Antes de ser Dr. Queen y de adueñarse del escenario del Teatro Centro de Arte el próximo jueves 9 de diciembre, el platense Jorge Busetto era estudiante de medicina. Fue en esta época, al cumplir 20 años, en julio del año 1991, cuando escuchó Queen por primera vez. Se quedó “como loco”, recuerda.

Lamentablemente fue el mismo año, solo cuatro meses antes, de que el vocalista de esta banda falleciera por una bronconeumonía, a causa del sida. El mundo lloró la muerte de Freddie Mercury un día de noviembre como hoy, hace 30 años.

Pero ese breve tiempo fue más que suficiente para que quedara eternamente fascinado por el talento del cantante británico. “Un amigo me regaló un cassette compilado con canciones de Queen. Me quedé ‘¡qué es esto, esto es una locura, es reloco, cómo hicieron esto!’”, expresa aún con ese mismo tono de asombro que usan los originarios del país de la pampa. Ni siquiera escuchaba rock, confiesa, era más adepto al pop, a la música para bailar en los boliches (discotecas).

“Cuando escuché a Queen quedé fascinado, enamorado; creo que me pasó como a muchos jóvenes que fueron a ver la película (Bohemian Rapshody, con Rami Malek), que automáticamente se enamoraron de su música... A partir de ese momento empecé a aprender música, del rock, y aprendí lo que es la buena música”.

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Su admiración fue la batería para ponerse en la piel de Mercury, por una suerte de diversión y nostalgia a la vez. “No era músico, simplemente comencé a cantar como cualquier fan. Cerraba los ojos y me imaginaba que había gente a mi alrededor, pero era como cualquier fanático que se quiere sentir como su ídolo”, revela el ahora cardiólogo argentino.

La transformación

Poco a poco lo conquistó la idea de llevar sus homenajes a escenarios de su ciudad natal, La Plata. Como le sucede a algunos en la historia del espectáculo, alguien en el público descubrió el potencial de sus presentaciones, por lo que fue convocado a un show benéfico de 6.000 personas. Su primer evento masivo.

Lo que más llamaba la atención de los conciertos de Busetto es que cantaba acompañado por una agrupación de músicos que al mismo tiempo eran médicos, como él. Gracias a la gala benéfica y a esta particularidad se fueron haciendo conocidos en medios dentro y fuera de Argentina.

Su nombre empezó a publicarse en naciones que nunca había pisado. “La gran primera nota que nos hicieron fue para la revista Soho, de 12 páginas, en Colombia. ¡Y yo nunca había salido del país!”, evoca el artista. La entrevista la desarrolló nada más y nada menos que la periodista y escritora Leila Guerriero.

Alrededor de 23 años después, más de 900 tributos ha entregado Jorge Busetto como Dr. Queen en América Latina y en múltiples ciudades de España. “Me superaron todas las expectativas; nosotros al principio solo queríamos tocar en teatros, y después terminamos en un estadio en Bolivia, tocando con Scorpions (2010)”.

El doctor Busetto

Gracias a Freddy conoció su pasión por la música, una pasión que evolucionó en su segundo oficio. “Para mí, como esto era pasión, no lo concebía como algo que me podía dar dinero”, explica el artista y médico. En cada presentación fue conociendo productores y promotores que le recomendaron profesionalizar este hobby.

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“Me enseñaron que, al ganar dinero haciendo esto, podía invertirle más tiempo a mi pasión, sino me tocaba trabajar 24 horas al día para poder costearlo. Al hacerlo fructífero podía dedicarle más horas (a ensayar o para presentaciones), porque remplazaba otras horas de trabajo”.

Así, cuenta, pudo dejar de trabajar como médico en relación de dependencia, en hospitales. “La música me permitió independizarme, ofrecer en mi consulta un servicio más humano: yo doy un turno por hora para entrevistar al paciente, y tengo todos los equipos por si es necesario hacerle exámenes”, comparte el cardiólogo. “Y me gusta estudiar, hice cinco cursos este año y un posgrado, para ejercer la medicina como a mí me gusta, como me la enseñó mi papá, que también es médico y como yo la he idealizado”.

Por eso, reconoce, se “parte en dos” para complacer estas dos facetas de lunes a viernes. “Lo disfruto mucho, pero fue posible por la música, me dio la tranquilidad de poder hacer las dos cosas”. De hecho, cumplió esta entrevista vía Zoom desde su consultorio, el cual estará cerrado por quince días mientras realiza esta gira en Ecuador y Colombia.

Emoción y homenaje

Busetto también se confiesa autodidacta. Por su cuenta no solo aprendió del rock, sino a cantar, a tocar la guitarra e, incluso, dice, a tocar el piano por teléfono, cuando el tecladista de sus shows tuvo que ausentarse en una ocasión.

Su vocación musical parece haber surgido del mismo empuje que lo convirtió en doctor, por aprender a curar, aprender a solucionar, aprender de todo. “Me doy maña en todo. Si después no me funciona la música o la medicina, de algo voy a trabajar y no me voy a morir de hambre”, bromea.

Parte de su despliegue escénico es una característica capa de terciopelo rojo y una corona, similares a las que Freddie Mercury vistió en un concierto en 1986, ya que el cantante británico tenía una ligera fijación por la realeza (de ahí el nombre de la banda Queen, ‘reina’ en inglés).

Él mismo se ha cosido esa vestimenta, al menos esta versión es la que Ecuador apreciará en el tributo que ha preparado, porque la que suele llevar a los conciertos la dejó en España y su modisto no alcanzó a confeccionarle una nueva.

En cuanto al repertorio, añade, no faltarán los clásicos We are the champions, Bohemian Rapshody, We will rock you. Será un espectáculo con mucha “polenta”, mucha fuerza, porque mezcla todas la etapas musicales del conjunto que nació en los años 70 en el Reino Unido.

“Iremos por lo melódico, por lo divertido, hasta por lo roquero y lo más pesado, con partes del álbum Barcelona y el trabajo de Mercury como solista. Queremos involucrar todos los sentimientos de los asistentes, por eso nos gusta tocar en teatros, porque va gente de todas las edades, habrá rock para todos.”

La presentación, denominada Freddie Mercury por siempre, también promete juego de luces, cambios de vestuario, pantalla led y, sobre todo, una escenografía ochentera para propiciar un encuentro entre el recuerdo y lo contemporáneo. En Guayaquil, en el Teatro Centro de Arte, el jueves 9 de diciembre a las 20:30; y en Quito, el viernes 10 de diciembre, en el teatro ágora de la Casa de la Cultura. Las entradas están disponibles en la web de Ticketshow.