El programa del caza Rafale F5 enfrenta un revés financiero tras la retirada de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) como socio cofinanciador, en medio de desacuerdos con Francia sobre el acceso a tecnologías sensibles, informó el diario La Tribune.
La ruptura, concretada a finales de diciembre, obliga ahora a París a asumir en solitario un proyecto estimado en unos 5.000 millones de dólares.
Abu Dabi había considerado aportar hasta 3.500 millones de euros al desarrollo del nuevo estándar del Rafale, pero las negociaciones se estancaron por las condiciones impuestas por Francia.
Los EAU buscaban una participación activa en el programa, con acceso a tecnologías clave —especialmente en el ámbito de la optrónica, considerada el “cerebro” del sistema—, mientras que París se negó a compartir información sensible.
El desacuerdo escaló durante la visita del presidente Emmanuel Macron a Abu Dabi, donde no logró acercar posiciones con su homólogo, Mohammed bin Zayed Al Nahyan.
Según las fuentes, los emiratíes consideraron inaceptable financiar el programa sin obtener beneficios tecnológicos, lo que derivó en la ruptura definitiva del acuerdo.
Como consecuencia, Francia deberá cubrir en solitario el desarrollo del Rafale F5 dentro de la actualización de su Ley de Programación Militar.
Fuentes del Ministerio de las Fuerzas Armadas señalan que se optará por “repartir el coste” en el tiempo, una práctica que implicará retrasos en la entrega de los cazas modernizados y mayor presión sobre el presupuesto de defensa. (I)










