Diego Boneta dice que un año de vida de Luis Miguel equivale a un año felino. “Un año para él son como nueve nuestros”, afirma en uno de los videos promocionales de la serie autobiográfica del cantante producida por Netflix y que él protagoniza.

“Luis Miguel ha vivido tanto, entonces aunque no es tanta la diferencia, de 25 a 35, son 10 años que pesan como 30 años”, agrega. Esa transición entre la vitalidad juvenil de un cantante dispuesto a adueñarse de cada escenario que pisaba a un hombre con una enorme carga emocional y física que comienza a evidenciarse en su cuerpo será la narrativa en la que se moverá el actor mexicano para continuar el relato de la vida de El Sol de México en la nueva temporada que se estrena hoy en todo el mundo.

Interpretar con éxito ambas edades no fue rápido ni fácil. “Primero tomaba seis horas la aplicación de la caracterización, pero conforme fueron pasando las pruebas y fuimos afinando todo, lo bajamos alrededor de dos horas y media”, explica el actor de 30 años quien tuvo que usar prótesis faciales y corporales para envejecer a su personaje (y luego estar dispuesto a retirarse otra vez todo el maquillaje para la siguiente escena, si así lo disponía el rodaje).

Para el codirector de la serie, Adrián Grunberg, el compromiso de Diego con el proyecto fue esencial. “Lo bonito de Diego es que es un profesional muy grande, siempre que lo ves en el personaje es muy impresionante cómo se transforma en Luis Miguel”, dice desde México D. F. en una entrevista por Zoom, la plataforma más popular desde la cuarentena mundial por el COVID-19, que, por supuesto, también afectó a su equipo de producción y provocó retrasos en su filmación y estreno.

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“No fue fácil, pero no ha sido fácil para nadie”, dice Grunberg, quien dirigió a Mel Gibson en Get the Gringo (2012) y a Sylvester Stallone en Rambo: The Last Blood (2019). “Ha sido un año muy difícil, pero visto de una manera creativa, cuando paramos, al menos a mí me dio la oportunidad y el tiempo para trabajar los guiones de los capítulos, las historias, adentrarme todavía más en el contenido”, asegura.

Adrián Grunberg (d) junto a Stallone en el set de 'Rambo: Last blood'.

Tras el éxito de la primera temporada, estrenada en abril del 2018, la segunda se anunciaba para el 2020, año en que estalló la pandemia. Pero luego de algunas semanas de silencio, Diego fue el encargado de anunciarnos a través de uno de sus divertidos tiktoks que la serie vería la luz este año.

Segunda temporada sin Luisito Rey

Si hay algo claro para Grunberg es que el personaje de Luis Rey, el padre de Luis Miguel, y que fue interpretado por el español Óscar Jaenada, es irrepetible. “Era el villano que amabas odiar”, dice Grunberg refiriéndose a la ira colectiva que desataron las acciones crueles y manipuladoras de ese personaje en cada episodio y que unieron a los fanáticos en un sentimiento común: odiar a Luisito Rey. “No hay un villano como él, ni en Luis Miguel ni en ningún lado”, afirma. “Esa lucha de poderes era muy sabrosa para el espectador y la incógnita de la segunda temporada es cómo reemplazas a ese villano”.

Pero al tratarse del relato de una etapa más madura e independiente del cantante, la historia permite ahora centrarse más en el propio Luis Miguel. “Si bien hay gente a su alrededor, buena y mala, no hay un villano de quien agarrarse y poder odiar tanto como a Luis, eso no existe, no hay”.

De esta segunda temporada, Grunberg destaca además la oportunidad que tuvo de contar dos momentos trascendentales de la vida de Luis Miguel, el primero, ya puede verse en el avance oficial. “Uno es cuando conoce a Frank Sinatra. Ese es un momento muy bonito porque además sé lo que significó Frank Sinatra para Luis Miguel, así que contar esa parte de la historia me gustó mucho, y luego me tocó un momento trágico en su historia que ese sí no te contaré y que también me emocionó”, revela Grunberg, quien comparte la dirección de la serie con Humberto Hinojosa.

Más cerca de Diego y de Luismi

¿Cómo es trabajar con Diego? Al parecer ese carisma y buena vibra que transmiten sus fotos y videos a través de redes sociales son auténticos, cualidades que se combinan con una gran ética de trabajo. “Lo principal es lo involucrado que está Diego en este proyecto, eso ya de entrada te abre las puertas. Es una persona muy colaborativa y era muy interesante poder sentarse con él siempre antes de las escenas, antes del día de trabajo o durante el día y hablar de lo que era esa escena o ese capítulo y poder debatir”, cuenta Grunberg, permitiendo a esta fanática sentirse un poquito más cerca de ese galán.

“Claro, él tiene su perspectiva de cómo es Luis Miguel y el trabajo de uno es darle otra perspectiva. Nosotros no somos Luis Miguel, somos gente normal, que sale a la calle y nadie conoce, no somos famosos, entonces bajar ese personaje a un mundo terrenal donde ríen, lloran y sufren, ese es un trabajo que solo puede hacerse en conjunto”, explica. “Por suerte, Diego siempre estaba abierto a explorar esas rutas, siempre manteniendo el hilo conductor que es Luis Miguel y que tiene una forma de hablar, una forma de moverse, una forma de reír, todo eso había que nutrirlo de esas cosas a su alrededor”.

¿Y qué opina El Sol? Se sabe que ha visto los episodios y que, una vez que hay algunos guiones que cuentan la historia que él voluntariamente decidió relatar para Netflix, el cantante muestra una buena disposición y apertura hacia la interpretación que puedan hacer terceros y permite que el equipo de producción haga su trabajo.

“Siempre hay un elemento desconocido, sin duda. Esto no deja de ser un poquito como una ruleta rusa, tú vas con la intención de hacer algo que mucha gente vea, pero nunca se sabe. Pero la idea con Luis Miguel siempre fue hacerlo a lo grande”, explica Grunberg. “Como cantante latinoamericano, puedes contar a más gente de ese nivel con los dedos de una mano y quizás hasta son menos que los dedos de una mano. Otras producciones similares de otras bandas o cantantes pueden tener cierta repercusión, pero lo que pasa con Luis Miguel es que, te guste o no, es uno de los artistas más grandes de la historia”.