A una semana de haber ganado el reality de Univisión ¿Apostarías por mí?, la presentadora ecuatoriana Alejandra Jaramillo y el comediante colombiano Beta Mejía aseguran que no han bajado las revoluciones.
“¡Están que suben! Llegamos el jueves pasado a Miami a las seis de la mañana y ese mismo día nos fuimos al canal a trabajar”, cuenta Alejandra. “Estamos recargados de energía, con mucha gratitud, y teníamos muchas ganas de volver a nuestra rutina, extrañábamos nuestro día a día, nuestras diferentes actividades, nuestros trabajos”, suspira.
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¿Apostarías por mí? significó un premio de más de $ 200.000, pero no tienen prisa por gastarlo.
“Nos hemos mantenido muy enfocados en la familia, queremos ser papás”, confirma Beta Mejía, quien reveló junto con Alejandra ese deseo en el programa y en las redes sociales. “Ese es nuestro norte, y todo lo que implica la preparación para eso, empezar a buscar nuestro nidito, nuestra casa; estamos pisando un poquitico fuerte con eso, y a multiplicarlo. Yo lo dije”, insiste, “el lema es salir a trabajar como si no nos hubiéramos ganado el premio para hacer que eso se multiplique”.
Explica que en esa espera habrá esfuerzos combinados. “Que sea la voluntad de Dios, y de igual manera no está de más consultar donde los especialistas para ver cómo está todo, exámenes y eso; pero todo siempre va a estar en manos de Dios”.
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Alejandra agrega que intentarán que sea un proceso lo más natural posible. “Hasta donde se pueda; esa es nuestra primera opción siempre, esa es nuestra fe”.
Ingresar a un programa de telerrealidad y de convivencia continua fue cuestión de pesar las opciones. “Para mí el contra siempre era el formato”, dice Alejandra, más cautelosa, “siempre le tuve mucho respeto al formato reality por todo lo que conlleva, más un 24/7. Y mi ‘a favor’ siempre fue Beta. Con él a donde sea, hasta el fin del mundo; estoy ciento por ciento segura de que si no hubiera estado junto a él, yo no hubiera podido ni siquiera tomar la decisión de dar ese primer paso y mucho menos completar el reality”.
“Para mí más son los pros”, confirma Beta, el más aventurero de los dos. “El único contra era que ella no se sintiera bien; sabíamos que nos íbamos a enfrentar a muchísimas adversidades. Pero yo sí soy un boy scout, me gusta probarme, enfrentarme a nuevos retos, exigirme, ver cómo reacciono, cómo mejoro”, dice Jonathan Betancur (su nombre completo), competidor de Desafío superhumanos 2018 y Exatlón Estados Unidos. A su mentalidad de deportista le atraía el mundo de posibilidades. “A lo que ella me dio luz verde, yo ya estaba como un niño explorador”.
¿De qué hay que estar hechos para sobrevivir a un reality de convivencia? Alejandra cree que tolerancia para los otros competidores y confianza en la pareja. “Uno no debe dejar de ser uno mismo y, en nuestro caso, la prioridad era estar juntos; no existía ni dinero ni programa de televisión más importante que nuestra relación”.
“Cuando uno es leal a sí mismo todo fluye mejor”, concuerda Beta. “La comunicación se vuelve una pieza clave; tenés la posibilidad de mostrarte como sos, la gente lo ve y eso es algo muy bacano”. También es mentalmente agotador. “Hay mucho tiempo de ocio y la cabeza es un animal difícil de manejar”.
Alejandra y Beta, entre la exposición y la privacidad
El show los llevó a exponer mucho de sus planes como pareja y de su vida en familia. Alejandra no cree haber salido empoderada para enseñar a otros cómo actuar o cómo vivir. “Por dos meses me sentí más bien vulnerable”. Dado el formato, tuvo que soltar algo a lo que se había aferrado, su privacidad.
Además, su estilo particular de maternidad también quedó expuesto. “Yo no soy experta en ningún tema, más bien tengo un montón de errores y de imperfecciones de los cuales uno va aprendiendo en la vida como toda madre”. Se resiste a la palabra empoderada. Prefiere usar ‘poderosa’. “Yo siento que todas las mujeres somos bien poderosas. Seamos mamás o no”.
Su hijo, explica, tiene a mamá y papá presentes. Ha aparecido en redes desde pequeño, pero asegura que tienen medidas de seguridad para él. “Él ama su país, compartir con su familia paterna y eso es algo que jamás al niño se le va a quitar, al contrario, siempre se le va a fomentar”.
Beta Mejía, que apareció en la final abrazando al padre de Sebastián, cuenta que ellos ya eran amigos desde antes. “Son de esas cosas que teníamos para nosotros. Tengo una gran amistad y más porque estamos preocupados y metiéndole el corazón a ese gran ser humano que es Sebas. Somos parceros, tenemos muchas cosas en común los tres, los muñequitos, los videojuegos, las caricaturas, entonces ahí hay una afinidad mucho más bacana”.
Alejandra Jaramillo regresa a Siéntese quien pueda
La presentadora esmeraldeña retomó su silla en el programa de entretenimiento Siéntese quien pueda, y de ahí no se mueve. “Es el primer programa que creyó en mí, que me abrió las puertas en la televisión hispana en los Estados Unidos y eso se agradece siempre”.
Ella y Beta dicen estar abiertos a explorar nuevos espacios en la conducción y la actuación. “Yo soy su fan número uno, él es mi fan número uno. Estamos como soldaditos, listos para trabajar, para escuchar propuestas nuevas en nuestra casa Univisión”.
Hay otros emprendimientos que llaman a Beta, y uno de ellos es el café. “El siguiente paso sería la bendición de poder compartir mi cafecito, que es algo que amo, con todo el mundo”. Seguir actuando en redes y hacer comedia es otro aspecto. “Me gusta mucho ese tema de tener un personaje. En ¿Apostarías por mí? me di la oportunidad de sacar uno nuevo y creo que gustó”. Así que el Montañero volverá a la pantalla.
Estados Unidos se ha convertido en su casa. Están, además, emocionados con la idea de ver jugar a las selecciones de sus países en el Mundial de Fútbol. Sin embargo, no descartan ir donde haya trabajo o vacaciones. Uno de esos lugares es Ecuador. “Lo conté en el programa, que estaba loca por comer cangrejo”, dice Alejandra, “y el Bebito (Beta) se muere por un cebiche de concha, así que solo será cuestión de organizarnos”. (E)