No todos los jóvenes son puntuales, pero esta vez, para entrar al festival Lollapalooza que se inició el jueves pasado en la explanada Hutchinson del Parque Grant, en Chicago, hicieron una excepción. A las 11:30 de la mañana, el sitio estaba repleto, aunque todavía no había ingreso.

Miles de fanáticos llegaron temprano, retomando la costumbre de buscar buenos asientos, hacerse fotos antes del espectáculo y simplemente verse unos a otros después de dos años.

La celebración de este año, que reúne las esperanzas de 2020 y 2021, estuvo en duda por un tiempo. Pero los organizadores decidieron no posponerlo más y dejaron que Miley Cyrus llevara la responsabilidad de liderar una nueva era para Lollapalooza. Una era determinada a salir de los confinamientos, pero también de certificados de vacunación y pruebas negativas para poder ser parte de la multitud.

Miley fue la cantante destacada de la primera noche, en que no hubo distanciamiento social y sí muchas cámaras en alto.

“Es nuestra fiesta, podemos hacer lo que queramos”, empieza la canción We Can’t Stop, y fue como Miley decidió abrir su espectáculo, que incluyó varios covers. Según la revista Rolling Stone, la joven debe de haber tenido muchos deseos de cantar en vivo, porque realmente se puso a prueba con el clásico Heart of Glass, tema original de la cantante Blondie, que la exestrella de Disney ya había interpretado en el festival iHeart en 2020.

Miley trajo amigos. Billy Idol se le unió para Night Crawling, del disco Plastic Hearts, y para White Wedding. Wiz Khalifa & Juicy J cantaron con ella 23. De Australia llegó The Kid LAROI para cantar Without You. Fue un concierto de una hora que incluyó la popular Wrecking Ball.

Este sábado, los asistentes esperaron hasta la noche por Meghan Thee Stallion y Post Malone; mientras que el domingo, el último número y el más esperado es el de Foo Fighters.

Las precauciones ante el coronavirus

El festival de cuatro días tiene un aforo máximo de 100.000 asistentes diarios. Tras suspenderse el año pasado, será la congregación más grande en Chicago desde que comenzó la pandemia. Básicamente, quien quiera ir pero no esté vacunado tendrá que hacerse al menos dos pruebas si quiere ir a los cuatro días del evento, además de usar cubrebocas.

Las autoridades de salud pública expresaron su preocupación de que una aglomeración tan grande, aunque sea al aire libre, se vuelva un evento de contagio masivo. Por ejemplo, en Holanda un festival de música mucho más pequeño, al que asistieron 20.000 personas a lo largo de dos días, provocó casi 1.000 casos de COVID-19, reportó CNBC. En ese festival se implementaron medidas similares a las de Lollapalooza. (E)