Fue reportera y presentadora de Televistazo, Contacto directo, Contacto al amanecer y Contacto en la comunidad de la cadena Ecuavisa durante más de una década. Luego se radicó en Colombia, convirtiendo a este país en su segundo hogar y mostrando su talento para informar en varios proyectos del canal internacional de noticias NTN24. Luego de doce años allí se llevó NTN24 a Qatar, donde se radicó junto a su esposo, David Álamos, y sus hijos Máximo de 8 años y Alegra de 5; y ahora prepara su estudio de televisión desde su casa en una impresionante zona de Qatar. Para Ruth del Salto, el crecimiento profesional y la aventura siempre se deben conjugar con la lógica y el sentido común, en especial cuando se tiene una familia.

Hasta su departamento, en el pequeño pero poderoso emirato, llegó el también presentador Francisco Molestina, con quien tuvo una interesante conversación en medio de un café, anécdotas e historias de vida.

FM: ¿Qué haces aquí?, me sorprende que te hayas cambiado de un lugar tan lejano.

RS: Estoy trabajando con el mismo medio de comunicación internacional que se emite desde Colombia, donde viví doce años, ahora llevo dos meses acá. El año pasado teníamos una opción familiar, mi esposo trabaja en Naciones Unidas, entonces teníamos que hacer un movimiento horizontal que ya lo estábamos eludiendo desde hace algún tiempo, pues todos nos encontrábamos muy cómodos en Colombia, pero había que hacerlo. Teníamos algunas opciones, una era Buenos Aires, otra era Marruecos y la otra era Qatar, así que conversamos con mi esposo sobre el tema y dije: “perfecto, vámonos a Qatar”; porque era el único sitio donde tengo trabajo para hacer por el año coyuntural, por tener una frontera más abierta y porque siendo un medio de comunicación internacional iba a ser más interesante.

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FM: De verdad, me tiene sorprendido el nivel de adaptación, tras doce años son riesgos que tomas y los has sabido manejar muy bien. ¿Cómo fue ese camino?

RS: Fue otro reto y así vamos sin parar hasta donde nos lleve el destino, conjugando siempre la lógica con la aventura, como fue el caso de cuando dejé Ecuador y me fui a Colombia.

FM: Tu idea era quedarte en Colombia solo un año.

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RS: Era un año, pero ese año se convirtió en doce años que han sido bien aprovechados, extendidos además, porque ya formé una familia.

FM: ¿Cuántos hijos tienes?

RS: Tengo dos hijos, de 8 (Máximo) y 5 años (Alegra), ambos nacieron en Colombia.

La periodista ecuatoriana Ruth del Salto con sus hijos: Alegra, de 5 años, y Máximo, de 8 años, en su residencia de Doha, en Qatar. Foto: El Universo

FM: Quiero que me cuentes de Qatar, se habla mucho de la cultura, hay muchos mitos, muchos miedos sobre el trato a las mujeres, la convivencia, etc. ¿Qué nos puedes decir?

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RS: Estamos en un país completamente diferente a Occidente, son culturas diferentes, ninguna es mejor que otra, simplemente son diferentes. Aquí me impactó todo, pues soy una ecuatoriana que ha vivido solo en Guayaquil y en Bogotá; he tenido la oportunidad de visitar algunos países donde lo más cercano que he visto (a esta cultura) fue Marruecos, los comportamientos diferentes, es cuando aprecias los contrastes.

No me imaginaba que Qatar era algo tan desarrollado y que hacen lo imposible por tener todo listo en septiembre a más tardar, por ejemplo, un edificio que no estaba hace un mes, hoy ya está terminado.

FM: Un amigo me contaba que antes del Mundial por lo menos 15 hoteles van a estar levantados, y la ciudad se está transformando con tantos lugares nuevos. Me impresionó también lo limpio que es a pesar de que se están construyendo estructuras, cómo se mantiene, cómo está bien cuidado, su buena imagen me impactó.

RS: Te puedo resumir que aquí en Qatar nadie está desempleado, no puedes estar desempleado. El catarí tiene un sistema regido por el emirato y los cataríes son aproximadamente 300.000 habitantes. Sin embargo, en Qatar el 70 % es comunidad internacional, esta comunidad llega con un trabajo establecido a realizar una actividad fija. No es como decir me gusta Qatar y me voy, no. Tienes que llegar con una representación o un permiso de un representante, aquí no puede entrar cualquiera. Si lo vas solo a visitar, sabrás el tiempo que te puedes quedar, luego serás ilegal.

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FM: Cambiando de tema, un día subieron la bandera (de Ecuador) en un lugar importantísimo acá en la bahía de Doha y 40 ecuatorianos estaban allí (guayaquileños, quiteños, manabitas), impresionante que al otro lado del mundo estén presentes.

RS: Así es, hay académicos, petroleros, constructores, pilotos, médicos, etc.

FM: ¿Y la comida?, yo me muero por la comida ecuatoriana.

RS: Si vienes de turista, obvio vas a tratar de visitar todos los lugares de comida árabe que está muy rica. Pero aquí hay mucha cocina internacional, lo que tú quieras hay aquí, aunque aún no conozco un buen restaurante de comida ecuatoriana, no sé si existe.

FM: ¿Y te defiendes en la cocina?

RS: En la cocina no tanto, la verdad, pero nunca me he muerto de hambre (risas). Hay que ver cuando vas al supermercado y vives acá tienes productos de afuera que son muy costosos; por ejemplo, una piña colombiana te puede costar 25 riales cataríes, que son aproximadamente unos 8 dólares. El otro día me encontré con los bananos de mi país y eran de 10 a 11 riales cataríes.

