Ser feliz es una decisión. Ser valiente también. Y comenzar de nuevo, aunque el futuro sea incierto, es la invitación que hace la cantante puertorriqueña Kany García a través del estreno de su canción DPM (De P*** madre), una letra que busca además crear conciencia de la difícil vida que se experimenta dentro de una relación tóxica.

La multipremiada compositora presenta su primera canción como artista principal en quince meses con este himno liberador, una fusión refrescante de música acústica y tropical, que brinda un mensaje empoderado a pesar de su título jocoso.

Frases como “me fui acostumbrando a discutir por las tonterías que no importaban, y aunque tuviera yo la razón, igual te la daba” se escuchan en esta canción de la autoría de Kany en compañía de tres otros ganadores del Latin Grammy: los músicos venezolanos Servando Primera y Yasmil Marrufo, al igual que el ingeniero y productor colombiano Richi López, quien también funge como productor de este tema.

El video filmado en el parque Virginia Key Beach de Miami -por el director Andrés Ibáñez (Carlos Rivera, Matisse, Rombai) para Rockanfella, Inc.-, muestra claramente que se puede dejar atrás una mala relación a cualquier edad, y se puede ayudar a otros a hacer lo mismo. Desde la intimidad de su casa, la cantautora conversa con este Diario sobre DPM.

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¿Cómo surge esta honesta letra de DPM, en la que abordas sobre la vida después de una relación tóxica?

El tema de la violencia de género está despuntado en todo lado, ha explotado porque yo creo que la pandemia no colabora en el sentido de estar más encerrada aún con un agresor en la casa, y del lado del agresor también estar con su estado más alterado ante tanta incertidumbre y obviamente va a haber todavía más detonantes de violencia, va a estar todavía más agresivo que nunca y ella todavía más vulnerable que nunca. Esto creo que es una enfermedad, otra pandemia de absolutamente todos los países.

Para mí siempre hacer canciones que tengan como una letra muy sencilla, que esté llena de profundidad y ramificaciones de lo que se quiera hablar es algo que adoro hacer, que es a veces un poco complejo pero que de verdad me lo disfruto mucho. Para mí es una alerta que pareciera muy refrescante, muy de hablar de esto de ‘desde que tú te has ido me ha ido de p... madre’ y realmente no es fácil, el decir: hasta aquí. Esta es una canción que habla e invita y de alguna manera expone el decir adiós, el romper relaciones te lo normaliza y lo visibiliza de una manera muy sencilla para quitarle el drama, porque la gente tiene mucho miedo, en especial como dicen las mujeres, mucho miedo de decir hasta aquí, miedo a la incertidumbre de qué va a pasar después, miedo a me voy a quedar sola, miedo a quedar en la calle, miedo a creer que el problema soy yo, a pensar que quizás soy yo la que provoco al otro. Entonces es una canción que te cuenta, desde el otro lado, después que cruzaste el río te muestra que hay una fiesta, para invitar a la gente a que realmente reevalúen sus relaciones y agarren nuevamente el control de su felicidad. Al final nadie más puede tener el control de nuestra vida que nosotros mismos.

Escena detrás de cámara de la filmación del video del sencillo DPM Foto Cortesía

El audiovisual presenta a una mujer mayor dejando todo atrás y uniéndose a sus amigos en una fiesta, mostrando además que se puede ser feliz sola y empezar a cualquier edad.

Siempre, para mí algo que atesoro mucho del video es que aporta otras que la canción quizás no te dijeron y que las puede uno enlazar y a la misma vez contar más. Para mí, una de las cosas que quería que fuera clave era la edad de la protagonista del video, era mostrar que a veces se cree, en especial en esa tercera edad y en especial en esa generación, yo creo que fueron las más afectadas en mostrar que teníamos que callar, aguantar, que tienes que quedarte y permanecer y estar.

Algo bonito que hemos recibido esta generación es que somos muy vocales, somos una generación de no quedarnos calladas, la generación de señalar y de alzar la mano y de salir a la calle cuando hay que salir y de pelear, y creo que por eso para mí era importante que fuera esa generación que empezara la historia y que ella se atreviera a tirar una puerta. De ahí el video tiene muchas otras generaciones, tipos de pieles distintas, de orientaciones distintas, de identidades distintas y todos estamos en la misma mesa, celebrando algo. No sufriendo por lo que dejamos atrás, sino celebrando que lo que viene es mejor.

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Pienso que más allá de ver el vaso lleno que vacío siempre hay que mirar no lo que estamos abandonando, eso ya pasó, lo que importa es el ahora, el presente y hacia dónde uno va. Y es imposible, cuando tú estás donde no se te es querido, valorado, donde te tratan como basura es imposible que te pueda ir peor que eso. Entonces por eso por ahí va un poco la frase de la canción.

