Las puertas del Coliseo Voltaire Paladines Polo se abrieron desde temprano. Afuera se mezclaban camisetas celestes y blancas con el rostro del rapero argentino, banderas improvisadas y carteles expresando el cariño hacia el artista. Familias enteras, adolescentes y niños se acomodaban en las gradas mientras se inflaban globos en los mismos colores de la selección argentina que pertenecen también a la bandera de Guayaquil.
El concierto comenzó puntual, a las 20:30, sin teloneros. En medio del escenario apareció un cubo iluminado, y desde los parlantes sonó Home Run. La multitud tomó la posta y la cantó a capela hasta el final. Recién entonces Londra emergió con Sin cadenas, abriendo un repertorio que se extendió por más de dos horas e incluyó Condenado para el millón, Romeo y Julieta, Plan A, Ojalá, Gracias, Tal vez y Solo pienso en ti, junto a De La Ghetto.
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Voces que esperaron años
En las gradas, la emoción se expresaba en historias personales. Carolina, de 24 años, recordó que conoció a Londra en 2018, cuando recién despuntaba en las batallas de rap. “Tenía 17 años entonces. Mi canción favorita es Querido Amigo, también Tal vez. Ahora ya trabajo y pude pagar mi entrada, es un sueño cumplido”, contó mientras agitaba una bandera celeste.
Andrés, de 17 años y oriundo de La Libertad, explicó que la pandemia lo acercó más a la música del cordobés. “Seguí su carrera desde antes del parón. En la pandemia me ayudó mucho, me hacía cantar y sentirme bien. Estar aquí, después de su regreso, es algo que nunca pensé vivir”, dijo emocionado.
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Esas voces se fundían con el coro unísono del público, que estalló cuando Londra lanzó la frase que título la noche: “Yo estoy loco, pero ustedes están más locos”.
Juegos, complicidad y un cierre coreado
La interacción con los fans se repitió durante todo el concierto. En Recién soltera subió a una joven al escenario; cantaron y bailaron juntos. Más adelante invitó a un adolescente para interpretar A veces, su colaboración con Feid. El chico la cantó completa, se llevó la ovación del coliseo y terminó abrazado por el rapero.
No faltó el básquetbol, sello de sus presentaciones. Una canasta apareció sobre el escenario y dos seguidores intentaron encestar frente a la multitud. Entre risas, nervios y gritos de “sí se puede”, Londra animaba a los participantes mientras el público acompañaba con palmas y coros. En otro momento, regresó con una camiseta de Ecuador y una bandera en alto, provocando que el público reavivara el cántico de “Paulo presidente”.
El cierre estuvo reservado para sus temas más emblemáticos. Ramen para dos, grabada con María Becerra, precedió a Nena Maldición, que el público cantó de principio a fin. La última fue Adán y Eva, interpretada en versión a capela junto a miles de voces. Tras más de dos horas de show, Londra se despidió agradecido, dejando en Guayaquil la imagen de un coliseo que rugió como “leones con flow”. (E)