En Ecuador, su destacado trabajo como maquilladores los respalda. Han colaborado con varias figuras de pantalla y la propuesta de integrar la producción de Soy el mejor, como participantes, fue una sorpresa para ambos. Jinson Pineda y Héctor Alvarado son parte de los concursantes de la temporada 2022 del programa de baile de TC Televisión.

“Recibimos una llamada de los directivos del canal y cuando la recibimos pensamos que nos llamaban para ir a maquillar a los talentos, no entendíamos, y cuando nos dijeron que nos querían como parte del elenco nos sorprendió. Nos explicaron el trasfondo de la competencia. Yo nunca me visualicé en un espacio como esto. Y por ejemplo, cuando nosotros queríamos emprender, no teníamos ni un centavo, tenía miedo. Y ese temor lo sentí aunque también estaba emocionado, pero Héctor es al contrario, él me dijo aceptemos. Él fue quien me convenció”, cuenta Pineda, de 25 años.

En la competencia de baile, Pineda y Alvarado se presentarán como equipo junto con su bailarina. “Cuando estábamos grabando la promo del programa no podíamos creerlo, estábamos al lado de actrices y profesionales a los que admiramos, ya cuando fuimos a los ensayos también nos dimos cuenta de lo sacrificado que es esto. Nos estamos preparando hartísimo en la parte del baile”, añade.

“El primer ensayo que tuvimos fue muy clave, sirvió para coordinar ideas. Nosotros tenemos algo muy claro y es que no queremos perder nuestra esencia, no solamente de nuestras personalidades sino que no queremos perder la esencia de poder mostrarle al público que somos chicos que han ido creciendo poquito a poquito, que no teníamos nada, que aunque hemos tenido y empezamos este proyecto con miedo, podemos salir adelante. Héctor y yo queremos mostrar eso en nuestro show”, explica Pineda. “Nuestras personalidades siempre estarán en escena”.

Publicidad

Su participación en la producción también los ha llevado a reestructurar su agenda de trabajo para no desligarse de su estudio de belleza y sus clases de maquillaje. “Tenemos proyectos que aún están en marcha, como por ejemplo, sacar nuestra línea de cosméticos, que de hecho ya tenemos una línea de pestañas creadas por nosotros, pero estamos tratando de encajar bien los horarios de las clases de nuestra academia”, agrega.

Ambos apadrinarán a una mujer que aspira a abrir su propia peluquería.

Sacrificio lleva al éxito

Originario de Zaruma, en la provincia de El Oro, Pineda asegura que el camino recorrido hacia su actual estabilidad laboral ha sido largo y sacrificado. Perteneciente a una familia numerosa (de siete hermanos), él ha trabajado desde pequeño. “Fuimos criados solo por mi mamá, porque mi papá se fue cuando éramos pequeños. Yo me crie trabajando, desde que tenía alrededor de 7 o 6 años, porque mi mamá trabajaba en el mercado, desgranando porotitos, arvejas. No es que éramos los dueños del puesto, mi mamá trabajaba para otra señora. Nosotros salíamos de la escuela e íbamos donde mi mami a ayudarle a desgranar los porotos. Luego de eso me dediqué a vender gelatinas en el mercado, las de vasito, y después de ese proceso he trabajado en lo que ni te imaginas”, cuenta.

A esta lista de empleos informales, Pineda le suma otros como lustrador de zapatos, vendedor de periódicos, mesero. “He trabajado haciendo limpieza, en las tiendas de barrios, y luego de esto pasé, a los 14 o 15 años, a trabajar a la mina. Yo trabajaba en minas, fue el que menos me gustó, pero me di cuenta de cómo nos adaptamos a las diferentes situaciones. Lo hice para ayudar a mis hermanos, yo sabía que eso para mí no era. Yo trabajé en un restaurante con una familia maravillosa que me enseñó a creer y a soñar. Trabajé con ellos como cinco o seis años, ellos me enseñaron que uno tiene que estudiar, me aconsejaron, y cuando terminé el colegio, ellos me motivaron a salir de mi pueblo y así fue como llegué a Guayaquil”, relata Pineda, quien se asentó en el Puerto Principal hace cinco años aproximadamente.

Publicidad

Con la única experiencia de maquillar a sus amigas en secreto cuando estaba en el colegio, Pineda revela que perdió el temor a seguir sus sueños cuando se mudó. “Yo llegué un jueves y empecé a repartir mi hoja de vida en restaurantes y locales, y al día siguiente, por la tarde, me llamaron para trabajar en un servicio de venta en línea hasta que después terminé trabajando en una peluquería. Nunca planifiqué nada”, dice

Sus inicios en el campo del maquillaje fueron empíricos, a medida que pasó el tiempo tomó cursos de capacitación con especialistas internacionales y diversos talleres. Uno de estos fue con el maquillador personal de Jennifer López. “Ahorré y fui pagando el curso a cuotas, pero me inscribí. Este curso cambió mi vida, mi técnica de maquillar y aportó muchísimo a mi carrera”, menciona.

Cumpliendo sueños

Trabajar en televisión siempre ha sido un anhelo para Héctor Alvarado, de 30 años. “La televisión es mi sueño de toda la vida. Yo recuerdo que tenía como 15 años y me iba a A todo dar, Megamatch, La guerra de los sexos, iba y me ganaba mis 10 dólares cuando participaba o iba como público. Recuerdo que me sentaba en las tardes en mi casa, en televisor con perilla, y los únicos canales que cogía eran Ecuavisa, Teleamazonas y TC Televisión. Veía a las divas de la TV desde mi barrio, en el Guasmo. Las personas que vivimos en un sector humilde vemos la televisión como un sueño, como un imposible, y ahora que estoy aquí es una alegría y una satisfacción, siempre agradezco a Dios porque todo momento tiene un propósito. Estamos felices con esta oportunidad, porque nosotros no nos consideramos talentos, somos chicos que les gusta maquillar, peinar y que les gusta dejar bonitas a las mujeres”, dice.

Hace aproximadamente tres años y medio, Alvarado y Pineda se conocieron. Inicialmente no tenían una buena relación hasta que se conocieron y lograron entablar una gran amistad. “Yo comencé a estudiar belleza a los 17 años, desde los 5 o 6 años me gustaba jugar con muñecas, siempre luché con esto; aunque nunca me he avergonzado por mis preferencias sexuales, siempre me he manejado con respeto. A mis 14 años me mandaron a trabajar en un taller mecánico, después vendí almuerzos, lavaba carros, vendía televisión por cable de puerta a puerta, fui mesero, y después de un tiempo yo iba con mi hoja fotocopiada de la cédula para ir a hacer casting a los canales para que me dieran mi premio si lo ganaba. Ahí por ejemplo veía llegar en su auto a Gabriela Pazmiño”, relata Alvarado.

Publicidad

Alvarado cuenta además que su mamá y sus vecinos de entonces están muy felices por los logros que ha obtenido.

Nace el Dúo del Ecuador

Se conocieron en una peluquería donde Pineda ya trabajaba. Alvarado llegó para una entrevista de trabajo. Hace tres años aproximadamente comenzaron a emprender con su propio estudio y academia de maquillaje.

El nombre lo eligieron por sugerencia de una amiga que les aconsejó que promocionaran en redes y plataformas su trabajo. “Cuando trabajábamos en una peluquería, a veces no alcanzaba para un almuerzo y uno llevaba el arroz y el otro el atún, y así compartíamos. Desde entonces siempre hemos sido amigos, estamos en las buenas y en las malas”, recalca Alvarado. (E)