Durante diez años, la tienda de Úrsula Strenge fue más que un espacio de ropa. Fue un proyecto construido a la par de su vida, de sus cambios y de las decisiones que implican emprender cuando la exposición pública también acompaña. Hoy, ese espacio se cierra y con él termina una etapa que no fue solo comercial.
El anuncio del cierre no llega desde la prisa ni desde la derrota. Llega después de sostener un negocio en un contexto cada vez más complejo, de asumir costos que no siempre se ven y de reconocer que las prioridades personales también cambian. En el camino hubo aprendizajes y una comunidad que acompañó durante una década.
“Es un momento de cierre lleno de emociones profundas para quienes hacemos Úrsula. A nivel personal implica soltar un proyecto familiar al que le pusimos mucho corazón y que fue parte de un lindo propósito de empoderar a mujeres reales”, dice.
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A nivel profesional, explica, “es reconocer con madurez, que los ciclos se cumplen y que saber cerrar también es una forma de liderazgo y coherencia”.
El cierre de la tienda no fue una decisión impulsiva. Fue el resultado de un punto de inflexión que se fue marcando con el tiempo. “No fue un evento aislado, sino el análisis responsable de varias señales: decisiones financieras, cambios en el mercado de la moda y el comportamiento del consumidor, más tiempo para mi familia. Todas esas variables fueron marcando la necesidad de replantear el camino”, refiere.
Strenge afirma también que el sector de la moda ha cambiado radicalmente. “La competencia global, la velocidad de la moda rápida y la digitalización exigen inversiones constantes y márgenes cada vez más ajustados”.
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Asegura además que “para marcas pequeñas e independientes, mantenerse se ha vuelto desafiante en el contexto económico actual. A lo largo de esta década superamos como muchos emprendedores varios desafíos: terremoto, pandemia, paros nacionales, inseguridad… y nos reinventamos en cada uno de esos escenarios, sin embargo , también es una decisión responsable saber cuándo adaptarse, cuando transformarse y cuándo parar”.
Strenge, de 52 años, recalca que los retos personales y familiares siempre marcarán la pauta de las prioridades y decisiones.
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“Vivir desafíos familiares grandes como la salud de mi hija Camila, por supuesto ha cambiado la forma de replantearme donde pongo el enfoque y el tiempo”. Añade que “En este momento, priorizar la salud, la familia, la presencia y el equilibrio emocional ha sido fundamental para tomar esta decisión”.
La también psicóloga confirmó que hasta el fin de este mes la tienda entrará en etapa de descuentos y liquidación total. No lo plantea como una estrategia comercial más, sino como la forma de despedirse de un proyecto que la acompañó durante una década.
“Será un momento muy emotivo. Diez años no los vamos a olvidar fácilmente, hemos construido memorias que atesoraremos en nuestro corazón, pero, también será una pausa necesaria para honrar lo vivido y dar espacio a lo que viene”.
Úrsula (la tienda) permanecerá físicamente activa en Riocentro Ceibos y Riocentro El Dorado hasta el sábado 31 de enero, luego, realizarán una liquidación a través de nuestras redes sociales hasta agotar stock.
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Por lo pronto viene una etapa de pausa y reflexión para enfocarme en procesos familiares. Aún no hay un plan B, pero sí la intención de abrir más adelante un espacio a nuevas formas de crear y trabajar, desde un lugar más alineado con mi realidad actual. (I)


























