Tiene 23 años radicada en México, el país donde formó su hogar, se internacionalizó y donde decidió ‘echar raíces’. La actriz guayaquileña Vilma Sotomayor vuelve a su ciudad natal luego de seis años. La última ocasión que estuvo en el puerto principal fue para despedir a su padre, quien había fallecido. Sin embargo, afirma, retornar a Guayaquil es viajar a sus recuerdos, reencontrarse con familia y amigos queridos y, por supuesto, recalca, saborear nuevamente cada uno de los platillos que por la distancia -aunque los sepa preparar- no saben igual, les falta esa pizca de sazón ‘guayaca’.

A nuestra cita para esta entrevista desde las alturas, Vilma llegó puntual. Preparada con su equipo para la sesión fotográfica y lista para recorrer las calles de la Perla del Pacífico desde la Aerovía. “Extrañaba tanto venir a Guayaquil, ha pasado muchísimo tiempo, la ciudad está preciosa y estoy fascinada de cómo se ve mi hermoso Guayaquil, el río Guayas, todo lo que han hecho, los murales que hicieron, me transmite tanta emoción, tantos sentimientos”, sostuvo la artista, quien en esta ocasión viajó con su madre (radicada en Estados Unidos), con quien coincidió en el aeropuerto de Panamá.

Arribó hace dos días, y antes que cumplir con una estricta gira de medios, reencontrarse con su familia ha sido vital. “No los veía desde hace mucho tiempo, vine acompañada de mi mami, que desde San Francisco vino conmigo, estoy muy feliz también porque estuve alejada un poco de los medios locales y con ellos también me voy a reencontrar”, dice Vilma, madre de María José, José Antonio y José Eduardo.

“Siento que dediqué muchos años de mi vida a mis hijos, ellos estaban muy pequeños, pero ahora ya el más chiquito tiene 6 años, entonces estoy regresando con un poco más de fuerza al medio, nunca lo dejé porque siempre he hecho La rosa de Guadalupe, Como dice el dicho, ahora también estoy en Esta historia me suena y son series que te toman tres días grabarlas, entonces eso nunca dejé de hacer, pero producciones fuertes o grandes no he hecho hace muchos años para dedicarme a ellos, así que estoy lista, muy lista para volver a trabajar a lo grande”, sostuvo.

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La actriz Vilma Sotomayor es uno de los talentos de Televisa, en México. Foto Carlos Barros. Agradecimientos: Aerovía Guayaquil. Maquillaje y Peinado: Ángel Roditi. Coordinación de Moda: Israel Muñoz. Vestuario: @denisse_shinedresses

En medio de las ruidosas calles de la ciudad, del constante sonido de los autos mientras tocan las bocinas y de la aguda voz de algún vendedor informal, Vilma rememoró el año en que México se convirtió en su ‘país de las maravillas y de las grandes oportunidades’. “Yo me fui a México en el año 98, cuando estaba haciendo Manzana 12, me fui a estudiar. Se supone que iba a estar seis meses y regresaba a Manzana 12, luego esos seis meses se convirtieron en un año estudiando en el CEA, la escuela de actuación de Televisa y después de eso me quedé en una novela, luego me quedé en otra y después en otra, y así fue la vida. Luego conocí a mi esposo (José Antonio Alcócer), me casé y tengo tres hermosos hijos. Mi vida se realizó completamente en México, por eso siempre estoy extrañando mi país, extrañando mi ciudad, mi gente, extrañando mis cangrejos”, expresó Vilma. Ese mismo día, por la noche, la cita ya esta agenda para una cangrejada con su círculo más cercano. “Lo iba a hacer ayer, pero ya hoy por fin como cangrejos, pero hasta tanto ya comí yogur y pan de yuca, los favoritos de mis hijos”, añadió.

Con un marcado acento mexicano, que es imposible no adoptar luego de 23 años de residencia, Vilma ha sido parte de producciones dramáticas como La rosa de Guadalupe (que se transmiten en Ecuador), desde sus inicios. “Con ellos (incluido Como dice el dicho) ya son más de diez años que estoy trabajando con ellos, y son equipos de trabajo increíbles, te consienten mucho y tienes la oportunidad de interpretar muchos personajes, porque es un capítulo al día. Entonces siempre salgo diferente, así que es una oportunidad muy bonita y muy grande que me dan al formar parte de sus elencos”, recalcó.

Otra de las producciones a las que se ha sumado -que aún no hemos visto en el país- es la serie Esta historia me suena. “Aquí también empecé a trabajar y durante la pandemia sí se grabó, fue difícil pero la verdad es que nos hacían pruebas COVID-19 a todos los actores, nos cuidaban muchísimo y a todo el personal. De Televisa también es esta producción, de hecho son los mismos productores de Como dice el dicho y se trata de que eligen una canción y este es el tema principal del capítulo y toda la historia se basa en lo que quiere decir esta canción. Hacen una historia vinculada. Es bastante chévere. Ya tiene como cinco años”, contó la artista de 46 años.

Explorando plataformas digitales

En la pandemia, las redes sociales sirvieron de distracción en casa de la dura realidad que se vivía. Fue con su hijo de seis años con quien descubrió las cualidades del TikTok. El primer video que grabó lo hizo en la cuenta de su primogénita. Después de esa primera experiencia, decidió crear su propio perfil. “Los primeros videos eran con mi hijo, después me comenzó a gustar mucho y me empecé a divertir muchísimo y me hice fan. Fue la distracción del momento y la verdad es que TikTok es para todas las edades, para muchachos, jóvenes y también para personas adultas, hay videos muy divertidos, se pueden hacer muchísimas cosas y no únicamente bailes. Nada de lo que se hace en el mundo es estrictamente para ciertas personas, yo creo que esos límites y esos tabúes nos los ponemos nosotros mismos, si tienes las ganas, te diviertes, te hace feliz y a otros, todo lo que no le haga daño a nadie más lo puedes hacer sin ningún problema”, aseveró.

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Talentos en México

Siendo este país una de las nuevas plazas para abrirse camino, varios artistas ecuatorianos han comenzado a viajar para encontrar nuevas oportunidades y escenarios en el exterior. Vilma detalló que para crecer en la industria, de México o cualquier país, se necesitan cualidades específicas. “Yo creo que lo que necesitan es primero muchísimas ganas de querer hacerlo, llegar, saber que tienes que sacrificar muchas cosas de tu vida, de tu familia, y eso es lo más difícil realmente y lo demás es ser insistente, persistente, nunca rendirse y prepararte, eso es una base importante para todo. Y fundamental es tener el acento mexicano. Muchos me dicen: es que ya no hablas como ecuatoriana. Siempre me lo dicen y la verdad es cierto, ya no hablo como ecuatoriana, mi acento es neutro. Pero tienes que tener el acento neutro porque es parte de lo que te piden para trabajar”, reveló.

El recorrido por la Aerovía siguió, entre el río Guayas, la estación de Durán, el concurrido malecón Simón Bolívar, y Vilma continuaba admirando maravillada a la ciudad, el cambio en sus calles y estructuras, y en este medio de transporte que le permitió recorrer a Guayaquil por más de una hora (por la duración de la entrevista, video y fotos) y que la dejó con el deseo de volver nuevamente con toda su familia, para que una vez más se enamoren de su puerto tanto como ella. (I)