Técnicamente, este es el primer libro de Jorge Enrique Abello, a quien, admitámoslo, todos conocemos principalmente por su faceta de actor, y tal vez ni siquiera lo llamemos por su nombre sino directamente don Armando Mendoza, el temperamental galán de Yo soy Betty, la fea. O de Los tacones de Eva. O de La costeña y el cachaco.


