Las mujeres tendrán la batuta este viernes en el décimo concierto de temporada que la Orquesta Sinfónica de Guayaquil (OSG) presentará en coproducción con el Teatro Sánchez Aguilar. El espectáculo denominado ‘De mujeres para mujeres’ contará con la participación, desde España, de la maestra Montserrat de la Cruz como directora invitada.

“Estar al frente de una orquesta como la Orquesta Sinfónica de Guayaquil es un auténtico placer porque es una agrupación de personas muy implicadas, muy entrenadas en el trabajo, son realmente unos músicos que aman lo que hacen y estoy disfrutando de unos ensayos maravillosos, por su entrega, por su generosidad, por su preocupación por los detalles”, declara a este Diario la maestra española.

Montserrat de la Cruz, directora invitada de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil Foto: Photographer: Luis de Pablos

Durante la velada se realizará un homenaje a dos figuras femeninas que marcaron un precedente dentro del ámbito cultural de Guayaquil. Ellas son Evelina Cucalón, expresidenta de la junta directiva de la OSG, y Lucía Sánchez Regalado, exviolinista de la OSG, quien ha sido la ejecutante de violín con mayor permanencia en la institución.

El repertorio estará compuesto por dos piezas del compositor alemán L. W. Beethoven, una selección de música española con romanzas de zarzuela, la interpretación de la pieza Mazurca de las sombrillas, de Luisa Fernanda y de un pasillo de la compositora Blanca Layana, que será interpretado por la soprano Vanesa Regalado. En este concierto también actuará la compañía de ópera Napoli.

Publicidad

De la Cruz ha visitado 53 países y dirigido orquestas de Bielorrusa, México, Lisboa, Alemania, Budapest, San Petersburgo, Jaipur, Bangkok, San Francisco, entre otros. En cada uno de estos países ha tocado una pieza autóctona, pero confiesa que esta será la primera vez que trabaje con un pasillo. “Tengo el enorme privilegio de tener la compositora a mi lado y recibir sus indicaciones como autora, está muy alegre con la interpretación que vamos a dar”, afirma.

Ser mujer y dirigir una orquesta

Montserrat de la Cruz, directora invitada de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil Foto: Alvaro Hache

Reconoce que las mujeres directoras tienen un camino mucho más difícil que un hombre. “Estar dentro de ese número de mujeres que hemos tenido la fortuna, que es muy importante porque hay que trabajar muchísimo. Parece que las mujeres tenemos que demostrar dos o tres veces más que los hombres”, reflexiona la artista, que suma más de 30 años de trayectoria musical y que entre los retos de su camino tuvo que superar paradigmas de sus propios maestros. “Tuvimos esa sensación de ser señoritas que querían saber un poco más”, dice.

Pero también hubo otros retos que se impusieron en su travesía. “Tuve que superarme a mí misma, superar los miedos, superar las críticas, superar las envidias, superar las zancadillas (obstáculos) mayormente de los hombres”, menciona.

Revela que en este momento de su carrera, en el que han llegado los reconocimientos y las oportunidades serias, se siente tranquila. “Ese respeto que se tiene por mi trabajo en concreto me hace estar en un punto muy dulce”, refiere.

Publicidad

“Me siento muy honrada y a la vez muy orgullosa de haber sido tenaz y haber podido llegar a tantos lugares de mi querida América, incluida la ciudad de Guayaquil, que es la mayor ilusión que tengo en estos momentos”, añade.

La maestra también ha publicado libros sobre dirección orquestal, que se han convertido en best sellers. Su más reciente obra, de la que es coautora, se titula El arte de dirigir, y en este hace un recorrido por su carrera, pero también hace un repaso por lo que implica su oficio. “Desde mi punto de vista tenemos que dejar los egos y los ‘divismos’ a un lado. El director de orquesta es un músico que dispone del más maravilloso instrumento que existe, que es una agrupación de personas entregadas a la música”, sostiene.

El concierto ‘De mujeres para mujeres’ se efectuará este viernes, a las 20:00, en la sala principal del Teatro Sánchez Aguilar. La entrada tiene un costo de $10. (I)