El olor a pan recién horneado o galletas puede ser uno de los más entrañables que recordemos, sin embargo en países como España los pasteleros se enfrentan al desafío de no encontrar una generación de relevo para sostener la producción.
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Siguió la tradición por pasión. “Es algo que has vivido y lo llevas en el interior”, cuenta.


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El olor a pan recién horneado o galletas puede ser uno de los más entrañables que recordemos, sin embargo en países como España los pasteleros se enfrentan al desafío de no encontrar una generación de relevo para sostener la producción.