FM: Le podemos decir a la gente que es caro.

RS: Es caro, pero te estoy hablando de productos que son de afuera. Tienes que ir a la franja de los productos cercanos y ahí los precios están muy bien, encuentras una espinaca de Irán a muy buen precio, o encuentras una mandarina de Turquía también a buen precio.

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FM: Solamente tienes dos meses acá, seguramente estarás descubriendo muchas cosas nuevas.

RS: Pero claro, cuando llegué me preguntaba qué productos escojo, cuáles serán, porque yo no tenía amigas; entonces me dediqué a ver qué escogía la gente local.

FM: ¿Qué es lo que más extrañas de Ecuador?

RS: De Ecuador, la gente por supuesto, mi familia, mis amigos. Lo bonito que es el país, tan chico y tan diverso, tan fácil de llegar de la playa a la Sierra, de la Sierra al Oriente, todo muy rápido. En Colombia tenías que coger un avión para llegar a la playa desde donde yo estaba. Ecuador lo recorres muy rápido, tiene lugares bellísimos que necesitan ser explotados turísticamente. A veces digo que este país (otro) se vende mejor, pero esta playa no tiene nada que ver con la mía de Manabí, que es de otro mundo.

FM: Eso a veces nos choca, nos preguntamos cómo no explotamos tan bien nuestro país con tantos recursos naturales maravillosos.

RS: Un paraíso precioso en realidad, pero hay que adecuar un sistema que garantice que ese turismo pueda llegar sin ningún problema.

FM: ¿Te ves regresando a vivir a Ecuador algún día?

RS: Por supuesto, antes que decidamos (con mi esposo) este paso acá, hubo una buena propuesta de un medio de comunicación de Ecuador para regresar, pero ya teníamos hablado este proyecto familiar, sin embargo, la propuesta sí me movió. A pesar de eso, creo que era muy atropellado, entonces tuve que decir, esta vez, que no porque ya había encaminado nuestro objetivo en otro reto que no sabía cómo iba a funcionar.

FM: Por supuesto, es más tengo muchas dudas como padres sobre el tema de la adaptación de los niños.

RS: Sabes, eso fue bueno porque en el momento que uno decide tomar otro lugar de destino, pues es una oportunidad para todos. Los que tenemos la oportunidad de salir de Ecuador a palpar otros lugares, en ese momento se gana, se aprende, te expandes. Porque a veces estás en tu comodidad, pero hay miles de cosas diferentes y es bueno poder conocerlas. Por eso, es una buena oportunidad para los cuatro. A mi esposo le irá bien en su trabajo, a mí me da la oportunidad de internacionalizar más el canal donde laboro, mis chicos van a aprender idiomas como el inglés, árabe quizás, van a conocer a gente de distintas culturas y mucho más.

FM: ¿Hasta qué punto el canal donde estabas laborando te abrió las puertas para llegar hasta acá?

RS: La situación de mi esposo David es que va a hacer su mismo trabajo en una nueva misión de Naciones Unidas, pero con el parlamento de Qatar y lo que estoy haciendo es tener los estudios internacionales (de NTN24) en Asia, acá; pues descubrimos que todo se puede hacer desde cualquier lugar del planeta conectándose, y lo hacemos; nos internacionalizamos y más con la coyuntura del Mundial de fútbol.

FM: Quiero enfatizar que el estudio que tiene Ruth del Salto cuenta con un balcón impresionante y una vista que todos quisieran. ¿Qué zona es esta?

RS: Esta es la zona de La Perla, es bastante grande, donde tienes la marina, algunas tiendas, restaurantes, es una buena zona. Durante el día es muy lindo, además tenemos una playa. Aquí la arquitectura es distintamente elaborada y nos da un buen fondo.

FM: Qatar, el machismo. ¿Lo has sentido? ¿Lo has palpado?

RS: Aquí hay una cosa que hay que recalcar. ¿Cómo pretendes concebir el machismo igual? Enfatizo que no pertenezco a comunidades de cataríes y respeto su situación cultural, los musulmanes se manejan de una forma diferente por letras del Corán y como cada grupo lo interpreta. De lo que he podido ver, aquí el machismo es usado para proteger en cierta medida a la mujer, es como lo tienen concebido y me doy cuenta de que es así; en otros países el machismo está para agredir a la mujer.

Una vez una persona me decía que cómo era posible permitir a alguien tener cinco esposas, o cómo es posible que vayan tapadas. Pues es posible, porque ellas no extrañan lo que no conocen. Para ellas esa situación es normal, pero a nosotros nos choca. Ellas si ven a una mujer con una parte de su cuerpo destapada, probablemente dirán lo mismo: “pobrecita esa mujer que va destapada”. Simplemente son situaciones diferentes. Aquí el catarí, por cultura, puede tener la cantidad de mujeres que pueda mantener; si tiene cinco, a cada una la tiene en su casa, con sus hijos, mantenidas en cierta medida o en la mayoría de los casos. En otros países, hay situaciones donde uno tiene un quiebre en una relación conyugal y resulta que hay que ir a estirar la mano en un tribunal para que te pasen 80 dólares. A eso es a lo que me refiero, no estoy diciendo que ninguna cultura es mejor o peor, que no se malinterprete. Es simplemente poner una visión un poco más amplia.