Monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou (República Centroafricana) desde hace 18 años, quien vive en este país en conflicto desde aproximadamente cuatro décadas, y ha sido partícipe de manera constante en los intentos de paz entre las guerrillas, denunció la situación de las mujeres y la escasez de comida en la localidad. El diario ABC entrevistó al obispo, quien reveló la escasez de comida que se vive en el lugar y que lleva a las mujeres a vender su cuerpo a los cascos azules de la ONU por obtener alimentos.

“Están desesperadas, se mueren de hambre y muchas veces ellas mismas insisten en venderse para poder comer”, explicó en la entrevista. Indicó que durante una visita de Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas (ONU) a Bangassou, le explicó que “había mujeres violadas, algunas menores de edad, y que eso era un crimen contra la humanidad”.

La ONU abrió una investigación, pero no se encontró a los responsables. De hecho recuerda cómo en el 2015, cascos azules del Congo fueron expulsados por ofrecer comida a cambio de sexo.

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“A estos soldados no les costaba nada entregar las latas de lentejas”, pero esta donación la usaban como moneda de cambio.

Como consecuencia de la violencia, el pasado sábado un grupo atacó a unas religiosas en la ciudad de Rafai, a 150 kilómetros de Bangassou. El prelado asegura que en las próximas semanas viajará a esa zona para dar ánimos a dos sacerdotes que laboran en un colegio. (I)