El grupo de teatro La Cuarta Pared Argentina visita Ecuador para ofrecer una temporada de la obra teatral El Joker, una adaptación de la temática de la película de DC Films Joker (2019), con la dirección y guion de Guillermo Ale. Esta se presentará el 22, 23 y 24 de abril en el auditorio del c. c. Alhambra (vía a Samborondón) a las 19:30; el 28 y 29 será en la Cámara de Comercio de Quito.

En el papel protagónico está el actor Horacio Rafart, quien explica que el traslado de la experiencia cinematográfica al teatro ha sido “trabajosa”, pues en lo personal no es un aficionado a las películas de superhéroes. “Fui a ver (Joker) sin ningún prejuicio, y me conmovió mucho el hecho de que Hollywood aborde la historia de un perdedor. Siempre triunfan los buenos, los lindos, y este era un perdedor”.

Esto, asegura Rafart, da el puntapié inicial como para empezar a replantearse las cosas. “Me atrapó el tema de la salud mental. Al poco tiempo de verla, se vino la pandemia y nos transformó a todos. A nivel de salud mental, todavía no tenemos claro lo que va a pasar. Creo que con los años va a revelarse bastante de ese daño. He visto a mucha gente que se decía normal, que estaba todo muy bien, en unos procesos de angustia devastadores”.

El actor (y la obra) se pregunta cuál es el rol de los Estados y las sociedades con respecto a la gente que queda abandonada. “A las personas que tienen problemas mentales las van dejando de costado, como diciendo: ‘Bueno, este está loco’. A los amigos o familiares que están trastornados se les hace un círculo alrededor y los van dejando solos, y eso es lo que plantea la película”, considera.

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A esto se suma la manera en que se ve la medicación en enfermedades mentales. “Las drogas están penadas cuando se habla de adicciones, pero estamos conviviendo en una sociedad que toma todo tipo de fármacos, que se automedica, que toma pastillas para levantarse, pastillas para acostarse, pastillas para tener sexo y para no deprimirse; también somos una sociedad que consume mucho alcohol: un montón de cosas terribles que tomamos como normales. Entonces, ¿hasta qué punto estamos en nuestro sano juicio?”.

Joaquin Phoenix interpretó al Joker (Arthur Fleck) en la película del mismo nombre.

La convivencia social está enferma, resume Rafart, “pero se automedica” con lo que encuentra. “En sí, siento que todos estamos abandonados”. La sociedad, opina, es de algunos pocos, “y en el medio estamos todos los locos sueltos, solo que nos enteramos después, cuando pasan cosas feas, y ahí decimos: ‘Mira lo que hizo, pero parecía que estaba bien’”.

El cine y el teatro, en el caso de Joker y El Joker, son una señal de que “los locos vienen avisando y vienen pidiendo ayuda hace mucho”, señala el actor. Es lo que pasa con Arthur, a quien el mundo alrededor lo va acorralando; le quita la medicación, la atención, el trabajo, la familia, hasta llegar a una salida violenta.

En la adaptación de La Cuarta Pared, el personaje trabajado por el guionista y director y los actores lo dice: “Si te dejas pisotear, fuiste”. La película, aclara Rafart, fue un disparador, pero todo el texto teatral es del grupo, constituyendo una obra que puede considerarse muy latinoamericana.

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El 31 de octubre de 2021, un hombre disfrazado de Joker atacó a 17 personas en un tren de Tokio. Confesó que buscaba asesinar a alguien para recibir la pena de muerte. Foto: AFP

“En la temporada que hicimos en Lima se nos acercó a hablar mucha gente que nos dijo: ‘Yo me veo en esta situación. Yo me veo con esta medicación. Yo no le encuentro sentido a la vida’”. Se identificaban con un personaje teatral que fue construido a partir de una película, pero del que después necesariamente se fue alejando.

“Ese es el trabajo más grande, alejarnos de la película, porque no queríamos fotocopiar ni nada por el estilo. Utilizamos a este personaje en otras cuestiones, más nuestras, no tan hollywoodenses. El gran desafío fue tratar de romper con la película y quedarnos con nuestro propio Joker”.

La Cuarta Pared es una agrupación con 30 años de trayectoria, que ha trabajado sobre los escenarios tradicionales, pero también en cárceles e institutos psiquiátricos, con la consigna de entrevistar a la gente, tomando testimonios. Muchos de estos, dice Rafart, forman parte del cuerpo de obras.

“Viajamos muchísimo; nos gusta ver las cosas y vivenciarlas: todo lo que estamos diciendo es porque lo atravesamos en cierto momento. Este es un Joker que no van a ver en la película. Son idiomas totalmente diferentes”. Por ejemplo, dice el actor, el drama continuo de los 122 minutos del filme no puede sostenerse en el teatro. Para darle descanso al público, la apuesta de La Cuarta Pared tiene humor, subidas y bajadas constantes. “El personaje es bipolar; entonces, pasa de la risa a la depresión y a los infiernos rápidamente. En las funciones, la gente se ríe mucho y, de pronto, termina llorando”.

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¿Logran olvidar la película? Es una de las posibilidades. No hay heroísmo en esta adaptación para el teatro. “Está totalmente humanizado. Ni siquiera lo hemos trabajado como héroe ni como villano, sino como una persona común, los que caminan entre nosotros, a los que la sociedad no les da salida. Estamos en un mundo que no nos da salida”, enfatiza Rafart, “todos necesitamos ayuda: solos no nos vamos a salvar ninguno, sino en conjunto”.

Las entradas para la función de El Joker en Guayaquil pueden adquirirse en TicketShow.com.ec. Los precios van de $ 35 a $ 45. (E)