Esto no es una obra, es un universo compuesto por ocho obras creadas por el dramaturgo y director ecuatoriano Juan Pablo Acosta, que se estrenarán gradualmente en Quito a lo largo de seis meses, entre el 17 de enero y el 14 de junio, en el Teatro Victoria (@teatro_victoria_ecuador).
Bajo el título general de Hilos de luz y sombras hay una telaraña de mundos distintos con un desenlace común: tres piezas cortas de 25 minutos, tres obras de una hora y media, y dos finales de dos horas de duración.
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Los arcos narrativos iniciales incluyen Juego inconcluso, La casa del fantasma, El último otoño del corazón. Les siguen Cabeza de pollo, El penúltimo y La hija de la luna. El cierre del multiverso se presenta en Hilos de luz y sombras Volumen I (Las sombras) y Volumen II (La luz).
Acosta acepta que su planteamiento tiene cercanía con el fenómeno de las sagas literarias y cinematográficas, pero llevado al teatro. Ha estado inmerso en él durante seis años. “Es un proyecto de vida”, dice, atribuyendo este interés a la presencia de la literatura y la mitología griega en sus lecturas de niño. Empezó con los mitos, uno a uno, para luego ir conectándolos y dándose cuenta de que eran parte de un todo.
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“Me he dedicado toda la vida a la música, al arte, al teatro. Desde hace unos 11 años, con mi grupo de actores empezamos a desarrollar una especie de laboratorio de lenguaje teatral. Y así se han ido construyendo todas estas obras”.
El nombre de la octología tiene que ver con el cosmos, las estrellas y los hilos del destino, en especial la figura griega de las parcas, las mujeres que tejen el destino, que se repite en mitologías de otras culturas con nombres distintos.
“Volví a investigar sobre mitología para escribir esta obra”, explica, detallando los paralelismos entre las leyendas griegas y nórdicas y la religión Wicca. “En mi obra hay tres mujeres que tejen el destino de todos. También toma la idea de un árbol de la vida que tiene raíces en todo el cosmos, pero llevándolo al escenario. “El teatro tiene su propio lenguaje y nosotros (ecuatorianos) tenemos nuestra propia mitología, cosmovisión, naturaleza, entorno”.
En las obras hay una historia sobre la magia, entonces Acosta se sumergió en la lectura para saber ¿qué es eso?, ¿cómo funciona? “Incluso leí textos de maldiciones, con mucha cautela”. Para La hija de la luna aprendió a leer el tarot gitano. “Una vez que aprendí, saqué dos cartas (la Templanza y el Diablo) y dije: “Estos son mi protagonista y mi antagonista”. Y las siguientes decisiones sobre el destino de esos personajes las tomó siguiendo la misma mecánica.
Así ha creado una suerte de estilo al que llama dramaturgia mágica u oracular. “Nosotros vivimos en un mundo aparentemente mundano, pero hay magia en todo. Las plantas son magia”, argumenta (pues sí, una de las obras es sobre las plantas). “Hice cursos de herbolaria, leí manuales de magia verde. Decidí hacer caso a todas las señales del universo para escribir mis historias y esto me ha hecho una mejor persona. Independientemente de cuáles sean los resultados comerciales”.
Cada obra puede disfrutarse de manera autónoma, pero juntas conforman un tejido mayor. Acosta sugiere verlas en orden. Seis de ellas ya han sido representadas de manera independiente, pero ahora tienen su ensamble oficial con las conclusiones y con el elenco de la Escuela Integral de Formación de Artistas (EIFA), treinta personas sobre las tablas, actores, cantantes y bailarines. “Entre el 50 y 60 % han sido mis alumnos y ahora son profesionales”. Y en medio de ellos alguien en especial, una de las tres diosas que tejen el destino, la actriz María del Carmen Calderón, madre del director. “También actúa mi hermano”.
Lo siguiente es saltar a otro medio. “Voy a editar un libro con los textos originales y voy a poner los textos en internet. Si en Argentina alguien quiere hacer este multiverso, va a poder acceder a los guiones, para hacer sus propios montajes”, promete. “Y a futuro me gustaría recorrer con esta idea otras ciudades, otros países o convertirlo en una película, en un producto audiovisual o en una novela”.
Apegado a la música desde joven, primero cantante y luego actor, Acosta empezó en el teatro por coincidencia, dice. Empezó a estudiar en el laboratorio Malayerba, y al graduarse se especializó en teatro musical en la escuela Julio Bocca, en Argentina. Tomó cursos de comedia del arte con un maestro italiano, y se educó en Modern Method Acting con un maestro serbio. Estudió diseño de escenografía. “El arte te lleva donde debes estar; a mí me llevó a la escritura. En la universidad estudié Literatura y Comunicación, pero por la dramaturgia empecé a leer, a crear textos cortos, a experimentar, a jugar y eso me llevó hacia mis obras”.
Hace pocas semanas concluyó la temporada de Noche de Reyes, de Shakespeare, como el bufón. El año anterior actuó en una obra temática de superhéroes (fue Peter Parker). Da clases de teatro y actuación en la Universidad UTE y en la EIFA. “Mi vida es la enseñanza, la escritura y la interpretación”.
La trilogía (El último otoño del corazón, Juego inconcluso, La casa del fantasma) se presenta en las mismas fechas en diferentes espacios del Teatro Victoria, en formato micro el sábado 17, domingo 18, sábado 24, domingo 25 y sábado 31 de enero y domingo 1 de febrero.
Cabeza de pollo estará el viernes 20, sábado 21, domingo 22, viernes 27 y sábado 28 de febrero y domingo 1 de marzo.
El penúltimo llegará el viernes 13, sábado 14, domingo 15, viernes 20, sábado 21 y domingo 22 de marzo.
La hija de la luna va el viernes 27, sábado 28 y domingo 29 de marzo y el viernes 10 de abril, sábado 11 y domingo 12 de abril.
Hilos de luz y sombras (Volumen I) se estrena el viernes 24, sábado 25 y domingo 26 de abril y el viernes 8, sábado 9, domingo 10, viernes 15, sábado 16 y domingo 17 de mayo.
Hilos de luz y sombras (Volumen II) cerrará la temporada el viernes 29, sábado 30 y domingo 31 de mayo y el viernes 5, sábado 6, domingo 7, viernes 13, sábado 13 y domingo 14 de junio. (F)