“No quiero que nadie se entere”, dice por teléfono el personaje de Lorena Bobbitt, interpretado por Tanya Sánchez, en Impulso irresistible, obra que vuelve a las tablas esta semana en Quito.
Está producida por el Círculo de Artes Escénicas, cuyo propósito es que las obras se reproduzcan la mayor cantidad de veces. “Mientras más actúes, más se embellecen”, dice Sánchez, actriz, artista circense y productora.
La idea de relatar esta historia en clave de humor negro surgió en 2017. Empezaron un proyecto de investigación sobre “la ecuatoriana más célebre de la historia”, como se la cataloga en internet. Recopilaron material noticioso y de la cultura pop. “Música, películas, documentales”.
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El deseo del Círculo es traer obras de larga maduración e historias de la vida real. “Nos parecía importante volver a hablar de ella, que se convirtió en un símbolo del movimiento feminista en EE. UU.”.
¿Por qué el humor? “Ante las entrevistas que les hacen a Lorena Bobbitt, a John Bobbitt, los jueces, los policías, los abogados, los doctores, las amigas, es imposible no esbozar una sonrisa”. Así que optaron por llevarla a los límites del drama y la comedia.
Viene en tres actos: la versión de Lorena, la de John y la mediática. “Todo estaba basado en versiones. A ella la invitaban a un show para que contara su historia; a él lo invitaban a otro para que contara la suya; hubo dos juicios: ella lo demandó por maltrato y él la demandó por mutilación”. Salieron absueltos. “El jurado decidió que ambos eran víctimas y victimarios”.
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Con Sánchez está Matías Belmar (director y dramaturgo) como John, pero cada uno tiene una docena de personajes. “Yo soy Lorena, la jueza, la abogada, la psicóloga, León Febres-Cordero; interactuamos con piezas de video en las que actuamos nosotros”.
Son conscientes de que hay una generación que desconoce este episodio. De las reacciones, se revela que el público joven de Impulso irresistible ve “brutal” el maltrato en los 90, pero sobre todo se asombra del manejo mediático, la especulación, el lenguaje violento.
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“Hoy no puedes ser tan grotesco, lo que significa que, de alguna manera, hemos evolucionado”, opina Sánchez. “Se puede hablar más abiertamente; hay una terminología que lo ampara. Hay leyes; a partir de este caso, en Estados Unidos, el Gobierno tuvo que destinar fondos a programas de apoyo a las víctimas de violencia doméstica, porque antes era visto como un asunto de la casa para dentro”.
La intérprete asegura que los textos de esta obra son testimoniales; las palabras son las que las víctimas y testigos dijeron en los juicios. “La investigación fue muy fuerte”. En cambio, la puesta en escena, con el estilo de teatro físico que maneja el Círculo, crea en ella una energía que le impide quedarse atrapada en lo emocional.
Las funciones se realizarán los jueves y viernes a partir del 15 de enero a las 19:00 y los sábados a las 18:00, en el Studio Theater de la Asociación Humboldt (Vancouver y Polonia). Entrada general: $ 12 (Buenplan.com), con 50 % de descuento para estudiantes, personas con discapacidad y adultos mayores. Tiene algunas escenas explícitas, por lo que es apta para mayores de 16 años. (F)
























