Samantha Quenedit no es una desconocida frente a las cámaras, aunque para muchos hoy parezca un rostro nuevo. Su historia con la televisión empezó cuando era niña como participante de realities, mucho antes de los escenarios internacionales, las coronas y la exposición que llegaron con los certámenes de belleza.

La televisión fue uno de sus primeros escenarios, incluso antes de que ella misma pudiera nombrarla como vocación y sueño por cumplir.

Hoy Samantha regresa a la pantalla como parte del jurado del reality de salsa de En contacto, el matinal de Ecuavisa, que aún tiene disponible la vacante que dejó Virginia Limongi y de la que es consciente la actual Miss Grand Ecuador.

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“Mi sueño desde chiquita siempre ha sido ser presentadora de televisión, es uno de mis sueños, porque siempre he tenido varios. Decidí tomar la oportunidad y disfrutarlo, que es lo más importante”, dice.

La bailarina profesional, de 25 años, conoce el terreno al que se adentra y del que quiere formar parte: “El camino ha sido muy largo, tengo que decir que no ha sido fácil, en muchos episodios he perdido, se me han cerrado un montón de puertas y siento que también es parte del proceso, que ha formado mi carácter y mi carrera”.

Durante su niñez y adolescencia formó parte de producciones como Pequeños brillantes, Pequeños gigantes, Choque de décadas y también fue candidata en el concurso Miss Ecuador (2022).

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“Mi papá ha sido mi ejemplo, parece que estoy siguiendo los pasos de mis papás, porque él fue jurado de baile (Show de los sueños, Bailando por un sueño) y mi mamá también fue jurado de un programa de canto. Siento que la parte de enseñar y corregir forma parte de mi vida, no ha sido fácil, pero continúo haciendo lo que más amo, que es el arte”, precisa.

Con una dulzura innata en su personalidad, Samantha revela que ser panelista del matinal que dirige Betty Mata es parte de su vision board (tablero de visión) para este año.

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“Mi sueño en serio es estar en las pantallas de mi país, empezar por ahí, porque igual quiero ser reconocida internacionalmente, pero siento que tampoco quiero presionar las cosas. Dios tiene escrito el destino en mi vida, sea con la música, el baile o la comunicación”, admite.

Artista en crecimiento

Samantha no quiere encasillarse ni quedarse en un solo rol. La música también es parte de su portafolio. La canción Perreo y guaracha fue su más reciente estreno musical y además el tema de su autoría con el que se presentó en el show de talentos del Miss Grand International, en octubre del año pasado, en Bangkok, Tailandia.

“Quiero seguir haciendo música, viajar con mi música y hacer shows de alto impacto, no solamente cantar, sino bailar, abrir mi escuela de reinas, no voy a dejar de lado mi escuela de baile. Este 2026 hay mucho por cumplir”, manifiesta.

La artista quiteña resalta su entrega y su disciplina como cualidades importantes cada vez que se suma a un proyecto. “Siempre soy muy apasionada con todo lo que hago, soy muy auténtica, jamás he querido apagar a nadie, trabajo mucho en lo que quiero para dejar en alto a mi país”, sostiene.

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Su paso por los reinados de belleza, afirma, también la ha preparado –al igual que otras mujeres en este ámbito– a la exposición mediática.

“Lo que hacen los certámenes es que te ayudan a crear una capa de acero que no se rompe. Ya estás lista para recibir comentarios positivos, negativos y quererte tú misma. Estar en estas plataformas en las que tú compites con mujeres guapísimas y sumamente preparadas te hace entender que cada una brilla con luz propia y eso te prepara para estar en pantallas nacionales o internacionales, porque no llegamos con el afán de ser mejor que otra persona, sino demostrar tu talento”, declara.

Además de su intervención en el matinal del Canal del Cerro, Samantha aún está en actividades como Miss Grand Ecuador 2025. “Seguimos con labor social en distintas fundaciones de adultos mayores y animales”, refiere. (E)