El video muestra esa celebración de una nueva vida, de recuperar la presencia de la persona que se alejó mientras estaba en una relación tóxica...

Sí, totalmente, como decíamos, el video está lleno de muchas raíces distintas. Claro, una de las cosas muy típicas puede ser que cada situación de maltrato, de violencia de género, de no ser valorado puede ser diferente, cada historia es distinta y yo lo reconozco pero ahí hay ciertas cosas que son bien puntualmente de perfiles, de todas, y una de ellas es que siempre vemos que el agresor te va a alejando, sin tú darte cuenta, de toda tu manada, de todas tus amistades, de tu círculo inmediato para que tú no tengas apoyo, para que no tengas ese círculo tan necesario de personas que tú te puedas agarrar y ya automáticamente perdiste todas las sogas y no tienes de dónde agarrar.

Y cuando viene esa frase de que el teléfono suena y no para, hoy tengo tantos planes para el fin de semana, entonces los amigos que se fueron, regresan, cerrando cada herida, abriendo una cerveza. Un poco narra lo que suele suceder, que todas estas personas siempre están ahí, van a estar siempre, es que sencillamente uno, por todos estos factores de lo que uno va viviendo en ese tipo de relaciones, no se da cuenta de que va cerrando esas puertas que no se cierran del todo, realmente son ventanas que está selladas y yo estoy mirando pa’ allá lo que está pasando, pero como no me dejan entrar estoy todavía aquí como amiga, un poco a la espera. Es un video que adoro y atesoro cada una de las cosas que son micromensajes que existen dentro de él.

El video cuenta con la participación de su madre, ¿cómo se sintió trabajar con ella en el set?

Para mí, poner a mi mamá era como añadirle otra pieza al eslabón, no porque mi mamá presentara una relación tóxica, representaba también para mí, en mi vida personal una persona que enviudó y que un momento dado que su compañero de vida no estaba pues que se acabó la alegría, entonces yo la he ido viendo cómo ella ha ido encontrando nuevas alegrías, como ella se ha unido tanto a sus nietos y está disfrutándoselos, cómo ella sale con sus amigas, pasa bien y todas esas cosas me hacen pensar que no hay una edad hasta la que uno pueda ser feliz, que la felicidad está en cada una de las etapas de la vida y que aun cuando no estés en una relación tóxica, sino que sencillamente perdiste a alguien tampoco ahí la vida se acaba. Por eso me daba ilusión añadirla en el video.

En medio de una gira en Estados Unidos, ¿qué tal ha vivido este regreso a los escenarios?

Pues mira, ya estoy a mitad, así que ya viví como las primeras noches, las primeras ciudades y fue una, yo diría más que todo la primera fue un nivel de nervios y ansiedades que nunca había sentido porque se puede comparar a la primera vez que te subes a un escenario, pero no es lo mismo porque esa primera vez no tenías ni idea de lo que era. Acá sé lo que es, sé a lo que me voy a subir, pero es que llevo tanto sin hacerlo que para mí el comienzo fue duro, a veces dije me voy a quedar en blanco, no voy a saber ni de qué hablar. Eso duró 30 segundos, ya después ha sido un festival de emociones, no solamente mías, del público también, es otro público, yo sé que cada país tiene su propio público, pero acá yo tengo público de todos lados, tengo ecuatorianos, colombianos, venezolanos, cubanos, puertorriqueños, costarricenses, gente de todo lado que vive en los Estados Unidos y que me dan una idea clara de algo y es que la gente está ávida de volver a los conciertos, a los eventos multitudinarios, de volver al arte.

Me estoy saboreando esto tanto y me da tristeza de que ya pronto se me acaba, pero feliz también de lo que se viene, en enero lancemos otro sencillo de este álbum y anunciemos lo que será la gira por Latinoamérica y en esa gira contemplando también volver a Ecuador y compartir con la gente.

¿La música de ese nuevo disco se verá mucho más alegre que las anteriores?

Sí, definitivamente. Es un álbum para mí, no necesariamente que todas las canciones van a ser movidas, pero sí todas las canciones es como pararme en una habitación, desde la esquina de la esperanza, desde ese justo lugar donde yo sé que todo va a estar bien y es que siempre existe ese lugar. Lo que pasa es que creo que a veces hago álbumes en los que me enfoco más en el lado de la melancolía o de la nostalgia, pero en este momento tengo mucha necesidad de hacer este tipo de canciones donde me pongan de buena. Creo que tengo esa necesidad por todo lo que uno ve, hay tanta incertidumbre y tanta tristeza, el que era pobre ahora con la pandemia es más pobre aún, el o la que sufría violencia de género aún lo sufre más, el que estaba medio mal con su pareja o ya no está o ha tratado de estar mejor, ahorita la música que quiero hacer es la que me cambie ese estado de ánimo a uno mejor y el álbum va a tener como concepto eso. (E)