Desde Madrid, Zuka le cuenta a Diario EL UNIVERSO que atraviesa una etapa de trabajo continuo lejos de Ecuador. La distancia, dice, le ha permitido ver con más claridad cómo se mueven las reglas dentro de la música urbana. En ese momento aparece Adrenalina, un sencillo que conecta cuerpo, ciudad y ritmo, y que abre una conversación sobre su recorrido dentro del género.
El proceso, cuenta, fue concreto: “Lo trabajamos con Fleiva, un productor de Medellín. Con él hicimos cuatro temas y el último que sacamos fue este”. El videoclip se grabó en las calles centrales de Madrid, en una lógica distinta a la que conocía en Ecuador. “El video es una noche de chicas en la que te permites ser, sentir, divertirte. Simplemente disfrutarte”, explica.
La ciudad aparece como escenario y como experiencia. “Fue un reto, porque acá no conoces a nadie. Tuvimos que empezar a hacer contactos con productores, bailarinas, gente del medio. Acá todo el tiempo la gente está trabajando”. Ese contraste le permitió observar la música desde otro ángulo. “La música es un negocio que mueve muchísimo. A veces hace falta verlo como es”, dice.
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Desde su experiencia, el crecimiento de la escena urbana en Ecuador está ligado a ese entendimiento. “Ya poco a poco se le está dando más lugar a la música urbana porque se está viendo el potencial”. El sencillo se realizó gracias al respaldo de Sayce, luego de que Zuka fuera la única mujer seleccionada en la categoría urbana del programa anual de apoyo a la música. “Este tipo de proyectos hacen falta en Ecuador para apoyar a los artistas independientes. Para mí fue un honor”, señala. El incentivo económico se destinó a la producción del tema, el videoclip y la etapa inicial de difusión.
La conversación se mueve rápido hacia la industria y sus tensiones. Ser quiteña dentro de un género asociado históricamente a la Costa no ha sido un tránsito cómodo. “Hay círculos bastante cerrados. A veces te toca ganarte el lugar, la validación, y más si eres mujer”, afirma. Reconoce el peso del dancehall esmeraldeño, pero cuestiona las divisiones internas. “Somos un país pequeño y deberíamos sumar, no dividirnos. Hay talento en muchos lugares del Ecuador”.
La autogestión ha sido una constante. Antes de dedicarse de lleno a la música, trabajó como modelo desde los 17 años, hasta graduarse en Marketing. “Uno mismo tiene que apostar por uno mismo. Ser artista cuesta”, dice.
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Zuka ubica el inicio formal de su carrera después de la pandemia. “Ahí me puse en modo profesional, con enfoque, disciplina y un proyecto claro”. Desde entonces, ha desarrollado colaboraciones y lanzamientos que ampliaron su alcance, entre ellos Culette, junto con Jombriel.
Sobre esa etapa, es precisa: “No éramos amigos. Nos juntamos por el proyecto. Yo siento que Culette fue parte importante de su carrera y estuve detrás de varios de sus videos, coordinando todo, aunque no se me vea”. La relación, aclara, fue laboral. “Cuando llega el éxito, las colaboraciones ya no pasan tanto por la música. A veces hay recelo, desconfianza”, admite.
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Incluso menciona una canción grabada que nunca se publicó. “Tenemos un tema listo que no salió. No vi interés de sacarlo”. Aun así, no cierra puertas. “Yo volvería a colaborar con él”, afirma.
Desde Europa, el vínculo con Ecuador se mantiene activo. En junio lanzó Ecuatorianísimos junto con Lil New, una canción pensada para acompañar a la selección nacional. “Estando acá valoras más la tierrita. Extrañas y quieres mostrarlo en la música”, comenta.
De cara al 2026 dice con firmeza: “Quiero hacer el doble de música”. Entre los proyectos están un álbum centrado en dancehall y un tema colectivo integrado solo por mujeres. La meta es clara: “Quiero vivir de la música, viajar, hacer shows y representar al Ecuador”. (I)




























