Después de que Mauro Icardi publicó imágenes con Wanda Nara y hablara de “segunda oportunidad”, dando a entender su reconciliación con su esposa, finalmente rompió el silencio Eugenia la China Suárez, marcada en estos últimos días como la tercera en discordia y quien inició las conversaciones con el futbolista.

Desde España, en donde se encuentra junto con sus tres hijos (Rufina, Magnolia y Amancio) mientras filma una película con Álvaro Morte, la actriz escribió un duro, contundente y extenso descargo en el que desliza que no fue ella quien buscó a Icardi y que siempre es señalada como la que engaña y no como la engañada, contradiciendo la versión que dieron a conocer algunos medios de comunicación en Argentina y poniendo sobre la mesa el machismo recurrente con el que se evalúa la conducta de muchas mujeres.

El descargo de la China

“Escribo esta carta para bajar el ruido externo de mentiras, maltratos y miradas inclinadas en la construcción de historias manipuladas para, una vez más, ser el chivo expiatorio de la violencia mediática”, comenzó diciendo la artista en una historia de Instagram con letras blancas y fondo negro y continuó: “He guardado por mucho tiempo silencio por varias razones. La principal, por miedo e inexperiencia, por no saber cómo nombrar el nivel de mentiras y atrocidades que se dicen para sustentar el minuto a minuto televisivo”.

Su versión de la historia

“Lo que está sucediendo hoy tiene detrás una historia mucho más grande y profunda, de la que seguramente muchas mujeres van a sentirse identificadas. Me ha tocado relacionarme con hombres a los que les he creído siempre sus palabras: que estaban separados o separándose y que no había conflictos. Siento en esta situación un deja vu infernal, donde vuelvo a pagar con mi reputación cuestiones que son del dominio personal de cualquier mujer. Una repetición que deja a la luz mi inexperiencia y sobre todo profunda credibilidad que les di a estos hombres que luego guardaron silencio dejando que me comieran los lobos. Parece que es más creíble para esta sociedad, sabiendo cómo se manejan ellos siempre, que yo sea la mala, la que engaña y no la engañada”.

“Lo que sucedió es una situación que yo no comencé, no alenté y no provoqué. Tener que contar esto también habla de la poca privacidad que tenemos las mujeres. Mientras tanto, un montón de calificativos dañinos pidiendo mi cabeza desde hace tiempo, en donde el peso de cómo se juzga a mí es absolutamente asimétrico. Caso contrario, se sabría que yo no fui quien insistió y propició esta situación. Asumo mi inexperiencia, falta de entendimiento sobre mucho que seguramente deba aprender de ahora en más. Pero no voy a hacerme cargo por mí y por todas las mujeres que son usadas y juzgadas siempre, de las actitudes de conquistadores seriales que tienen aprendidas estos varones, y que después saben bien esconder”.

Su mensaje para Wanda Nara

“Y también parece que es más fácil para una mujer pegarme a mí, para descargar. El costo de sostener la imagen de una familia feliz lo pago yo, no el hombre que fue irracional o tuvo un desliz. En ese precio todos quedan bien parados”.

“Ser empoderada no tiene que ver con dinero, con ser filosa en las redes y menos con insultar con los mismos términos que te juzgaron en el pasado, a otra mujer. Tiene que ver con ser justa a la hora de hablar y sobre todo romper el silencio. Me resulta llamativo que las mujeres no vean que los mismos agravios con los que me describen a mí son los que una sociedad entera usó (y sigue usando) para referirse a ellas. La reproducción de esa violencia que recibiste en el pasado hacia otra mujer para limpiar tu imagen no te hace más astuta. Solo nos vuelve a poner a todas en el mismo lugar”.

Por qué decidió romper el silencio

“Repito mi silencio constante para preservar mis vínculos familiares que han sido siempre mi prioridad, me jugó en contra. Pero hoy no quiero callar más, porque sé que somos muchas mujeres a las que esto nos ha sucedido y a las que la mirada externa juzga”.

El agradecimiento a quienes la apoyan

“Gracias a todas las personas que me brindaron apoyo, que entienden lo que pasé y callé en el pasado, dejando que personas heridas me pongan en lugares injustos y que hoy esto se vuelve a repetir, pero ya no más con mi silencio. Soy una mujer que ya no tiene miedo de hacer valer mi derecho a vivir libre de prejuicios. Y ojalá esto no sirva solo como un descargo, sino también para reflexionar entre nosotros”. (D)