Tres mujeres esperan en una parada de autobús. Están impacientes por llegar al Gritadero, el sitio donde podrán desahogarse, porque en un futuro no muy lejano, gritar en cualquier parte está prohibido.

Así empieza Dirección gritadero, adaptada de Direction Critorium, obra del director y dramaturgo francés Guy Foissy (1932-2021) que el Colectivo Barullo pone en escena este jueves 19 y viernes 20 de marzo en Teatro Casa Zona Escena (Imbabura 204 y Panamá, frente al Museo del Cacao).

Barullo está conformado por estudiantes de último año de la Universidad Casa Grande. Dirección gritadero es su trabajo de titulación, y se lo han tomado en serio. Tiene la intención de acercar el teatro a públicos jóvenes, principalmente aquellos que están cursando su último año de bachillerato, y llevarlos a espacios de reflexión desde el arte.

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Es un grupo multidisciplinario, con Natalia Reyes y Juan Ruiz, productores audiovisuales; Renata Barba, diseñadora gráfica; Sara Luna, psicopedagoga; y de artes escénicas, Fernando Palacio y las tres protagonistas del Gritadero, Kiany Cárdenas, Ericka Ávila y Gabriela Medina. La dirección del proyecto está a cargo de las docentes Itzel Cuevas y Diana Pacheco.

La pieza incorpora elementos del teatro del absurdo y la comedia negra. Está ambientada en un escenario distópico, donde se cuestionan dinámicas de poder, comunicación y comportamiento social. La sociedad ha creado los Gritaderos, espacios que llegan a ser aliados de la prohibición.

El colectivo ha acompañado la promoción de Dirección Gritadero con un divertido manual difundido en redes sociales: un protocolo preventivo para no romper la prohibición de gritar, aplicable a uno mismo o al prójimo.

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Reyes explica que estuvieron un año analizando el texto y haciendo grupos focales con jóvenes, y llegaron a la conclusión de que debían contar esa historia. “Se relaciona con momentos en la vida de los jóvenes, como esto de sentirse encerrados”.

“Pero también falta interés, además de espacios; la educación aquí en Guayaquil, en Ecuador, tiene muy poco de artístico, y por eso pocos estudiantes sienten poco interés por el arte, un museo, una obra de teatro”, en especial frente a entretenimientos masivos como el fútbol o el cine.

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La codirectora Pacheco ha dicho que junto con Cuevas querían volver a montar una obra; habían trabajado con la comedia del Siglo de Oro, del teatro breve español, obra poética, y esta vez querían un texto teatral de base, con intereses ligados a la realidad actual. “Uno de ellos era el teatro del absurdo, que surge después de la Segunda Guerra Mundial y responde a un mundo en incertidumbre, devastado en todas sus certezas y también materialmente, y entonces estas ideas de futuro se desmoronan rápidamente”.

Son solo dos funciones en una sala con capacidad para 90 personas; llegaron a sold out en la fase de preventa ($ 10). Todo esto después de una paciente campaña por redes sociales y WhatsApp. “Vamos a ver si abrimos una tercera función, estamos en conversación”, adelanta Reyes. “Al inicio pensaba que no lo íbamos a llenar, pero ahora siento que lo pongamos en cartelera para otra fecha”.

Como parte del proyecto, la obra tuvo funciones gratuitas dirigidas a estudiantes de colegios; su prueba final será esta semana en Zona Escena a las 19h00. La entrada general cuesta $ 12 y se puede comprar en la taquilla del teatro o a través de las cuentas de Instagram (@somoscolectivobarullo o @zonaescena.ec); hay descuentos para estudiantes y personas de la tercera edad. (E)