La serie dramática adolescente Gossip Girl debutó en 2007 y concluyó en 2012 sin llegar a tener altos índices de audiencia. Ubicada en una escuela privada de élite del Upper East Side, la arrogancia de la producción, representada por estrellas como Blake Lively, Leighton Meester y Penn Badgley, sí la convirtió en una de las favoritas de las páginas de moda. Además, muy probablemente allanó el camino para los atrevidos programas juveniles que vinieron después: Pretty Little Liars, Riverdale, Euphoria y quizás hasta la famosa Élite de Netflix.

Después de una pausa de nueve años, una continuación de la serie se estrenó en la plataforma HBO Max. (No es una nueva versión, enfatizan sus creadores, porque existe en el mismo universo que el original). Y se adentra en un mundo algo diferente: uno cambiado por #MeToo y Black Lives Matter, con una actitud diferente hacia la riqueza y los privilegios.

“Cada generación obtiene la Gossip Girl que se merece”, dijo Joshua Safran, showrunner de esta nueva serie que, el viernes pasado, estrenó su quinto episodio (hay uno nuevo cada viernes).

La primera serie llegó en la infancia de las redes sociales. En esta versión, internet ha crecido. Gossip Girl publica ahora en Instagram, abriendo la brecha entre los seres perfectos que proyectamos en línea y la versión más desordenada que somos. “Puedo verte”, dice una de sus publicaciones. “No el que has curado tan cuidadosamente, el real, el que se esconde justo fuera del borde del marco. Bueno, es hora de replantear la imagen“.

En esta nueva versión, sugirió Safran, los profesores podrían tener voz. Una voz familiar: la de Kristen Bell, que interpreta la voz en off para cada publicación de Gossip Girl, antes y ahora. En el primer episodio, los profesores, dirigidos por Kate (Tavi Gevinson), resucitan el nombre de Gossip Girl como un medio para intimidar a sus alumnos, una forma de control social extremadamente en línea.

La Nueva York que presenta Gossip Girl sigue siendo en gran medida una fantasía, aunque a diferencia del original, es una fantasía más diversa. Esta versión se centra en dos mujeres jóvenes de color: las medias hermanas Julien (Jordan Alexander) y Zoya (Whitney Peak), reunidas repentinamente, y su grupo de amigos multiculturales.

“En esencia, es la Gossip Girl que amas”, dijo Karena Evans, quien dirigió el piloto. “Pero lo nuevo es que es inclusivo, diverso y consciente”.