Cuando la reina Isabell II, quien acaba de celebrar 70 años en el trono de Inglaterra, fallezca, se tiene previsto que la operación London Bridge sea puesta en marcha, según explica The Guardian.

Las preocupaciones por la salud de la monarca se acentuaron en los últimos dos años tras significativos quebrantos en su salud que la alejaron de ciertos actos públicos, por ejemplo, la muerte de su esposo, el duque de Edimburgo; así como tras su reciente diagnóstico positivo por COVID-19, aunque con síntomas leves, según informó este domingo 20 de febrero la casa real.

Puente de Londres, en español, es el nombre código otorgado a la soberana. Así que, una vez que el “puente caiga”, será sir Christopher Geidt, secretario privado de la reina, el responsable de informar al primer ministro antes de que la información se haga pública en los otros países donde la reina es jefa de Estado y el resto de naciones de la Commonwealth.

Los preparativos para la coronación del siguiente monarca británico solo comienzan, sin embargo, tas la muerte de su antecesor. Y, de acuerdo con los recientes pedidos oficiales de la reina Isabel II, quien tiene hoy 95 años, será su hijo, el príncipe Carlos, quien asuma la corona como rey de Inglaterra, junto con su esposa, Camila de Cornualles, quien recibirá el título de reina consorte.

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Carlos tendrá además la oportunidad de escoger su propio nombre de monarca, aunque se espera que se convierta en el rey Carlos III y el título de príncipe de Gales pasará a su hijo mayor, Guillermo, actual duque de Cambridge y el siguiente en la línea de sucesión a la corona británica.

Oficialmente, la noticia del fallecimiento de la reina se comunicará al pueblo británico cuando se coloque un aviso en las puertas del Palacio de Buckingham. Mientras esto ocurre, el sitio web del palacio se transformará en una sola página sombría, mostrando el mismo texto sobre un fondo oscuro.

De esta manera, además de los comunicados oficiales que se envíen desde el Foreign Office’s Global Response Centre a distintas agencias de noticias internacionales, el mundo sabrá que no se trata de un engaño. Lo mismo ocurrirá con las redes sociales de la familia real.

El funeral de Estado se llevaría a cabo en la abadía de Westminster diez días después de la muerte de la reina.