Esta semana el actor Timothée Chalamet ha estado en el centro de la polémica y no es por algo que tenga que ver con su candidatura a mejor actor en la gala del Óscar, que se realizará este domingo 15 de marzo.
El protagonista de Marty Supremo le dio por comentar que “el ballet y la ópera ya no le importan a nadie”, declaración que apareció en un video que recientemente se difundió en redes sociales. Desde entonces ha recibido una avalancha de críticas por artistas en esas disciplinas, instituciones, celebridades e internautas en general.
El último en sumarse a la ola de reacciones es el tenor Andrea Bocceli, a quien se le atribuye ampliamente el haber ampliado la audiencia de la música clásica y haber llevado la ópera a una nueva generación con su enorme éxito mundial.
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“Estoy convencido de que un intérprete sensible como Timothée, que entiende el poder de las emociones, algún día descubrirá que la ópera y la danza provienen de esa misma fuente”, expresó el cantante italiano de 67 años, que le extendió la invitación a uno de sus recitales para que entienda por qué la música apreciada sigue siendo valorada después tantos siglos.
“Si alguna vez siente curiosidad, con gusto lo recibiré como invitado en uno de mis conciertos. A veces bastan unos minutos de escuchar esta música en vivo para entender por qué, después de siglos, sigue siendo apreciada en todo el mundo”, agregó en una entrevista con People.
Su invitación llega en medio de una tormenta de críticas contra Chalamet, quien hizo comentarios ofensivos mientras promocionaba a Marty Supreme en un ayuntamiento para Variety y CNN con la conducción de Matthew McConaughey. En específico, el actor de 30 años mencionó: “No quiero trabajar en ballet, ni en ópera, ni en cosas donde es como: ‘oye, mantén esto vivo’, aunque ya a nadie le importe”.
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En una entrevista con People, Bocelli reflexionó sobre la raíz de estas disciplinas artísticas y el alcance que tienen en el mundo contemporáneo. “Creo que a menudo tendemos a mantenernos alejados de lo que no hemos experimentado realmente. Son formas de arte que han cruzado siglos y continúan hablando al corazón humano, porque responden a una necesidad profunda de belleza, verdad y emoción”, explicó.
Y aprovechó la oportunidad para enviarle una reflexión contundente y necesaria a Chalamet: “No son artes del pasado, sino lenguajes vivos que aún pueden conmovernos, hacernos reflexionar y reunir a distintas generaciones”. (E)





