La cantautora ecuatoriana Mirella Cesa presenta Ceviche de maní, una canción que parte de una imagen cotidiana para construir una reflexión más amplia sobre la compatibilidad emocional y la convivencia de lo distinto.
El tema se sostiene en la observación: dos mundos opuestos, ritmos diferentes, naturalezas contrastantes que, en lugar de anularse, encuentran sentido en la mezcla.
“Yo quería escribir una canción de estos amores improbables que existen, desde otro punto de vista, de nuestras costumbres, de nuestros sabores, porque hay amores que nadie ve venir, encuentros que la gente dice que no va a funcionar y se diluye, sin embargo, dos formas de sentir la vida diferente, cuando se encuentran puede suceder algo mágico”, relata Cesa.
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La metáfora atraviesa toda la canción sin imponerse. Así como el ceviche de maní rompe con la idea clásica del plato sin perder la identidad, la historia que narra el tema se mueve fuera de las fórmulas tradicionales del amor.
“Quería hacer una analogía como de esos amores, desde otro punto de vista, por eso en una parte cito un versículo de la biblia, de Corintios: valiente, bondadoso ni jactancioso, como debe de ser el amor. Es una forma de hablarlo más alegre, con un poco de picardía”.
Estreno 2026
Joshua Abudeye es el responsable de esta producción que equilibra elementos orgánicos y contemporáneos con una claridad poco común: cada sonido conserva su carácter, pero dialoga en conjunto.
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Las mezclas, a cargo de Luis Barrera Jr., la masterización de Felipe Tichahuer, refuerzan una propuesta que acompaña la narrativa de este bolero new age, como lo define la guayaquileña. “Siempre me ha gustado escribir canciones con un léxico muy nuestro, jugar con las palabras y que las canciones tengan un pedacito de mi esencia”.
Próxima a cumplir 19 años de carrera (en marzo de este 2026), su composición se muestra cada vez más concentrada en lo esencial. Convertir escenas locales en relatos emocionales que pueden leerse desde cualquier lugar, sin perder origen ni contexto.
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“Al final del día, renunciamos a personas, sueños, trabajos, porque nos dicen que no va a funcionar o que es difícil y todos esos obstáculos están en la mente de quien los dice, no de nosotros. Permítete hacer tu propio viaje y comprobar si eso que quieres funciona o no. Nadie puede decidir por ti”, sostiene la intérprete.
Por eso, explica, quiere también convocar a la audiencia a que en las redes sociales comparta la canción y su historia personal que se hizo realidad luego de creer en sí mismos. “Que nos cuenten quién o qué es su Ceviche de maní”, indica Cesa.
Nuevo disco
El video oficial de Ceviche de maní vuelve a situar a Guayaquil dentro del universo creativo de la artista. No como postal ni como referencia simbólica, sino como espacio vivido: la ciudad como parte del relato. “El video de esta canción lo trabajé con mi querido Diego Vera, con quien trabajé también el video de FE-licidad. Yo hice la parte de la producción y de la dirección. Diego también editó el video, lo editamos entre los dos”, detalla.
Hace dos semanas se grabó el video –disponible la medianoche de ayer– que tiene como protagonista a un hombre iguana. “Estábamos por Tungurahua y Quisquís, en un parque chiquitito donde hay casas antiguas, rodamos ahí hasta que entramos a una de esas viviendas”, relata. Uno de los escenarios del clip es el antiguo barrio donde vivía la abuela de Cesa, un lugar que ella visitó de forma recurrente durante su infancia. Esa elección introduce una capa silenciosa, pero decisiva: la memoria personal.
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“Yo amo a Guayaquil y ese es el barrio de mi infancia de los domingos, había un lugar que se llamaba La Chimenea, donde la comida era buenaza. Yo me quedé en esos sabores, mi familia ha sido de la esencia”.
El audiovisual, explica además, se ha trabajado como una continuación. “El hilo conductor del disco que voy a lanzar en mayo va a ser El gusanito que para mí, como concepto, este álbum va a tener la idea de ‘el tren ya se fue’”. Esta frase común, casi automática, que suele asociarse a la pérdida definitiva de una oportunidad, a un tiempo que no vuelve.
Para la intérprete de Cuando me miras, Para encajar, Algoritmo y La corriente el tren no desaparece. Cambia de estación, de ritmo, de forma, pero vuelve. Esa lectura está presente en el disco y se conecta con una mirada más amplia y profunda sobre procesos personales, creativos y emocionales: los tiempos no son lineales ni únicos, se transforman. (E)































