Henry Rodas tiene 50 años y nunca ha tomado un curso de pintura, pero su dedicación autodidacta a las artes plásticas le ganó un puesto como miembro de la Real Academia de Arte, Ciencias y Letras de París, premiado con una medalla de plata.

Su pasión comenzó desde niño, cuando aprendió a dibujar por su cuenta, experimentando luego con las plumillas en la adolescencia. De adulto se convirtió en un diseñador de muebles, sin dejar nunca de pintar.

“Llevo el arte en la sangre”, dice Henry, en una entrevista con EL UNIVERSO desde su casa en Cuenca.

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El pintor regresa en el tiempo hasta el momento determinante que lo llevaría a ser parte de la prestigiosa academia de arte. Fue cuando aplicó a una convocatoria para exponer sus obras en el Carrousel du Louvre, una extensión del famoso Museo del Louvre, en París.

Cinco meses después de responder a la convocatoria y enviar las muestras de sus obras, lo aceptaron para una exposición en el Carrusel. Allí no solo conoció a otros artistas latinoamericanos y europeos, sino que también atrapó el ojo de un directivo de la Real Academia.

Henry en la exposición en el Carrusel del Louvre. Foto: cortesía

Fue una de sus obras más representantivas la que llamó la atención del experto. Se trata de un caballo en estilo lineal sobre un fondo negro, con técnicas de hiperrealismo y surrealismo. Lo más curioso es que parece estar mirando fijamente al espectador.

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Los caballos son la temática favorita de Henry.

“Desde muy joven empecé pintando mucho los caballos”, cuenta el pintor. “Me gusta la mirada de los caballos, la expresión, los músculos, han sido mis pinturas favoritas”, agrega.

Pero Henry no se encasilla, también retrata rostros humanos, el cuerpo humano y colibrís. Últimamente ha estado trabajando en una colección de elefantes coloridos y surrealistas, pues está esperando participar en una exposición en la India.

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El cuerpo humano es una fuente de inspiración para el artista. Foto: Henry Rodas
Una obra de la colección de colibríes. Foto: Henry Rodas

Sin embargo, fue el caballo el que conquistó al asistente de la Academia de París, y así fue como le extendió una invitación para ser miembro de la institución. Varios meses duró el trámite, pero finalmente recibió la notificación de que fue aceptado.

Y poco tiempo después le notificaron a Henry que recibiría la medalla de plata en reconocimiento a la calidad de sus obras. El acto se dio el pasado 14 de octubre en un hotel parisino.

El diploma y la medalla de Plata que recibió Henry en París. Foto: Henry Rodas

“Fue un orgullo, nunca pensé llegar a esto”, comenta el artista. “Me sentí muy feliz realmente y con ganas de seguir adelante, seguir evolucionando en el arte”.

Según Henry, una de las ventajas que trae ser miembro de la Academia de Arte francesa es que tiene la oportunidad de exhibir sus obras en galerías europeas. Y a cambio, él tiene que seguir fomentando el arte con sus pinturas. (E)

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