Todo ocurrió durante la gala ofrecida en 1985 por el presidente Ronald Reagan en la Casa Blanca (Washington, Estados Unidos). “Me acerqué a ella, le toqué el codo, la invité a bailar. Ella se dio la vuelta y me miró con esa sonrisa cautivadora, pero un poco triste, y aceptó mi invitación. Y ahí estábamos, bailando juntos como si fuera un cuento de hadas”, recordó semanas atrás el actor John Travolta en una entrevista para Esquire España sobre uno de los momentos mágicos que la princesa Diana de Gales dejó en la memoria de sus seguidores: la noche en que bailó con John Travolta. “Piensa en el momento. Estamos en la Casa Blanca. Es medianoche. Es como un sueño todo el escenario”, agregó.

Según dijo Travolta, fue Nancy Reagan, esposa del expresidente estadounidense, quien le comunicó que Diana deseaba bailar con él. “Nunca lo olvidaré. Me siento muy honrado de haberlo experimentado, y sé con certeza que fue lo más destacado de estar en los Estados Unidos; fue su momento favorito. Entonces siento que hice su vida mejor; ella hizo mi vida mejor; y lamento mucho que ella no esté aquí”, comentó el actor en 2007.

El baile se extendió por 15 minutos y Travolta decidió ofrecerle algo de confianza poniendo el brazo a la mitad de la espalda y se esforzó por transmitir que todo estaría bien. “Esa fue la parte fácil”, admitió. “Pero el hecho de presentarme ante Diana de la manera apropiada, transmitir seguridad y pedirle que fuera mi compañera de baile era una misión complicada. ¿Quién podría imaginar que algo así te va a suceder algún día? Fui lo suficientemente listo para registrarlo en mi memoria como un momento muy especial, mágico”.

John Travolta no fue la única personalidad mediática con la que Diana quiso aventurarse a intentar algo fuera del protocolo real. Su gran amigo, Freddie Mercury, vocalista de Queen, también la disfrazó en cierta ocasión para llevarla a un club nocturno sin que fuera reconocida.

La actriz Cleo Rocos recordó lo ocurrido en sus memorias tituladas The Power of Positive Drinking, publicadas en 2013. Aparentemente, el grupo pasó la tarde bebiendo champán y viendo The Golden Girls. Por la noche, las travesuras aumentaron y decidieron ir al icónico bar de cabaré gay Royal Vaxhaull Tavern, en el sur de Londres. Diana comentó que estaba en “modo de travesura total”, y Mercury estuvo de acuerdo en dejar que la niña se divirtiera un poco.

La princesa Diana junto con Grace Kelly en Londres, 1981. Foto: Picasa

Así que la vistieron más masculina con una gorra de béisbol, gafas de sol y una army bomber jacket que la hacía lucir como “un joven hermoso”.

Una vez en el sitio, la princesa solo ordenó cervezas y vino blanco. “Cuando entramos, sentimos que era la princesa Diana y que la descubrirían en cualquier momento. Pero la gente parecía dejarla en blanco. Ella desapareció y a ella le encantó. Diana y Freddie se reían tontamente y una vez que se completó la transacción, nos miramos triunfalmente. ¡Lo hicimos!”, recordó Rocos en su libro.