Con la previsión del toque de queda, el concierto del artista español Pablo Alborán arrancó una hora antes de la que estaba prevista originalmente. De las 20:30 se movió a las 19:30, lo que permitió presentar un show de casi dos horas que finalizó alrededor de las 21:30.

El cantante dio apertura a su esperado recital KM0 con la melodía Clickbait, que justamente se desprende del álbum que tiene el mismo nombre del espectáculo.

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“Ecuador está siendo uno de los noviazgos más intensos más bonitos y especiales. Y desde que llegué a Guayaquil, además del calor lo que he sentido es vuestro calor”, expresó emocionado el cantante que salió a escena luciendo una camiseta negra con pantalón caqui.

Con un repertorio que incluyó sus canciones más sentimentales así como las más movidas, Pablo Alborán dominó el escenario elevado que se instaló en la mitad del coliseo, en especial cuando entregó una versión acústica de Mis 36, acompañado solamente de un piano tocado por él mismo. Lo mismo hizo cuando entonó Solamente tú apenas emparejado con su guitarra.

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Entre las canciones que conformó su set list estuvieron las más recientes de su producción, además de las mencionadas y también Qué tal te va, Algo de mí, Copiloto, La vida que nos espera, Vámonos de aquí y Si quisieras.

El momento más emotivo del encuentro fue cuando el malagueño invitó a un adolescente, un niño y su madre al escenario, quienes los abrazaron de la emoción, lloraron y se tomaron selfies con él. Juntos corearon sus hits Que siempre sea verano y Donde está el amor.

Pablo Alborán durante su presentación en el Coliseo Voltaire Paladines Polo, de Guayaquil, este sábado 21 de marzo. Foto: Daniela Cobos/El Universo Foto: FERNANDA COBOS LOPEZ

Otro instante especial se dio cuando dedicó Planta 7 a los médicos y en sí a todas las personas que conozcan a alguien que atraviese un problema de salud, impulsando a que no esperen que su estado deteriore para estar con ellos. Terminó esta canción con un mensaje en las pantallas gigantes exhortando a los presentes a donar en lo posible médula ósea.

Pablo Alborán no defraudó a sus seguidores, que no solo sortearon la restricción de movilidad, sino la probabilidad de lluvia en plena temporada y el calor dentro del coliseo (para lo cual vendedores pusieron a disposición abanicos desde $2 y $3 por unidad, y dos por cinco dólares) y que a él mismo aquejó, tal como lo manifestó en al menos dos ocasiones. Tras una hora de presentación y aquejado por el calor, Alborán se ausentó unos minutos de la tarima para refrescarse y luego continuó con la presentación.

Pablo Alborán durante su presentación en el Coliseo Voltaire Paladines Polo, de Guayaquil, este sábado 21 de marzo. Foto: Daniela Cobos/El Universo Foto: FERNANDA COBOS LOPEZ

Con las localidades casi llenas en su totalidad, que se fueron completando después de iniciado el concierto, los asistentes se multiplicaron con su espíritu de fiesta escarlata. Con globos rojos, luciendo camisetas del mismo color (que también predominó en las pantallas gigantes del escenario), y con anillos y varitas con luces LED, los fanáticos corearon a gritos las melodías del cantautor y elevaron el ánimo romántico y festivo en el recinto.

Otras melodías que acompañaron su intervención fueron Tabú, Quién, Contigo, No vaya a ser, Tanto, Perdóname, Pasos de cero, Saturno, Solamente tú, Por fin, Prometo, Vívela y La fiesta. (E)