En 1999 Guardarraya salió por primera vez al escenario con los guitarristas Álvaro Bermeo (también voz) y Mateo Crespo, llevando su propuesta ‘visceral y urbana’ de rock con influencias de música andina y folclor ecuatoriano.

Veinticinco años después, sigue sonando con Felipe Andino en el bajo, Andrés Caicedo en la batería y Jason de la Vega en la guitarra eléctrica y sintetizadores. Será un concierto de amigos, al que estará invitada la banda colombiana Bomba Estéreo y con los nacionales de La Máquina Camaleón, DJ el Cumbión y un after con Don Medardo y sus Players.

Es una fiesta, confirma Mateo Crespo, quien califica el espectáculo como un ‘zafarrancho’ que terminará, inevitablemente, en baile. “Vamos a tener más invitados, sorpresas, amigos músicos, gente que ha estado involucrada con Guardarraya y su historia, con los que nos llevamos bien y hay feeling”. Todos en la Plaza de Toros Quito el sábado 22 de junio, desde las 17:00.

Publicidad

¿Cuál sería la ‘era’ que vive Guardarraya en 2024? “Podríamos decir que estamos en una etapa de madurez”, opina Álvaro Bermeo. “Hace mucho tiempo que vamos viajando en este trip de la música, y obviamente se aprende; pero creería que estamos en la misma onda de siempre: tratar de grabar cosas nuevas, de plantear desafíos”.

Entre los retos de este año estuvo el concierto sinfónico que Bermeo califica como gratificante. “La gente también lo disfrutó mucho. Tenemos esa necesidad humana básica de hacer algo nuevo. Pero la música es lo que nos une”, dice volviendo al tema de la celebración. “No es cualquier cosa, es un cuarto de siglo. Y de ahí, y veremos. Sueños siempre hay, pero tenemos que plasmarlos”.

¿Qué significan 25 años de carrera para un músico? Buscar nuevos escenarios, hacer más música, viajar, resume Bermeo, quien maneja en paralelo su faceta de cantautor. Han estado en Nueva York, Ciudad de México y Barcelona, y siguen sintiendo la necesidad de ir más allá y desacomodarse.

Publicidad

Entre los festivales en los que Guardarraya se ha hecho oír en representación de Ecuador están el Cosquín Rock. ”Estoy orgulloso de lo que Guardarraya ha logrado ser en mi país, en la región y en Latinoamérica, pero siempre es bonito salir”.

“Mientras haya ganas de jugar y divertirse con el instrumento, con la gente y con los panas con los que uno ha tenido la suerte de ir caminando durante tanto tiempo, va a haber futuro”, añade Crespo.

Publicidad

La música de Guardarraya, con su mezcla de influencias, se resiste a ser clasificada. “Se lo dejamos a la gente”, dice Bermeo. “Nunca hemos tenido ningún interés en hacer un género en especial, y ahí radica parte de la magia”. Su banda, si tuviera que describirla, es espontánea, nacida en Quito, a 2.850 metros de altura. “Todo eso te afecta y te influye, a ratos me gusta que la gente no sepa bien qué diablos es, y yo tampoco”, ríe.

El grupo se define también como mestizo. “Nosotros somos serranos, pero tenemos el aire que viene del Pacífico, tenemos familia en la Costa, pasamos mucho tiempo allá; tenemos esta veta cultural y estamos en un marco global”, apunta Bermeo.

Destacan que en Spotify, después de Quito, Guayaquil es la segunda ciudad en la que más se los escucha, aunque la dinámica de la escena musical de las dos ciudades sea muy diferente. ¿Cuándo será la próxima vez que los veamos en el Puerto Principal? Pronto, esperan, mientras reflexionan en temas como la seguridad para los artistas y realizadores de espectáculos.

Además, la independencia es uno de los rasgos de Guardarraya. “Hemos manejado nuestro destino desde el día uno, y el mercado nos ha sido complicado (fuera de Quito, sobre todo). Nos toca gestionar todo. Aunque hemos querido ir muchísimas veces, hemos ido pocas, especialmente a Guayaquil”.

Publicidad

El reto, antes de pensar en eso, es llenar la Plaza de Toros Quito, con capacidad para más de 6.000 asistentes. Entonces, la Fiesta del Cumbión podría aterrizar en Guayaquil. “Nos queda pendiente resolverlo. Ojalá no tengamos que resolverlo solos, sino que allá alguien nos diga: ‘Vengan’”. (E)