, el panorama de las 11:30 de ayer era de una mañana de un 24 de diciembre: una multitud de transeúntes junto con vendedores que se empujaban entre sí para poder transitar. Allí estaban vendedores de fritada, agua, jugos, ropa y hasta mujeres que ofrecían la puesta de pestañas postizas. Y es que lo peor era que el 50% de todos esos comerciantes no tenían mascarilla o la cargaban mal puesta, pese a que esta es la principal herramienta de prevención del COVID-19.